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El problema hospitalario
por Apolinar Díaz-Callejas
Thursday, Feb. 10, 2005 at 8:36 PM
Parece increíble, pero la realidad es que las informaciones gubernamentales sobre la crisis hospitalaria que se ha agudizado escandalosamente en el gobierno Uribe Vélez ,son presentadas como con alegría, con satisfacción.
Los medios escritos recogieron la información del cierre definitivo del centro hospitalario de Bucaramanga Ramón González Valencia y del despido de más de 2.000 trabajadores, profesionales, enfermeros y médicos, a la vez que anunciaron que habrá un nuevo hospital, ese sí de estilo uribista, con menos personal y menores costos de funcionamiento.
Lo mismo ha ocurrido con el Hospital de Caldas, el Univesitario de Cartagena, el Materno Infantil de Bogotá y muchos otros en todo el país, así como la ratificación de la liquidación del Hospital San Juan de Dios de Bogotá, un monumento de la más elevada tradición de servicios médicos y sociales, cuya restauración había sido anunciada pues su dotación médica fue renovada y actualizada espectacularmente durante el gobierno de Virgilio Barco.
Es una política deliberada e inhumana de cierre de hospitales que se destacaron por sus servicios a las comunidades más pobres del país. Pero este gobierno parece gozar con esos hechos y celebra el despido masivo del personal científico y de trabajadores hospitalarios.
Es la mentalidad de las estadísticas del DANE, según las cuales los cientos de miles de colombianos que se cansaron de buscar empleo y de hacer colas son considerados como trabajadores activos y eliminados de las cuentas del desempleo. Es el misterio de las nuevas reglas estadísticas gubernamentales. Los despedidos del sistema hospitalario y de salud pasan a la categoría de personas ocupadas, en una operación estadística milagrosa que permite hablar del éxito de la política de empleo del gobierno Uribe Vélez.
Mientras tanto los pobres de este país, que son más del 61% de la población, sufren, padecen y mueren por falta de servicios médicos y hospitalarios porque los hospitales siguen siendo cerrados y sus trabajadores despedidos.
Más crímenes de Wayúu
En este Gobierno hay otro tema desesperante: los asesinatos de indígenas en Colombia, pero especialmente de los indígenas Wayúus en la región de la Guajira. La Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) denuncia permanentemente esos asesinatos 'por presuntos paramilitares'. Dice la información que las víctimas aparecieron en el caserío La Esperanza, en la frontera con Venezuela 'con distintivo de las AUC, después de ser sacados de su caserío, Santa Cruz, en jurisdicción de Maicao' (El Tiempo, 05.02.05). En el poco tiempo corrido del año ya son 11 los miembros de esa etnia asesinados por paramilitares. Todo esto cuando el gobierno Uribe Vélez celebra a todo bombo y platillo la paz y eliminación de la violencia y crímenes de los paramilitares. Hay, pues, paz y reinserción de los paramilitares pero más asesinatos de indígenas.
Es el estilo del DANE sobre el desempleo: hay menos desempleo porque la gente se resignó y no hace colas buscando trabajo; avanza la paz porque más indígenas son asesinados por los paramilitares. ¡Qué lógica más espantosa!
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Según El Tiempo, el único periódico de circulación nacional y cercano a Uribe Vélez, un fantasma asusta en la Dirección Liberal, que no es uribista: camina de noche, se instala en la escalera que vigila el general Uribe Uribe, espía cuando no hay gente, la pintura del ex presidente Turbay Ayala se recarga hacia la de Virgilio Barco, como queriéndose alejar de la del ex presidente López Michelsen. Pienso que se trata del fantasma del ex ministro Juan Manuel Santos, nuevo uribista, pronorteamericano y aspirante a la presidencia de la República desde la niñez.
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