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Gana el No en Francia. Sin efecto la Constitución europea. Derrota conservadora.
por YURIRIA ITURRIAGA Monday, May. 30, 2005 at 1:01 PM

Abrumador 54% rechaza el Tratado del bloque; por ahora se descarta otra negociación. Sondeos pronostican otro triunfo del "no" en Holanda en el referendo del próximo miércoles. Prevén expertos cambios sustanciales en la política económica francesa tras este referéndum.

París, 29 de mayo. Francia se convirtió este domingo en el primer país en rechazar la Constitución europea, con un abrumador "no" de más de 54 por ciento de los ciudadanos, en una gran derrota política para el presidente Jacques Chirac

Así, la Carta Magna de la Unión queda sin efecto, porque debe ser ratificada por los 25 miembros del bloque para entrar en vigencia, aunque las autoridades de la Unión Europea son partidarias de seguir adelante con las ratificaciones.

El derechista Chirac, de 72 años, usó todos los medios a su alcance para convencer a los franceses de la necesidad de votar en favor de este Tratado, luego de haber llamado hace tres meses al referéndum como forma de ratificar la Constitución europea, en lugar de la vía parlamentaria que han escogido otros países. Pero entonces, se preveía que el "sí" ganaría con más de 60 por ciento.

Sin embargo, la consulta se convirtió, para muchos, en un plebiscito sobre su gestión de gobierno, y hubo una masiva participación de 70 por ciento en la consulta.

Un 54.87 por ciento votó por el "no" a la ratificación. La izquierda votó masivamente por el "no": el Partido Comunista, la extrema izquierda, los verdes, y gran parte del Partido Socialista. Un 80 por ciento de los obreros, 60 por ciento de los asalariados, y 60 por ciento de los menores de 25 años habría rechazado el tratado, según un perfil hecho por encuestadoras. También votaron por el "no" la extrema derecha, parte de la derecha en el poder y la centro derecha.

Las regiones con un "sí" mayoritario fueron los territorios de Ultramar (Guadalupe, Martinica), donde recientemente Chirac explicó que "el 'no' sería renunciar a las subvenciones que provienen de Europa".

Las zonas industriales, agrícolas y portuarias, que han sufrido la competencia de otros productores europeos, y las concentraciones urbanas con alta tasa de desempleo, como Marsella, fueron las mayoritarias por el "no".

Nada más confirmar la victoria del "no", el presidente Chirac dijo en un mensaje a la nación que estaba "decepcionado", pero respetaba la "decisión soberana" del pueblo francés, y "tomaba nota del mensaje", y anunció cambios en su gobierno próximamente.

"Nuestras ambiciones siguen ligadas a Europa", dijo el jefe de Estado, apelando a la "unidad" de los franceses en este momento de dificultades y garantizando que el país seguirá manteniendo "su presencia" en Europa.

A diferencia del general Charles de Gaulle, que dimitió cuando en 1969 perdió un referéndum sobre la regionalización, Chirac -en la presidencia desde hace 10 años- ya explicó que terminará su mandato en 2007.

Por su parte, el canciller francés, Michel Barnier, dijo que "no habrá nueva negociación del Tratado por ahora", y Francia tendrá que esperar el fin del proceso de ratificación que tendrá lugar la segunda mitad de 2006.

El partido en el poder, UMP, pidió al pueblo "unirse alrededor del presidente para reforzar su posición", pero es dentro de la propia Unión por un Movimiento Popular, donde curiosamente está el mayor rival de Chirac: Nicolas Sarkozy.

Este político representa a una nueva generación de la derecha moderada francesa, es ambicioso, popular, hábil y no esconde su sueño de llegar al palacio del Elíseo, sede de la Presidencia.

En el corto plazo, según analistas, el nombre de Sarkozy se baraja como posible nuevo primer ministro, pero el rumor que tiene más fuerza es el que apunta al actual ministro del Interior, Dominique de Villepin, un político fiel al presidente, quien podría remplazar al actual primer ministro Jean Marie Raffarin.

Sarkozy pidió, por lo pronto, "transformaciones profundas, rápidas y enérgicas".

Raffarin, de su lado, indicó que se mantenía "fiel al pacto de lealtad que (lo) une al jefe de Estado", Chirac, y que "apoyará" con su experiencia las decisiones que se tomen para el país.

