Los desplazados de El Cartucho requieren un espacio. Industriales y propietarios de bodegas de la zona industrial de Puente Aranda no quieren permitir la instalación provisional de los indigentes en "El Indulto". Otro tanto pasa con algunos propietariso de almacenes y bodegas de San Andresito.
El irresponsable desalojo de los indigentes que quedaban en la calle de El Cartucho de Bogotá, para culminar el proyecto de parque del "Trecer Milenio", sin que se tuviera ni un sitio apropiado ni programas de atención para ellos, ha puesto al descubierto el engaño que representan los planes originados en la alcaldía de Peñalosa, que tratan de mostrar una ciudad bonita y ocultar a como dé lugar los problemas y la miseria.
Los cartuchos se han multiplicado, no se han acabado. La indigencia crece. Y a la hora de mostrar el "Tercer Milenio" se desata el odio contra los indigentes, con una lógica que de abrirse el paso podría conducir a una política de exterminio de estas personas, y a darle una base de masas (medianos y pequeños propietarios de industrias y comercios) a la ultraderecha, que con los paramilitares se proyecta sobre el control de Bogotá.
La ciudadanía debe saber que los indigentes tienen derecho a vivir, que la instalación provisional de 700 de ellos en la 13 con 32 está prevista únicamente para dos meses mientras se les traslada a sitios más adecuados y se eles atiende con programas permanente. La administración distrital actual, que se ve obligada a responder por los planes de Peñalosa, así como ha debido afrontarlos serruchos de los alcaldes anterores con las vías del trasmilenio, no ha debido permitir el irresponsable desalojo del fin de semana. Ahora no debería permitir que se niegue el derecho a vivir a los indigentes.
"Necesitamos un lote sin rostro para que nos dejen vivir, dijo uno de los "cartucheros" a indymedia.
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