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Otro desalojo de desplazados por la violencia, en La Meseta III de Girón
by LILIANA VILLAMIL
Thursday March 27, 2003 at 01:06 AM
metropolitana@vanguardia.com
"Nos hemos convertido en desplazados de la violencia y ahora en desplazados del Municipio", dijeron. En medio de disturbios se realizó el desalojo. Centenares de niños corrían con el rostro enrojecido. Eran víctimas del miedo.
GIRÓN Gases lacrimógenos y enfrentamientos contra la fuerza pública, hicieron parte de una diligencia de desalojo ordenada ayer por la Alcaldía, que comprometió a 260 familias que desde hace 57 días ocupaban un predio privado en el barrio La Meseta III.
Tras agotarse las vías del diálogo y los requerimientos de un retiro voluntario y pacífico, fue necesaria la intervención de la Policía Nacional para dispersar a la multitud, que se oponía a abandonar el terreno hasta tanto no hubiera una solución del Municipio a su problema de vivienda.
John Jairo Correa, vocero de los "destechados", dijo que la ayuda nunca llegó y que por el contrario, la Alcaldía se mostró displicente con la solicitud.
"Nos hemos convertido en desplazados de la violencia y ahora en desplazados del Municipio", advirtió.
Desde el 31 de enero pasado, un grupo de "destechados" procedió por las vías de hecho a la ocupación de un lote baldío, para presionar a la Administración Local la formulación de un programa habitacional de interés social que resolviera su necesidad.
En ese sentido, el alcalde (e), Jorge Ramírez Vega, aseguró que en varias reuniones sostenidas con los voceros de la comunidad, el gobierno local manifestó su interés de gestionar recursos nacionales para elaborar proyectos concretos de vivienda, "pero nunca aceptaron esos argumentos.
"Nuestra posición es hacer las cosas por la vía legal y ellos optaron por las vías de hecho, eso hizo que los intentos fueran infructuosos", indicó el funcionario.
La resistencia se evidenció ayer, cuando más de mil 500 personas se opusieron tajantemente al desalojo voluntario, pese a que estaba anunciado y era irreversible.
Los niños, víctimas silenciosas
A las 10:00 de la mañana la orden de dispersar a la agitada multitud fue dada por quien comandaba el pie de fuerza. Habían transcurrido dos horas de "empantanados" diálogos e infructuosas solicitudes de la comunidad de mantener la ocupación.
La presencia del alcalde César Reyes Mantilla en la zona, fue otra de las exigencias hechas por los destechados que tampoco pudo concretarse. En tanto, los ánimos entre los líderes se calentaron en un área no mayor de media hectárea, que durante dos meses sirvió como albergue.
Al final, nada impidió la diligencia.
Las primeras descargas lacrimógenas se escucharon y la comunidad entró en pánico.
Por una estrecha cerca, construida como zona de acceso al terreno, la comunidad se abalanzó en masa para escapar de los efectos de los gases. Centenares de niños corrían con el rostro enrojecido. Eran víctimas del miedo.
Vecinos del lugar auxiliaron con agua a la comunidad que corría despavorida y denunciaba un atropello de la fuerza pública.
El "contraataque" vendría de los desalojados, que arremetieron con piedras e insultos contra los uniformados. Por varios minutos el vecindario permaneció resguardado en sus viviendas, temiendo un choque frontal.
Pero nuevamente la Personera intervino para apaciguar los ánimos de los manifestantes. Hacia el mediodía, la situación estaba prácticamente controlada y en horas de la tarde, la delegada del Ministerio Público entregó un parte de tranquilidad.
"Están entrando por grupos y recuperando sus enseres". La Policía, por su parte, desmontó los más de 200 cambuches que fueron construidos.
Para John Jairo Correa no fue el final de una invasión, sino el comienzo de un problema mayor, pues "la situación ahora nos obliga a ocupar parques y a invadir espacios públicos, porque el Municipio no ha entendido que no tenemos a dónde ir".
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