El "no" a la Constitución Europea llega a Chirac meses después de la derrota de su partido en tres elecciones recientes: las cantonales, las regionales y las europeas de 2004.

Piden renuncia del presidente

Por lo pronto, la extrema derecha y la izquierda pidieron la renuncia del presidente, mientras los socialistas quedaron desgarrados internamente. Los socialistas que estuvieron por el "sí" aprovecharon para culpar a Chirac de la "cólera de los franceses", y llamaron a la "reunión de toda la izquierda del 'sí' y del 'no' para las elecciones de 2007".

Sin embargo, este sector no habló del rechazo a la economía neoliberal, una de las razones de los votantes para rechazar la Constitución Europea. "Donde se lea, se ve la palabra libre mercado", había dicho una votante. En cambio, otros especulan con una "crisis de identidad de los franceses" para explicar la victoria del "no".

La llamada "Madonna del no", Marie Georges Buffet, secretaria general del Partido Comunista, así como Jean Pierre Chevenement y Olivier Bezancenot, entre otros representantes de la izquierda, rechazan sin embargo esta última explicación.

Para ellos es importante que "se escuche el 'no' al ultraliberalismo de una Europa construida a espaladas de los pueblos".

Estos sectores buscan impulsar un debate para elaborar un proyecto alternativo de la Constitución europea.

Mientras, en la noche, unas 3 mil personas festejaban en la Plaza de la Bastilla, enarbolando banderas rojas, el rechazo a la Carta Magna. "¡Hemos ganado! ¡El pueblo ha ganado!", declaraba Buffet, que llegó a la plaza en la medianoche. "Chirac, dimisión", coreaban mientras los asistentes.

Uno de los líderes del "no" de izquierda, el senador socialista Jean Luc Melenchon, que desafió la línea oficial de su partido en favor del 'sí', estimó que el presidente Chirac tiene que "someterse o renunciar".

Oscilarán mercados financieros

El rechazo a la Constitución Europea en Francia provocará oscilaciones en los mercados financieros y probablemente cambios en la política económica de Francia, aunque es imposible por ahora prever el rumbo que tomará el gobierno, estimaron expertos locales.

Los mercados ya habían integrado en los últimos días la victoria del "no" en Francia y el euro deberá situarse en los próximos días por debajo de 1.25 dólares.

Los mercados podrían "arbitrar en favor de Estados Unidos" y contra las bolsas europeas, estimó Xavier Timbeau, del Observatorio Francés de Coyunturas Económicas.

Pero, independientemente de lo que ocurra, los expertos vaticinan cambios importantes en la política económica francesa. Para los especialistas existen dos caminos: la protección, que sería la actitud del ministro de Interior, Dominique de Villepin, si remplaza a Raffarin como primer ministro, o la "modernización", que parece más bien la tendencia de Nicolas Sarkozy.

El dilema será entre "electrochoque algo liberal con reformas profundas o una política económica más social dirigida hacia aquellos que dijeron 'no' a la Constitución el domingo", señalaron.


Pesar en gobiernos de Europa por el rechazo francés a la Carta Magna del bloque

Bruselas, 29 de mayo. La Unión Europea (UE) y los gobiernos de varios países del bloque expresaron esta noche su pesar por el masivo rechazo de los franceses a la Constitución comunitaria, cuando son-deos de opinión adelantan otro rechazo en el referéndum que se celebrará el miércoles en Holanda, otro de los fundadores de la UE. Sin embargo, la Unión dijo que el proceso de ratificación debe seguir adelante.

"Francia votó y Francia dijo 'no'. La mayoría de los franceses rechazó el tratado constitucional. Tenemos, debo decir, el corazón oprimido", dijo en Bruselas el primer ministro luxemburgués Jean Claude Juncker, presidente en turno de la Unión, al comentar el pronunciamiento de los franceses. Pero agregó que esta votación no significa que la Constitución esté "muerta".

Las razones que llevaron a la mayoría de franceses a votar contra la Constitución europea son "contradictorias", declaró, también en Bruselas el portugués José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea.

"No existe un mensaje alternativo claro a la Constitución" europea en Francia. "Algunos dicen que Europa va demasiado lejos, otros dicen que quisieran otra Europa, otros dicen: ¡Queremos más Europa, pero no esta Europa'", indicó Barroso para explicar esa contradicción.

