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La “seguridad democrática” y el movimiento estudiantil en la UTP
por Aurelio Suárez Montoya
Tuesday, Jul. 29, 2003 at 1:52 AM
asuarez@latarde.com (57)-6-3344987 Calle 22 Nº 11- 28 Pereira
El propósito oculto de la cruzada, respaldada por el Consejo Superior, fue montar una estructura universitaria privada paralela a la Universidad Tecnológica de Pereira .
Cuando Luis Enrique Arango se posesionó como rector de la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP) en 2000, elegido por miembros del Consejo Superior que antes lo habían expulsado como profesor de ese mismo claustro y por otros que lo habían afrentado en las contiendas políticas a la alcaldía de la ciudad, no existían sino dos posibilidades: o que el antiguo activista se encargara de no hacer quedar mal a quienes lo acogían como converso o que pasara terribles dificultades para enfrentar las políticas neoliberales y de auto-financiación en boga contra la Educación Superior Pública, por ello el momento escogido para tal encargo era el peor.
Con el lema "los principios cambian con el tiempo", emprendió la tarea de conversión y lo primero fue sentar las bases de sus relaciones con los distintos estamentos. Desconoció el derecho de negociación de los sindicalizados, se burló de la representación estudiantil en el Consejo Superior, desvirtuando su representatividad, procedió a conculcar derechos de los profesores que él otrora ayudó a conquistar y de los cuales gozó para su reintegro después del despido. En el mismo sentido extendió una nómina de contratistas por servicios, algunos provenientes de la Hacienda Balsillas, y todo fue acompañado de normas de "seguridad" adicionales con el fin de combatir "ladrones". Grupos privados de seguridad, un costoso sistema de cámaras , controles y controles, ingreso de la fuerza pública al campus y, sobre todo, un calculado uso de la estética para dar la sensación de un nuevo orden, sin consignas en las paredes. Avance de la "seguridad democrática" uribista que se explica contra malhechores pero se aplica sin distingo.
El propósito oculto de esa cruzada, respaldada por el Consejo Superior, era montar una estructura universitaria privada paralela a la UTP. En asocio con otras universidades de la región fundó la entidad de derecho privado ALMA MATER, que desarrolla iguales actividades que sus entes matrices, mas con el argumento de la cooperación, alcanzable por otros medios, se convierte en forma laxa de contratación y gasto, así canaliza recursos, adelanta actividades que sean de su gusto e interés y otras más gozando de libre albedrío. Así mismo, creó el Instituto de Lenguas. Para ello usó el ardid de sacar el inglés de los currículos de las carreras y exigir segunda lengua como requisito profesional, otro negocio que también maneja con plena licencia, sin concursos profesorales y remuneraciones distintas a las del cuerpo docente general causando un costo adicional en cursos, textos y demás a los estudiantes.
Pero "la tapa" fue la universidad privada nocturna que organizó y que se rige por reglamentos distintos a los establecidos, desde la selección de los docentes hasta el régimen de matrículas. Con cuatro carreras de Ingeniería, Industrial, Mecánica, Sistemas y Electrónica, la penúltima de ellas todavía sin plena consolidación en la jornada diurna y la última inexistente hasta ahora. Al pagar cada estudiante $ 1.600.000 semestrales, se consolida el alza promedio de las matrículas que se viene dando desde 1997: para los antiguos, al pasar del primer semestre de ese año al primero de 2003, de $50.000 a $200.000 y para los nuevos, en el mismo lapso, de $100.000 a casi $300.000. Esas matrículas nocturnas se financian con créditos del ICETEX, los cuales, según las condiciones, al recibir el beneficiario en el transcurso de la carrera, $19 millones en valor presente, incluidos intereses, pagará en valores futuros equivalentes $190 millones, diez veces. Tiene razón el Vicerrector Académico cuando dice en corrillos callejeros: "las creamos de noche porque es donde dan plata".
Mientras la cobertura, de la que se ufana, crece, la relación de estudiantes por profesor de planta aumenta mucho más, acarreando hacinamiento y baja calidad. No toda esta plata corre para seguridad y estética. Los salarios del rector entre 1999 y 2003 subieron 60% y en el caso de Luis Enrique Arango mucho más ya que se hizo reconocer, sí reconocer, una prima técnica que equivale a un 50% adicional como factor salarial, el cual termina doblándose. Los salarios de "sus colaboradores", en el mismo tiempo se incrementaron entre el 70% y el 110%, superando la inflación ocurrida con creces. Mientras tanto los profesores tienen congeladas sus remuneraciones desde diciembre de 2001 y en ese año apenas se les alzó el 2,5% y una bonificación no salarial. ¡He ahí un buen adelanto al Referendo uribista!
