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La frágil teoría del 'mal menos peor' en el TLC
por Aurelio Suárez Montoya
Monday, Jun. 21, 2004 at 9:02 PM
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Es frecuente, para defender la adhesión de Colombia al TLC con Estados Unidos, oír la sentencia repetida en el Congreso por los senadores Vélez Trujillo y Moreno Piraquive: "es peor si no se firma". Así se reconoce que el TLC causa pérdidas para la nación, pero que, de no suscribirlo, se ocasionarían peores balances. Cuatro razones, algunas escritas en documentos oficiales, ayudan a refutar esta frágil teoría.
1. La Política Comercial Estratégica. Dos documentos de Planeación Nacional, sobre el impacto del ALCA en el comercio exterior de Colombia, tanto en las ventas como en las compras, dicen que los países, al tener una Política Comercial Estratégica, cuando compiten con otros que gozan de ventajas arancelarias en terceros mercados, ajustan los precios de sus productos a la baja y, viceversa, cuando gozan de ventajas arancelarias en un determinado país, exportan a precios mayores. Al tomar los productos del comercio colombiano con sus dos principales socios, Venezuela y Estados Unidos, los documentos examinaron un escenario donde se acaba el Arancel Externo Común de los países andinos y donde Colombia recibe ventajas similares a las que disfruta México en USA. El resultado es que las ventas perderían más valor por las reducciones en el país vecino que por lo ganado en Norteamérica. En el primer caso, la resta es de 144 millones de dólares y en el segundo apenas suma 50 con lo que el saldo es de 94 millones menos. Con las importaciones, las estadounidenses subirían 197 millones de dólares y las de Venezuela bajarían sólo 38, así las compras crecerían 159 millones. Al final, la balanza comercial total, por los ajustes de precios y cantidades causados por la "liberalización" comercial, traería una pérdida de 253 millones. El estudio dice que lo "segundo peor" sería que se conservaran las ventajas con Venezuela y las preferencias estadounidenses, cosa que no sucederá con el TLC.
2. Las barreras no arancelarias definen el comercio. Otro estudio de Planeación Nacional, el 229 de julio de 2003, también concluye que en el TLC las importaciones crecerían el doble de las exportaciones y asevera que, aunque Estados Unidos es el primer comprador de productos colombianos, sólo once de ellos representan el 80% de las ventas. Ahora bien, aunque se removieran los aranceles para todos los productos, Colombia no produce la mayoría de ellos y, "lo peor", cerca del 75% de los bienes primarios y manufacturados de origen agropecuario y 25% de los productos industriales son limitados por barreras no arancelarias como cuotas mínimas, normas sanitarias y otras. Esto demuestra, contrario a la prédica neoliberal, que no son las leyes del mercado sino las disposiciones proteccionistas, de las cuales Estados Unidos es campeón mundial, las que definen qué produce un país cuya estrategia se funda en el comercio internacional hacia un mercado específico, "el peor de los mundos".
3. La inversión extranjera dirige la utilización "eficiente" de los recursos. Gracias al libre flujo, el capital extranjero puede ir en cada país a los renglones en los que, por condiciones particulares, percibe mayores ganancias. En el caso del TLC se sabe el interés gringo por participar más en telecomunicaciones y servicios financieros. El estudio 229 estima que las ganancias del TLC vendrán por las inversiones extranjeras en los servicios y un trabajo reciente de Paula Jaramillo, el 254 de Planeación Nacional sobre este sector, reitera que las inversiones más atractivas están en telecomunicaciones, financieros y marítimos, comercio y transporte, justamente los más relacionados con importaciones. Por eso el interés en tomar Telecom y en ahondar en sectores que han venido capturando. Contrario a las ilusiones de empleo de los desocupados, la demanda en estas ramas es por trabajo calificado. Y hay algo más: en la OMC los acuerdos en servicios no han logrado avances significativos, de ahí el interés por meterlos en el TLC, será "peor" que en la OMC.
4. Fiscalmente se pierde más de lo que se gana. Javier Fernández, conocido por sus prospectivas económicas, declaró que en el TLC las utilidades de las exportaciones no compensarán las pérdidas fiscales, calculadas en 445 millones de dólares por aranceles no cobrados a las importaciones gringas. Con base en esta información, y estimando que los impuestos no pagados por las preferencias del APTDEA valen 116 millones, Mauricio Cabrera concluye que el costo-beneficio fiscal del TLC es mayor que el que tiene no ingresar a él, tampoco aquí es lo "segundo menos peor".
Los datos presentados son extraídos de economistas del establecimiento; después de analizarlos, ¿puede decirse que el TLC es "de los males, el menos peor"?
La Tarde - Pereira
www.salvacionagropecuaria.net
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