Al destacar que nueve países de la Unión Europea ya han ratificado este tratado, sostuvo: "yo, como presidente de la Comisión, debo mirar al conjunto. Con todo respeto por Francia que es un país fundador, vamos a mirar al conjunto y también los mensajes que llegan de Alemania, que sí ratificó.

"Sería un grave error suspender el proceso de ratificación. Ahora hay que preguntar a los demás, porque Francia sólo decide por Francia, incluso aunque sea un país importante", declaró en Madrid el presidente del Parlamento europeo, Josep Borrell.

Hay que explicar mejor de qué se trata

Para el presidente del Parlamento europeo, el resultado negativo del referéndum subraya la "necesidad de explicación del tratado europeo, debemos explicar más y mejor de qué se trata. En Francia probablemente se ha empezado demasiado tarde. Europa es un tema complejo que hay que explicar todos los días y no sólo cuando se plantean cuestiones cruciales".

"Lo que hay que saludar del debate francés es que ha existido, lamentablemente se ha mezclado con otras cuestiones de orden interno", agregó.

La Presidencia de la UE, la Comisión Europea y el Parlamento europeo dieron a conocer esta noche un comunicado conjunto en el que lamentan la elección tomada "por un Estado miembro que ha sido durante 50 años el motor de la construcción" comunitaria.

En ese texto se agrega que "Europa continúa y sus instituciones están completamente operativas. Somos conscientes de las dificultades, pero tenemos confianza en que volveremos a encontrar el modo de hacer avazar a la UE".

El primer ministro holandés Jan Peter Balkenend, cuyo país votará el miércoles el texto europeo, se reconoció "decepcionado", pero consideró que estos resultados daban "una razón más a sus ciudadanos para votar 'sí'" en el referéndum del 1 de junio. Sin embargo, los sondeos pronostican que 54 por ciento de los ciudadanos está contra la Constitución europea.

En Dinamarca, otro país que someterá proximamente el texto constitucional a referéndum -el 27 de septiembre-, el primer ministro Anders Fogh Rasmussen "deploró naturalmente" el rechazo, aunque afirmó que el ejemplo de Francia "no influirá en el voto danés".

El primer ministro Tony Blair decidió no comentar el resultado en Francia antes del lunes por la mañana, indicó su oficina de prensa. "Necesitamos un periodo de reflexión", comentó por su parte el canciller británico Jack Straw, interrogado sobre la eventualidad de mantener el referéndum previsto en Gran Bretaña para 2006.

Estos resultados rinden un gran servicio a Blair, ya que el resultado francés aleja la perspectiva de un referéndum en Gran Bretaña, opinó Stefan Collignon, especialista de asuntos europeos de la London School of Economics (LSE).

La prensa británica escribe este lunes que los franceses han sembrado el "caos" en la UE con su voto. Romano Prodi, líder de la oposición italiana y ex presidente de la Comisión Europea, se declaró "extremadamente decepcionado", pero consideró que "a pesar de todo hay que continuar haciendo avanzar al proyecto europeo", insistió.

En España, que ya ratificó la constitución por referéndum, el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, consideró "el resultado en Francia no es una buena noticia, pero no es tampoco una catástrofe".

"El proceso de ratificación debe continuar", consideró a su vez un vocero del gobierno de Madrid. Zapatero telefoneó nada más conocer el resultado al presidente francés Jacques Chirac, y ambos estuvieron de acuerdo en que Europa superará "este momento crítico, como ha superado otros en su historia" y que la construcción europea debe continuar, añadió este portavoz.

En la misma línea, el canciller federal alemán Gerhard Schroeder estimó que el "no" francés al referéndum del tratado europeo es "un revés para el proceso de la Constitución, pero no su final".

El ministro de Relaciones Exteriores alemán, Joschka Fischer, opinó de su lado que era "lamentable", pues ponía a Europa frente a "grandes desafíos".

Según analistas alemanes, si bien el "no" de los franceses no está dirigido al trabajo en conjunto entre París y Berlín, el motor franco-alemán de la UE se verá afectado. En Alemania, la mayoría de la población aún avala la Constitución europea, pero la ampliación de la UE encuentra cada vez más rechazo.

El presidente polaco Aleksander Kwasniewski coincidió en que estos resultados "no deberían frenar" la integración y la nueva ampliación de la UE.

