|
De los campesinos y comunales al Concejo de Bogotá sobre abastecimiento alimentario
por Comisión de Interlocución
Thursday, Mar. 10, 2005 at 10:47 AM
Carta abierta sobre el Plan Maestro de Abastecimiento Alimentario del Distrito Capital
Bogotá D.C., Marzo de 2005
Señor Hipólito Moreno Presidente del Concejo
Estamos frente a un debate de la mayor importancia para todos los habitantes de Bogotá y para cuantos producen sus alimentos, la discusión sobre el Plan Maestro de Abastecimiento de Alimentos PMAAB.
Somos un conjunto de organizaciones campesinas, indígenas y comunales con presencia en el Distrito Capital, Cundinamarca, Boyacá, Tolima, Meta y Huila, que en conjunto con más de 40 alcaldes de Cundinamarca y algunos de Boyacá y Tolima, así como con el apoyo de sindicatos de trabajadores y de organizaciones no gubernamentales, queremos presentar nuestras opiniones y alternativas, que aquí les estamos presentando.
No empezamos ahora nuestra participación en este debate, sino que desde el año anterior hemos venido estudiando los proyectos de planes distritales al respecto y a la vez hemos construido iniciativas y alternativas, que queremos compartir con ustedes y con toda la población bogotana.
Participamos en la medida en que la legislación vigente lo permite en las consultas y debates sobre el Plan de Desarrollo Distrital y logramos por lo menos hacer conciencia de la necesidad de establecer como una meta del Eje Regional, “diseñar e implementar una política rural para el Distrito”.
Luego elaboramos el documento ”Lineamientos estratégicos para una política pública agroalimentaria para Bogotá y comentarios al Plan Maestro de Abastecimiento propuesto para la ciudad”. Enviamos una carta al señor alcalde mayor Luis Eduardo garzón en el mes de octubre de 2004, remitiéndole este documento, mensaje en el que expresamos por una parte nuestro saludo y propósito de contribuir al éxito del programa “Bogotá sin hambre”, fundamental dentro del Eje Social del Plan de Desarrollo, y por otra parte, nuestra preocupación porque el Plan Maestro de Abastecimiento PMAAB esté en consonancia con una lucha sostenible y decisiva contra el hambre.
Lo básico radica en lograr que el PMAAB sea promulgado solamente después de que haya el más amplio debate sobre el mismo, previo su conocimiento por la ciudadanía y las organizaciones populares, de manera que refleje el análisis, juicioso, el querer y los intereses de toda la población, y en especial de la población más pobre y vulnerable.
En este proceso consideramos fundamental que los bogotanos conozcan a cabalidad el destacado papel que cumplen las economías campesinas y étnicas y de los pequeños productores, así como sus potencialidades y requerimientos, y especialmente la propuesta de oferta alimentaria de las economías familiares regionales como aportantes decisivas en el abastecimiento de la ciudad y elementos determinantes para resolver el problema del hambre en el Distrito Capital.
Nuestra primera propuesta radica en que el Distrito asuma un papel líder en la promoción de la producción de alimentos sanos y nutritivos en la región central y en otras zonas que abastecen a la capital. En este sentido llamamos al señor alcalde mayor y al concejo a tomar las medidas necesaria para cumplir lo dispuesto en el Plan de Desarrollo (Acuerdo 119 de 2004), que en su artículo 15 ordena diseñar e implementar una política rural para el Distrito.
El propio Plan establece unos parámetros al respecto: I. En correspondencia con la política de seguridad alimentaria, se aprovechará la potencialidad del sector rural así como del conjunto de organizaciones del tercer sector asociadas a ésta. ) II. Se promoverá y apoyará el abastecimiento regional de alimentos atendiendo calidad, cantidad y precios en consonancia con el Plan Maestro de Abastecimiento Alimentario. Fomentará las cadenas alimentarias y redes de abastecimientos locales, promoviendo las formas asociativas y las oportunidades de generación de empleo e ingresos (artículo 9 numeral 1). III. Se promoverán las redes de productores y consumidores y las potencialidades de la agricultura urbana y ecológica como alternativa socioambiental. (artículo 15) IV. La integración urbano-rural-regional (artículo 4 numeral 11): Se propone la sostenibilidad urbano-rural que buscará consolidar el patrimonio natural y garantizar la calidad ambiental que permita alcanzar un mayor bienestar de las actuales y las futuras generaciones. Reconocerá la relevancia del ámbito rural y desarrollará su complementariedad con el urbano en términos de sostenibilidad ambiental y social, productividad, gobernabilidad e integración distrital y regional (atículo 14 numeral 3 y artículo 28 como programa prioritario). V. El espacio rural se tendrá como parte de la escuela (artículo 9 numeral 8). VI. Coordinación de la acción distrital para lograr que el suelo cumpla con su función social y ecológica (artículo 13 numeral 1 VII. Concertar y desarrollar acciones para elevar la productividad, con el sector solidario, colectivos de pequeños y medianos productores, y artesanos. (artículo 4 numeral 10) VIII. La ciudad se articulará desde las localidades hacia la región en el marco de la integración nacional, latinoamericana y la proyección internacional, con criterios de autonomía, solidaridad, cooperación, diversidad y participación para propiciar el crecimiento económico, la equidad social y ecológica así como el desarrollo sostenible.(artículo 12 numeral 1)
