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Seis cadáveres de Torturados-Electrocutados, terror ronda sur del Valle de Aburrá
por La Chiva
Wednesday, Jul. 23, 2003 at 8:55 AM
Seis hombres han sido encontrados torturados y muertos en forma misteriosa. Las seis víctimas son un médico y su paciente sordomudo y hombres campesinos.
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De aspecto campesino, sin zapatos, torturados, con quemaduras en la región retroaricular de las orejas y las cabezas tapadas con bolsas de plástico, son algunas de las pistas que estudia la Fiscalía para esclarecer los casos de seis personas electrocutadas, cuyos cadáveres fueron hallados en zonas rurales de Sabaneta y Caldas.
Respecto a estas muertes circulan dos versiones. Para un funcionario de Medicina Legal de Envigado, donde han hecho las necropsias, las víctimas han muerto por descargas eléctricas. Mientras, voceros de la Fiscalía denuncian que la electricidad fue usada como método de tortura y que los decesos sobrevinieron por anoxia mecánica, porque les taparon la nariz y la boca o porque los asfixiaron con bolsas. De los seis muertos, hay cuatro identificados.
La última víctima fue el ex soldado profesional Ramón Alonso Giraldo, hallado muerto en la vereda Pan de Azúcar luego de salir de su casa en Itagüí a una diligencia en la IV Brigada. Giraldo se retiró del servicio militar por problemas de salud. Murió un día antes del bautizo de su hijo. Antes, el 5 de marzo, fue hallado el cadáver electrocutado en las orejas y el pecho de José Freiman Bechene Valencia, de 27 años, visto por última vez en Envigado. Era ventero ambulante oriundo de Corinto, Cauca, y residente Belén La Gloria.
El 26 de junio fue encontrado en la misma vereda el cadáver de Luis Alberto Lozano, sordomudo que desapareció con el médico jefe del hospital de Murindó, Andrés Flórez Ruvianes, cuyo cadáver se localizó el 22 de junio en el sitio La Tolva, de Caldas. A Lozano le faltaba el lóbulo de una de las orejas y presentaba signos de asfixia mecánica. El médico también fue electrocutado y presentaba herida de arma de fuego. Los otros dos cuerpos son de personas no identificadas de unos 45 años. Uno hallado el 6 de mayo y el otro un indocumentado. Ambos fueron sepultados en Sabaneta.
Murindó perdió a un médico y a un amigo
Por Clara Isabel Vélez Rincón
El médico Mario Andrés Flórez Ruviane, encontró la muerte cuando intentaba hacer lo que más le gustaba: ayudarle a la gente.
El 16 de junio, el gerente del hospital de Murindó, llegó a Medellín acompañado de Luis Alberto Lozano Quejada, un joven sordomudo que podría recuperar el habla mediante una cirugía.
Ambos se alojaron en la casa de los padres del médico (en el centro de la ciudad) e iniciaron los trámites para que en el Hospital Universitario San Vicente de Paúl evaluaran el caso de Luis Alberto.
El miércoles fueron al centro hospitalario y de ahí pasaron a la Clínica León XIII, donde estaba recluida una familiar, indicó uno de los hermanos del médico asesinado, quien pidió la reserva de su nombre.
«Ese día llamó y dijo que iba a amanecer en la casa de unos amigos y el jueves volvió a llamar y dijo que estaba en un taco en Amagá. Nos pareció muy raro porque cuando él venía siempre amanecía en la casa. Además, él no tenía nada qué hacer en Caldas, ahora pensamos que los que se lo llevaron lo dejaron llamar para tranquilizar las cosas», dijo el familiar de la víctima.
Pensando en los demás
Desde el jueves, nada se volvió a saber de Mario Andrés. El domingo, las autoridades encontraron su cadáver, en la vereda La Tolva, de Caldas.
El cuerpo del hombre que el 30 de julio de 1999, durante el ataque de las Farc al municipio de Nariño, suroriente de Antioquia, ondeó junto con uno de los sacerdotes del pueblo una bandera blanca para evacuar a las familias que estaban atrapadas en medio del fuego cruzado, fue encontrado con señales de tortura.
«Estaba atado de pies y manos, con un tiro en el rostro, y su cuerpo estaba muy morado y mojado», dijo su hermano, quien recordó que durante 15 años de ejercicio profesional Mario Andrés dedicó su vida a las comunidades de San Roque, Murindó y Nariño.
No saben quién lo mató ni por qué. Tampoco saben qué suerte tuvo Luis Alberto (a la fecha ya fue encontrado asesinado. Ver arriba).
Los que lo conocieron dicen que sólo pensaba en ayudarle a la comunidad; que quería que Murindó tuviera una pista de aterrizaje y así evitar que la gente tuviera que cruzar hasta Vigía del Fuerte; y que quería la paz del Atrato Medio, razón por la cual hizo parte del Comité Interinstitucional que buscó acercamientos humanitarios con los grupos armados ilegales que operan en esa zona.
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