En Turquía, el canciller Abdulá Gul estimó que el resultado del referéndum "no concierne" a su país, y consideró que el inicio de las negociaciones de adhesión de Turquía a la UE, previsto para octubre, no puede alterarse "por modificaciones políticas o legales de un país miembro".

La presidenta letona, Vaira Vike-Freiberga, pidió que el proceso de ratificación continúe, pero el primer ministro checo Jiri Parubek expresó su temor de que el proceso de integración se demore.

En Noruega, país que no forma parte de la UE, el canciller Jan Petersen estimó que será políticamente "peligroso" en su país abordar la cuestión europea. El 'no' francés va a debilitar" a los europeístas, estimó.

En Suecia, el primer ministro social-demócrata Goran Persson juzgó que Francia no tiene que pedir nuevas negociaciones, ya que "hay otros países implicados en el mismo proceso de ratificación".

Una voz discordante provino del jefe histórico de la extrema derecha austriaca, Joerg Haider, quien opinó que el rechazo francés de la Constitución Europea constituye "el principio de una revuelta de los ciudadanos contra la burocracia de Bruselas".

Los europeos, aseguró, están "decepcionados con los resultados económicos de sus países".

Hasta el momento, nueve Estados miembros de la UE ratificaron la Constitución: Lituania, Hungría, Eslovenia, Italia, Grecia, Eslovaquia, España, Austria y Alemania. Los restantes 15 Estados miembros deberán pronunciarse de aquí a octubre de 2006.

De todos modos, y sea cual sea el resultado en Holanda el próximo miércoles, Jean Claude Juncker anunció que los jefes de Estado y de gobierno de los 25 Estados miembros tratarán la nueva situación europea durante su próxima cumbre, prevista el 16 y 17 de junio en Bruselas.

El rechazo francés de la Carta continental provocará una pausa de reflexión para la UE, en el mejor de los casos, y en el escenario más pesimista, una revaluación de la esencia misma del bloque y la cuestión de su futura expansión, según analistas.

Para algunos, habría que seguir el proceso de consultas, y si muchos países dan el "sí", entonces "podría ser necesario volver a preguntar a los franceses", dijo Marco Incerti, del Centro de Estudios Políticos Europeos, de Bruselas.

El proyecto de Constitución prevé que "si al final del plazo de dos años a partir de la firma del tratado que establece una Constitución para Europa, cuatro quintas partes de los Estados miembros lo ratificaron y uno o varios Estados miembros encontraron dificultades para proceder a la ratificación, el Consejo europeo se ocupara de la cuestión".

En tanto, el Tratado de Niza aprobado en 2000 continuará en vigencia con sus reglamentaciones, que facilitarían bloqueos para la entrada de Turquía, Bosnia y Serbia, por ejemplo.


La Jornada

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"El modelo neoliberal de Europa ha entrado en crisis"
por Gara Monday, May. 30, 2005 at 1:10 PM

El responsable del área internacional de Batasuna, Joseba Alvarez, ha considerado hoy que tras el resultado del referendo sobre la constitución europea en el Estado francés el "modelo neoliberal de Europa ha entrado en crisis".

DONOSTIA-. Alvarez ha analizado el resultado de la consulta, en la que ha vencido el "no" al tratado de constitución europea, en una conferencia de prensa junto con el también mahaikide de Batasuna Xabi Larralde.

La formación independentista ha considerado que los ciudadanos están a favor de Europa, "pero no de este tratado neoliberal", lo que ha significado "el fracaso de un modelo capitalista" y también una "rebelión ciudadana" contra la "política oficial", ya que los partidos mayoritarios se habían decantado por el "sí".

Los resultados del Estado francés constituyen, según Alvarez, una victoria de la base social de la izquierda y demuestran que el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, se precipitó al convocar el referendo en en el Estado francés y se basó en "cálculos erróneos".

El "no" también ha mostrado la importancia de las consultas populares, ya que si el tratado se hubiera aprobado exclusivamente en el Parlamento galo habría resultado aprobado, al igual que en Alemania e Italia.

Por su parte, Larralde ha explicado que en Ziberoa, Lapurdi y Nafarroa Beherea, a diferencia del conjunto del Estado francés, se ha impuesto el "sí" a la Constitución europea, aunque sólo por 1.783 votos de diferencia, lo que a su juicio significa un buen resultado.

