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En 2005 el grito es de unidad
por Voz
Tuesday, Dec. 14, 2004 at 3:59 PM
vozcaloz@unete.com
Detener proyecto uribista y forjar alternativa popular
Termina 2004, año que dio luz a la reanimación de la lucha sindical, social y de masas, que se expresó en numerosas jornadas de protesta y movilizaciones populares, sin duda, la más importante de ellas la del 12 de octubre pasado, que sacó a las calles de las principales ciudades del país a millones de colombianos. Pero aún en diciembre, cuando lo tradicional es la tendencia a la parálisis, el pasado 10 de diciembre los colombianos demandaron solución política del conflicto, paz, democracia, derechos humanos y justicia social; y los trabajadores despedidos de la USO llegaron a Bogotá en una marcha de protesta desde Barrancabermeja, para solo citar dos ejemplos.
El Gobierno Nacional no puede cantar victoria. Impuso la reelección mediante presiones, trapisondas y compra de politiqueros tradicionales en el Congreso de la República, que la aprobaron en dudoso procedimiento; como también reforzó el Plan Patriota, sin presentar mayores resultados como lo reconocen tirios y troyanos, aunque sí aumentó la violación de los derechos humanos, la represión contra los sectores populares, la guerra sucia contra los sindicalistas y la izquierda, la cacería de brujas y la penalización de la lucha social.
En lo demás no le va bien, porque se le cayeron el “estatuto antiterrorista” y la reforma tributaria, engendros antidemocráticos y oligárquicos, que fueron rechazados por los trabajadores y los sectores democráticos y populares. El proceso con el paramilitarismo, desacreditado y sin mayor apoyo nacional e internacional, avanza con las “desmovilizaciones” sin que exista siquiera una ley de verdad, justicia y reparación que impida la impunidad de los crímenes de Mancuso y “sus muchachos” que se aprestan a disfrutar de las fincas y los bienes arrebatados a los campesinos durante tantos años de ignominia y complicidad estatal. Grotesca fue la “desmovilización de “El Aguila” en Yacopí (Cundinamarca), un asesino de siete suelas, presentado como “pacificador” por El Tiempo y otros medios de comunicación, pero quien nunca combatió a la guerrilla sino que se dedicó con cobardía y felonía a asesinar campesinos y a militantes del Partido Comunista y la Unión Patriótica. Para no hablar de las lágrimas de cocodrilo de Mancuso que no nos conmueven.
Los signos de desgaste del uribismo son evidentes. Sin cantar victoria el presidente Uribe revela asomos de debilidad, aún en las amañadas encuestas de opinión. Solo su terquedad y arrogancia permanecen incólumes y desafiantes ante un país que comienza a fatigarse del falso mesías.
Lo más importante en este año, además de las movilizaciones y la creciente lucha popular, son los anhelos de unidad de los sectores de la izquierda y democráticos, que no pueden ser excluyentes y necesariamente deben abarcar los grandes temas nacionales sin temores ni sectarismos. Solución política del conflicto, derechos humanos, paramilitarismo, son aspectos medulares que deben conjugarse con el rechazo al TLC, a la intervención yanqui, al modelo neoliberal y al autoritarismo del régimen. No hay lugar a esguinces sino a compromisos y voluntades, como lo plantea el senador Carlos Gaviria Díaz, precandidato presidencial de Alternativa Democrática, con el respaldo del Frente Social y Político y el Partido Comunista Colombiano. Y en este sentido la unidad está más allá, incorporando a otros sectores, que asuman el compromiso de la renovación política y social del país. Es el principal sentido de la rueda de la historia en 2005.
www.geocities.com/vozxcol/bogota.htm
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