10 años teñidos de dolor
La región del Catatumbo (Norte de Santander) ha sido una de las más golpeadas por la reciente violencia social y política en el país. Se calcula en cinco mil las víctimas mortales en los últimos diez años, mientras otras 40 mil fueron desplazadas. En 1999 se da la primera incursión paramilitar a la región del Catatumbo, ejecutando las masacres de La Gabarra (mayo 29 y agosto 21 de 1999) y de Tibú (julio 17 de 1999). Posteriormente, en 2001 y 2002 el paramilitarismo se expande al medio y alto Catatumbo, ampliando el número de víctimas. Especialmente recordada por su impresión, fue la destrucción del corregimiento de Filo Gringo.
La proporción y la multiplicidad de los crímenes en relación a la población del Catatumbo, como el profundo impacto de los mismos, evidencia que el conjunto de las comunidades de la región fueron afectadas por la estela de muerte, impactando en todas sus condiciones de vida: sicológicas, económicas, sociales, políticas, culturales y ambientales.
Ayuda de memoria
La verdad irrefutable ante la impunidad Masacre del 16 de mayo de 1998
El 16 de mayo de 1998 a eso de la 8:30 de la noche, varios vehículos llegaron a Barrancabermeja, transportando entre 30 y 50 hombres que en su poder tenían metralletas, pistolas, machetes y cuchillos. Iniciaron en la Tora el recorrido de la ciudad dedicándose a recoger a sus víctimas, no sin antes maltratarlas y agredirlas. Pararon en una cancha de futbol en donde se realizaba un bazar, allí habían más de cien personas que fueron cercadas por los paramilitares, luego fueron golpeadas, otras apuñaladas y pateadas, no bastándoles, escogieron algunas que fueron subidas a los camiones. Continuaron su ronda, pasando por bares, billares, calles de los barrios, dispararon contra aquellos que huían tratando de salvaguardar su vida, asesinaron a varios frente a sus casas, delante de la gente que se encontraba en los lugares que visitaron, toda Barranca se entero, menos la fuerza pública del lugar que tenía sus bases militares, puestos de policía como sus retenes, colindando con cada lugar, viéndoles pasar, pero, nunca hizo presencia.
Camilo Aurelio Morantes jefe y uno de los fundadores de las Autodefensas de Santander y Sur del Cesar (AUSAC) -al parecer fusilado a ordenes de Castaño por considerar que incurría en extrema crueldad-, en medio de una borrachera dio la orden de barbarie más indolente, no solo de secuestrarlos, sino posteriormente de torturarlos, matarlos e incluso desaparecerlos. Dicen que algunos fueron echados al pozo como alimento de los cocodrilos y otros enterrados en fosas comunes. Esta masacre fue confesada hace poco tiempo por un paramilitar Mario Jaime Mejía alias "El panadero" quién se encargo de realizar esa carnicería, asimismo, vinculó a otros paramilitares como militares por acción y omisión en los hechos como, alias "William", alias 'Wolman', alias "Julián Bolívar", alias "Picua", alias "macarron", alias "Chicala", como también el cabecilla Ernesto Baez confirmó estos asesinatos, de la misma manera, algunos suboficiales del ejercito del batallón Antiaéreo Nueva Granada entre otros de la zona tiene responsabilidad en estos crimenes.
Este episodio macabro de Barrancabermeja aún esta en la impunidad, toda vez qué, la justicia colombiana no adelanta juiciosamente una investigación o ha proferido algún fallo que judicialice o al menos vincule a los responsables de esta barbarie tanto intelectuales como materiales, pues los paramilitares confesos quedaron protegidos por ley 975. Tampoco hay eco en las instancias internacionales, desde del 2002 este caso fue interpuesto ante la CIDH, a la fecha los adelantos son tan pocos, que no queda sino la posibilidad de seguir recordando la memoria de aquellas mujeres, hombres, niños, jóvenes y adultos que fueron víctimas de la sevicia paramilitar con anuencia de los gobernantes de turno y la complicidad de la fuerza pública.
La ACVC defiende el territorio y los derechos del campesinado, ¡defendamos a la ACVC!
Durante los dos últimos años en el valle del río Cimitarra han sido asesinados por el ejército colombiano unos 15 campesinos, que han sido presentados posteriormente como “guerrilleros dados de baja en combate”, casos típicos de ejecuciones extrajudiciales, los denominados “falsos positivos” en los que se han especializado las Fuerzas Militares de Colombia. El objetivo es claro: desmantelar a la ACVC y expulsar al campesinado de sus tierras.
La ACVC tiene a seis de sus dirigentes encarcelados y a otros seis de sus líderes con orden de captura con base en un artificioso montaje judicial que los sindica de rebelión. La estrategia jurídica se combina con el asesinato de campesinos, miembros de base de la ACVC.
El viernes 14 de marzo se realizará en Bogotá el lanzamiento nacional de la campaña de solidaridad con la Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra (ACVC), que busca dar a conocer en el país y el mundo la persecución estatal contra nuestra organización.
La variedad de expresiones que se dieron cita en la jornada del 1 de mayo en Bucaramanga dejaron entrever que tras la fachada de la ciudad perfecta (“ciudad bonita”, “ciudad limpia”, “ciudad de los parques”) la capital santandereana encierra una serie de problemáticas latentes que no son noticia a nivel nacional.
¿Qué está pasando en Bucaramanga, aparte de la tragedia del Río de Oro, causada por la rapacidad de los gobernantes de Girón y explotada morbosamente por los medios de comunicación comerciales? ¿Quiénes protestaron y por qué en la “ciudad bonita” el primero de Mayo?
El primero de mayo de 2005 sirvió para recordar que la ciudad bonita tal vez es más una “ciudad de plástico”. foto: una joven antiimperialista le hace frente a un policía que queria parar la realizacion de una pinta durante la marcha del 1° de mayo
En momento alguno ha cesado la violencia en El Catatumbo desde 1999. Las decenas de masacres, los más de 800 asesinatos selectivos, las desapariciones, las torturas y el desplazamiento forzado hacen parte de la cotidianidad de los habitantes, sin que haya acciones de justicia por parte de las instituciones estatales, y mucho menos, acciones efectivas de protección y prevención, pese a los reiterados llamados de alerta temprana.
Otro desalojo de desplazados por la violencia, en La Meseta III de Girón "Nos hemos convertido en desplazados de la violencia y ahora en desplazados del Municipio", dijeron. En medio de disturbios se realizó el desalojo. Centenares de niños corrían con el rostro enrojecido. Eran víctimas del miedo. Leer
Piden investigar relación de los paramilitares con el atentado en Cúcuta Según el representate a la Cámara Gustavo Petro, el atentado del 5 de marzo pudo haber sido obra de los paramilitares en una lucha por controlar los sanandresitos, como foco de lavado de dólares provenientes del narcotráfico. En Cúcuta "todos los funcionarios de la Fiscalía que estaban investigando casos de paramilitarismo en Norte de Santander, fueron asesinados y las investigaciones se paralizaron después". Leer
Se crucifican para exigir pago de sus sueldos BUCARAMANGA.---Cuatro trabajadores de la salud de Santander, se crucificaron en la puerta principal del Hospital Universitario Ramón González Valencia, para presionar el pago de salarios atrasados y la transferencia de recursos del orden departamental y nacional, leer

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