Larralde ha criticado la posición del PNV, que ha hecho campaña en favor del "sí", y de Abertzaleen Batasuna, que no se definió por ninguna de las dos opciones.

Ha considerado que si estas dos formaciones hubieran hecho campaña en contra del tratado, el 'no' habría sido "ganador rotundo y claro" en estos tres herrialdes, donde el "sí'" ha vencido por una diferencia mínima.

PNV se felicita

El presidente del Ipar Buru Batzar del PNV (Ejecutiva de la formación jeltzale en Zuberoa, Lapurdi y Nafarroa Beherea) Ramuntxo Camblong, ha destacado hoy en Bilbo que en los siete herrialdes de Euskal Heria "ha ganado el 'sí' al Tratado Constitucional Europeo".

El dirigente jeltzale ha considerado que el "no" ha ganado en el Estado francés porque "la gente tiene mucho miedo al paro, que en los últimos años se ha incrementado en un diez por ciento", aunque ha subrayado que "ha existido un debate muy profundo y la población ha participado de forma mayoritaria en el referéndum".

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¡Oh la la!
por tasio Monday, May. 30, 2005 at 8:59 PM

¡Oh la la!...
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© 2005 Baigorri Argitaletxea

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El electorado francés abre otra puerta a otra Europa Posible
por Ricardo Gómez Muñoz Tuesday, May. 31, 2005 at 12:04 AM

No se ha perdido todo: El NO al Tratado Constitucional Europeo gana en Francia y también puede hacerlo en Holanda

Los argumentos utilizados por los defensores del SI relativos a la pérdida de influencia de Francia en Europa , o a la amenaza de aislamiento y pérdida protagonismo de Francia, ni menos aún la idea de que el NO francés pueda significar un retroceso de 20 años en la construcción de Europa, no han conseguido asustar a los franceses, escaldados en su piel por lo que significan las políticas neoliberales de empleo, pensiones, recorte de los servicios públicos o deslocalización de empresas .

Y es que la mayor parte de los franceses , así como el resto de los europeos progresistas, apostamos por UNA EUROPA DIFERENTE a la contemplada en esta Constitución : la Europa de la democracia real y participativa , de la justicia social , de la solidaridad , del ejercicio de los derechos reales de la persona , de la paz y sobre todo por la construcción de un modelo de desarrollo económico alternativo al neoliberal , en que no sea el mercado, la competencia y el beneficio de unos pocos la razón de ser, sino que se tengan en cuenta otros valores y se de importancia a los aspectos sociales del desarrollo .

El rechazo popular a las actuales políticas neoliberales empieza a ser aún más un clamor en Europa y este rechazo se viene manifestando en las últimas consultas electorales. Son muestra de ello la pérdida de apoyo a Blair a su política belicista y neoliberal ; el castigo a Berlusconi en las ultimas elecciones regionales o el descalabro de Schroeder en el importante feudo socialdemócrata de Renania- Westfalia .

A pesar de esta oposición popular que se da en los países socialmente más avanzados de Europa , los que han redactado el Tratado y los que lo apoyan no admiten sus errores ni están dispuestos a reconocer las contradicciones políticas económicas y sociales de este sistema capitalista depredador . Todos se empecinan en cantar las glorias del Tratado , intentando hacernos comulgar con ruedas de molino y apuestan por jugar la baza hasta el final diciendo que este Tratado Constitucional no es renegociable. En esta línea argumental se mueven otros políticos europeos partidarios del neoliberalismo , como el actual Presidente de la Comisión Europea , el conservador Durao Barroso o incluso nuestro presidente de Gobierno , que prefirió en su día eludir todo tipo de debate y manipular la información sobre el contenido del Tratado , sin advertir a los españoles de las consecuencias negativas del mismo .

Nadie , y menos los políticos aferrados al poder , quieren explicar con claridad lo que significa ese modelo de construcción europea neoliberal que se nos quiere vender a toda costa. Un modelo que conduce a una Europa asocial , que siguiendo el modelo americano se propone privatizar todo o casi todo y entregar la gestión de los servicios públicos a los lobbies multinacionales: la sanidad , la enseñanza , el transporte público , la gestión del agua, enterrando de esta forma y de manera definitiva el estado de bienestar conquistado por los asalariados. Una Europa sin democracia real, directa y participativa , en la que los ciudadanos podrán comprobar, en el caso de que se ratifique el Tratado , como las decisiones importantes que les afectan en su día a día, se toman en los despachos de los burócratas de Bruselas o en las trastiendas de las oficinas de las grandes corporaciones. En ellas se redactan los borradores de las leyes o la letra pequeña del articulado que se someterá después para su aprobación a la Comisión o al Parlamento Europeo , como viene ocurriendo, entre otras disposiciones , con la Directiva Bolkestein o los acuerdos sobre privatización de los servicios públicos auspiciados por la OMC.