La investigación disciplinaria, ordenada al representante estudiantil, Carlos Andrés López, por elevar al rector, en compañía de más de 1.800 firmas, un pliego de peticiones relacionado con lo aquí dicho y pidiendo solución rápida "para evitar traumatismos" y el despido del profesor Mauricio Gallo, directivo de ASPU, violando los procedimientos, llenaron la taza y hoy la UTP está en paro. Algo que el Rector había asegurado era "cosa del pasado". Para salir de la encrucijada, sirve de referencia el artículo publicado en un medio de circulación nacional por Fernando Estrada Gallego, director del Centro de Estudios Regionales de la Universidad Industrial de Santander, UIS: " La UIS tiene el mayor esfuerzo de autofinanciamientouna alta productividad de gestión muy superiores al restola dinámica de su expansión y cobertura es de las más amplias en el país"; sin embargo, "si el gobierno no le da trato equitativo, la UIS estará al borde del cierre". ¿Estas palabras del "mejor alumno" nada le dicen al rector negociante de la UTP? Él tiene la palabra y la solución.
Apoyo a la resistencia de los estudiantes de la UTP
por Jorge Enrique Robledo
Tuesday, Jul. 29, 2003 at 8:23 PM
robledoje@senado.gov.co
El paro en la Universidad Tecnológica de Pereira se justifica plenamente, dijo el Senador Jorge Enrique Robledo, quien rechazó la militarización y exigió que se le dé respuesta inmediata al justo pliego presentado por los estudiantes.
La causa principal de la actual crisis es la intentona privatizadora puesta en marcha por el Rector Luis Enrique Arango. El Senador de Unidad Cívica y Agraria-MOIR denunció como “de suma gravedad” el hecho de que el Doctor Arango, respaldado por el Consejo Superior, venga empeñado en montar una estructura privada, paralela a la de la Universidad Tecnológica. Señaló que hasta ahora han sido creados tres entes, Alma Mater, el Instituto de Lenguas y la universidad nocturna, regidos todos por el derecho privado, con matrículas mucho más onerosas y formas relajadas de contratación y de gasto.
El Rector Luis Enrique Arango ha puesto tan en boga la cartilla neoliberal —dijo Robledo—, que impuso la política de autofinanciación ordenada por el FMI y por el Plan de Desarrollo del Presidente Uribe. La Rectoría está aplicando también otras medidas no menos perniciosas. Con el pretexto de la “eficiencia”, la relación de estudiante por profesor de planta ha sido incrementada de manera arbitraria, lo que acarrea hacinamiento y baja calidad. Grupos privados de vigilancia, ingreso de la fuerza pública al campus y un costoso sistema de controles y cámaras, son apenas algunas de las nuevas reformas.
Además, entre 1997 y 2003 las matrículas se han elevado hasta en 300 por ciento, pero a los profesores se les mantienen congeladas los ingresos desde diciembre de 2001. La situación contrasta con el privilegiado tratamiento que se conceden a sí mismos el rector y su séquito más cercano. Desde su posesión, el Rector se ha incrementado su sueldo en proporciones de escándalo y hasta goza de una notoria prima técnica que es factor salarial. Los ingresos del personal directivo se han elevado hasta en 110%. La resolución de despido expedida contra el catedrático Mauricio Gallo, directivo de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios, y la investigación disciplinaria contra el representante estudiantil Carlos Andrés López fueron factores detonantes de la crisis gestada en las iniciativas privatizadoras del rector Arango.
Al tiempo que les reiteraba su respaldo a profesores y estudiantes, el Senador Jorge Enrique Robledo los llamó a mantenerse firmes y reclamó en la forma más enérgica la inmediata desmilitarización de la UTP, que se preserven los derechos de la comunidad universitaria y que se garantice la integridad de los 70 estudiantes que permanecen aún dentro de las instalaciones.
Oficina de Prensa
29 de julio de 2003.