A esto agregamos que es necesario determinar claramente el papel de las economías campesina, étnicas y familiares en la región, incluidas las de la población desplazada, y dentro de este marco, los programas concretos que hemos venido proponiendo y que a continuación detallamos:
I. Es indispensable garantizar que todos los productores y comunidades tengan acceso a una información completa sobre precios de los alimentos, a todo lo largo de la cadena que los conforman, lo cual es hoy plenamente posible gracias a las tecnologías de informática y comunicación. II. Es fundamental apoyar normativa y financieramente las redes populares alternativas de abastecimiento, que incluyan: a. mercados campesinos periódicos; b. entregas directas del productor al consumidor; c. ventas directas campesinas a cooperativas o asociaciones de consumidores, a restaurantes escolares y comedores populares y a las plazas de mercado y cajas de compensación; d. ventas de campesinos a redes de vendedores ambulantes y de tenderos; e. eventos de trueque. III. Es prioritario que el Distrito y las localidades fortalezcan las plazas de mercado como centros económicos y culturales, de manera que puedan recibir directamente productos de los campesinos, los indígenas y sus asociaciones y que en su gestión puedan participar los productores proveedores y los consumidores organizados. Paralelamente se fortalecerá el papel de las cajas de compensación en la regulación del mercadeo con abastecimiento directamente de los productores. IV. Regulación y control estatal de Corabastos, y de los centros de acopio y distribución que existan, para que las transacciones y la formación de los precios sean transparente y no se manipulen los márgenes de comercialización. V. Participación de los productores de la región y en particular de los productores familiares campesinos y comunidades étnicas en la dirección y gestión de Corabastos y de todo centro grande de acopio o distribución que se establezcan. VI. Fomento de la industrialización agroalimentaria en Bogotá y la región central, privilegiando los proyectos colectivos y cooperativos y el procesamiento por los propios productores campesinos e indígenas. VII. Claras normas que eviten las prácticas monopólicas u oligopólicas en la comercialización o producción de alimentos, ya que toda eficiencia se convierte en manipulación y alza de precios, cuando es monopolizada. VIII. Política de prioridad para comercializar la producción nacional de alimentos, en consideración de los objetivos de seguridad y soberanía alimentaria. Un país y una región que no garantizan el abastecimiento de alimentos básicos a sus habitantes con su propia producción, estarán siempre en riesgo y sometidas al dictamen y a la conquista económica y política de quien los abastezca. IX. Desarrollar una investigación profunda sobre el actual sistema alimentario de Bogotá, a fin de conocer sus debilidades y fortalezas y proponer los correctivos de fondo que sean indispensables, teniendo en cuenta la altísima participación en él de centenares de miles de personas, antes de decretar sistemas que no atienden a la realidad social de la región, de la ciudad y del país.
Planteamos con fuerza todo esto porque estamos seguros del aporte decisivo que para la alimentación de Bogotá hacen las economías familiares, gracias a sus ventajas relativas en diferentes ámbitos. Solamente la diversidad económica y cultural asegura el bienestar y la elevación de la calidad de vida. Creer que solamente es racional la economía empresarial y la gran producción es un error que Colombia pagaría muy caro, porque en las condiciones colombianas es una equivocación grave. Basta ver como el campesinado a pesar de las malas condiciones a que los somete el modelo imperante y los pocos recursos a que puede acceder, sigue produciendo la mayoría de los alimentos que comemos los colombianos y especialmente los que consume el 85 por ciento de la población bogotana, ubicada en los estratos 1, 2, 3 y 4.
En este orden de cosas es posible aprobar un PMAAB en el cual el consumidor sea un real beneficiario en forma sostenible. Las bajas de precios no deben ser transitorias a la manera del dumping, que engaña al consumidor, mientras elimina la competencia y luego lo somete al arbitrio de las grandes cadenas del capital transnacional, tanto al elevar los precios para agigantar los márgenes de intermediación, como al liquidar la producción regional y nacional e imponer condiciones económicas y políticas lesivas.
Es posible también aprobar un PMAAB que no solamente enfrente el problema del hambre en el corto plazo, sino en el mediano y largo plazo, mejorando las condiciones de vida del campesinado e indígenas, generando empleo e ingresos a sectores populares pobres en las redes alternativas de comercialización, protegiendo los recursos naturales no renovables, que garantizan la sostenibilidad de la región, y en general, fortaleciendo el mercado interno de manera que se potencie el tejido económico Distrital, regional y nacional, verdadera base para eliminar el hambre, elevar el ingreso y fortalecer la competitividad para relacionarse con la economía internacional en condiciones diferentes a la inequidad reinante ahora.
Atentamente,
ORGANIZACIONES DE LA COMISIÓN DE INTERLOCUCIÓN
Aduc-Cundinamarca, ACC, Anmucic, Comité de Comercialización de la Provincia de Sabana Occidente, CNA, Fenacoa, Fensuagro, Fedecítricos, Fundación San Isidro de Duitama, Confederación Nacional de Juntas de Ación Comunal, Andas.
Organizaciones que acompañan esta comunicación:
Cospac, CGT, ILSA, Planeta Paz, Federaciones Comunales de Bogotá, Tolima y Meta
|