Por ello , de la misma manera que la Comisión ha tenido que poner en el congelador la aplicación a corto plazo de la Directiva Bolkestein, para lavar la cara de Chirac , esperamos que el triunfo del NO en Francia logre poner muchas cosas patas arriba y haga reflexionar a los políticos sobre otros modelos alternativos como el que ATTAC y otros movimientos vienen defendiendo en defensa de los ciudadanos para cambiar esta Europa de mercaderes :

¡ OTRA EUROPA, OTRA CONSTITUCIÓN EUROPEA, OTRO MUNDO ES POSIBLE ¡


Attac Madrid

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Después del triunfo del NO en Francia: Otra Izquierda para Otra Europa es posible
por Espacio Alternativo Tuesday, May. 31, 2005 at 12:07 AM

El resultado del referéndum celebrado en Francia sobre el Tratado Constitucional de la UE ha confirmado el rechazo de la mayoría de la ciudadanía de ese país al proyecto neoliberal y antidemocrático del gran capital y las elites gobernantes europeas. Ese triunfo abre un proceso de deslegitimación popular de las bases mismas sobre las que se ha ido construyendo la Unión Europea que sin duda se reflejará en Holanda y en otros países en los que se mantiene todavía la convocatoria de referendos. La crisis de ese proyecto es ya irreversible y ninguna maniobra de descalificación del No como "antieuropeo" o la actitud autista procedente de Bruselas y otros gobiernos pueden ocultar los efectos de un terremoto político cuyo alcance está todavía por ver.

Ese éxito, reflejado de forma más visible en los cinturones industriales y los barrios populares, ha sido la culminación de un intenso trabajo de innumerables colectivos, organizaciones sociales y formaciones políticas que desde hace tiempo han ido desarrollándose al calor de las movilizaciones sociales que han sacudido a Francia y que hoy aspiran a seguir coordinándose y a impulsar unos "estados generales del No". Ha sido su paciente y constante labor informativa y crítica del Tratado Constitucional entre las capas populares la que ha conseguido contrarrestar finalmente el extraordinario despliegue mediático e institucional de los partidarios del Sí, entre los que no han faltado Zapatero y la mayoría de la socialdemocracia europea y de la CES, los cuales no han tenido reparos en emplear todo tipo de chantajes y amalgamas, incluida la asociación del No antineoliberal con una extrema derecha xenófoba que ha jugado un papel marginal en toda esta campaña.

Más allá de los efectos que a corto plazo puede tener en Francia un resultado que ha sido también un castigo a Chirac y a una derecha gobernante que, asistida por los sectores oficiales del Partido Socialista y de Los Verdes, ha sido incapaz de frenar la ola ascendente del NO, este triunfo tiene que contribuir a un giro a la izquierda a escala de la UE y ha de convertirse en un estímulo para iniciar un nuevo ciclo político y social que permita avanzar tanto en la convergencia de los diferentes movimientos sociales antineoliberales y contra la guerra global y, en particular, de los sindicatos como en la reconstrucción de una izquierda anticapitalista y alternativa.

La perspectiva de unos Encuentros Europeos para promover iniciativas comunes que permitan generar dinámicas de ruptura con las políticas neoliberales –empezando por la retirada inmediata de la directiva Bolkestein, la exigencia de la semana laboral de 35 horas, una armonización social y fiscal al alza, la renuncia al Pacto de Estabilidad, la garantía de servicios públicos de calidad y la anulación de la deuda externa a los países empobrecidos del Sur- así como un nuevo proceso constituyente basado en la soberanía y el derecho de autodeterminación de los pueblos debería ir acompañada, por tanto, por el impulso de foros de debate y convergencia entre las distintas izquierdas del No a escala también europea. Porque del mismo modo que el No francés demuestra que otra Europa es posible, también exige que para esto sea realidad hace falta construir otra izquierda alejada de la resignación ante a un proyecto de "superpotencia" europea que hoy se encuentra cada vez más deslegitimado. Por eso no cabe volver a una reedición de experiencias de una izquierda plural subalterna, en el gobierno o en la oposición, a ese proyecto sino que, por el contrario, es preciso reforzar una izquierda anticapitalista y alternativa que parta de la centralidad estratégica de la movilización y la autoorganización social como condición para ir modificando la relación de fuerzas y volver a poner de actualidad la necesidad de una ruptura con el actual "modelo" civilizatorio; en ese camino tanto el Partido de la Izquierda Europea como la Conferencia de la Izquierda Anticapitalista Europea deberían unir sus esfuerzos, abriéndose a su vez a aquellos sectores socialistas y verdes y, sobre todo, a ese creciente número de activistas que se muestran dispuestos a extraer las lecciones del triunfo del No en Francia.

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El No francés puede abrir la puerta a Otra Europa Posible
por Gustavo Buster Tuesday, May. 31, 2005 at 12:18 AM

La victoria del No al Tratado Constitucional de la UE en Francia y probablemente en los Países Bajos el 1 de junio supone un golpe muy importante al proyecto neoliberal de construcción europea. Un golpe que agravará una profunda y progresiva crisis de legitimidad, de la que son exponentes el ciclo de luchas sociales iniciado con la huelga general del sector público en Francia en 1995 y que se prolonga hasta hoy, con huelgas generales o parciales en casi todos los países de la zona euro; el No del primer referéndum irlandés sobre el Tratado de Niza; la crisis de las Comisiones Santer y Prodi (y ahora Barroso) por escándalos de malversación o corrupción; la división entre la “vieja” y la “nueva” Europa por la guerra de Iraq y la alta abstención en las elecciones al Parlamento Europeo y el referéndum de ratificación español.


Crisis de legitimidad y crisis del proyecto neoliberal europeo

Esta crisis de legitimidad del proyecto neoliberal tiene razones estructurales y subjetivas. El proceso de reestructuración neoliberal de la economía europea, iniciado en su fase actual con el Tratado de Maastricht, responde y agrava a la vez un bajo nivel de crecimiento económico y de capacidad de competir en la economía global con EE UU y Japón. El bajo crecimiento medio de la productividad de la economía europea, resultado de una débil inversión tecnológica, obliga desde los años 90 al capital europeo a buscar un aumento de los beneficios a través de la explotación del trabajo, bien directamente reduciendo salarios y aumentando las horas de trabajo, o desmantelando el llamado “modelo social europeo”.

Pero ese “modelo social europeo”, es decir la extensión del estado del bienestar a los trabajadores europeos, era la clave de bóveda del pacto social construido tras la II Guerra Mundial como consecuencia de la Guerra Fría. Era la base del “europeismo” de las direcciones sindicales cristiano-demócratas y social-demócratas que apoyaron el proceso de construcción europeo. Todo eso se ha ido desmoronando después de Maastricht a golpe de las políticas económicas neoliberales que preparaban la introducción del euro y extendían el mercado único. La ampliación a los nuevos estados miembros de Europa Central ha llevado este proceso más allá, al ejercer una presión exterior sobre los salarios y los derechos laborales con el chantaje de las deslocalizaciones. La precarización y la competencia desregulada con los trabajadores emigrantes están siendo la última fase de este proceso, que no solo esta reestructurando la composición misma de la clase obrera europea, sino también sus identidades y sus lealtades políticas.

La Unión Europea se ha desarrollado por encima de la correlación de fuerzas concreta y del pacto social de la postguerra en cada estado-miembro. Es en realidad una acumulación de regimenes y acuerdos intergubernamentales, gestionados por una burocracia prácticamente autónoma, que aplica las “mejores practicas” de las políticas neoliberales para establecer un nuevo mercado único más allá de las regulaciones internas de los estados miembros. Responde a la necesidad de un nuevo instrumento de gobernanza de las oligarquías europeas que no dependa de los equilibrios de intereses de los estados nacionales, que sustentan en definitiva su legitimidad en el voto de los trabajadores a través de los partidos políticos y el sistema de representación parlamentario y están limitados por ella. Una correlación de fuerzas que es mucho más favorable a las clases dominantes de los EE UU, que cuentan con un sistema constitucional mucho menos vulnerable a las presiones de las otras clases sociales. De ahí que la oligarquía del viejo continente ni es federalista ni quiere en realidad establecer un sistema político europeo basado en la democracia representativa. Lo que quiere es legitimar la situación actual de un aparato administrativo y burocrático capaz de asegurar con los mínimos controles sociales y ciudadanos las condiciones necesarias para el funcionamiento del mercado único europeo y apoyarlo en la economía mundial frente a sus competidores.

El Tratado Constitucional ahora rechazado en Francia intenta convertir en ley esas políticas neoliberales y dotarlas de una legitimidad ficticia. A ellas y al aparato burocrático, la Comisión, dependiente de los ejecutivos de los estados miembros, mediante una parodia de democracia. La derrota sufrida por la oligarquía europea en uno de los dos países centrales de su proyecto de construcción europea es tan importante porque el Tratado Constitucional era la respuesta estratégica a la crisis de legitimidad popular, a los problemas de gestión e integración tras la Ampliación, y a la competencia en el mercado mundial con EE UU, para lo que es imprescindible un aparato administrativo capaz de cumplir muchas de las funciones estatales de la Administración norteamericana, sumando y coordinando los recursos de los estados miembros pero sin crear un estado federal democrático liberal europeo.


El gólgota neoliberal del proceso de ratificación

Solo dos estados miembros, Irlanda y Dinamarca, necesitan constitucionalmente ratificar por referéndum el Tratado Constitucional de la UE. Y la experiencia previa en ambos estados no había podido ser más negativa. La decisión de España, Francia, Países Bajos, Luxemburgo, República Checa, Polonia, Portugal y Gran Bretaña de ratificar el Tratado mediante un referéndum consultivo respondía en buena medida o a la confianza de que un resultado positivo seguro tendría un efecto benéfico para el conjunto del proceso (y se podrían beneficiar internamente frente a sus oposiciones los gobiernos que lo convocasen), o era un paso inevitable ante una fuerte oposición popular que, de no ser consultada en referéndum, pasaría factura a los partidos implicados nacionalmente durante mucho tiempo.

Ni los estados miembros nórdicos, ni Alemania o Italia decidieron correr riesgos innecesarios ante la debilidad de sus propias coaliciones de gobierno, y en muchos de los estados de Europa central, el peligro era simplemente una fuerte abstención tras los referéndum de ampliación de la UE.

La decisión de convocar los referéndums consultivos se hizo en un momento de euforia tras el fin de la Convención y para responder una vez más al problema de la legitimación del Tratado Constitucional. Después llegó la alarmante señal de la abstención en las elecciones europeas, la creciente resistencia social en el 2003-2005 (hasta los Países Bajos tuvieron su primera huelga general en muchos años) y la erosión electoral de Schroder, Chirac como consecuencia de sus políticas económicas, y de Blair por la guerra de Iraq.

En el referéndum español ya se vio que la apuesta podía ser arriesgada, cuando el 57,68% de los votantes se quedaron en casa, aunque el NO obtuvieron solo un 17,24% de los votos. El efecto bola de nieve positivo se empezaba a volver negativo y a amenazar con arrastrar a todo el proceso de ratificación comunitario si Francia decía NO.


La importancia de la campaña francesa

De todos los estados que habían decidido el referéndum consultivo como método político de legitimar su ratificación, Francia es la verdadera clave.

Países Bajos es un país importante como plataforma de inversiones de EE UU en Europa y es con Bélgica y Luxemburgo un eslabón importante en el proceso de toma de decisiones comunitario como representantes de los países pequeños. Pero no tiene peso demográfico propio ni alternativa a una decisión comunitaria mayoritaria. Para Polonia, donde el euroescepticismo es importante, quedar fuera supone debilitar enormemente su posibilidad de ser el principal receptor de ayudas comunitarias en las Perspectivas Financieras 2007-2013 y verse condenada a una marginalidad periférica cuando su clase dominante aspira a jugar un papel político en la UE similar al de España. Gran Bretaña, en el filo del proceso comunitario por su relación estratégica privilegiada con EE UU, es un caso excepcional en el proceso de construcción europeo y, fuera del Euro, puede quedar excluido del núcleo duro de las cooperaciones reforzadas previstas en el Tratado Constitucional y ver reducida su capacidad de influencia política en Europa, sin que ello cuestione el desarrollo del “corazón”de la UE, mientras se mantenga en una periferia definida por la pertenencia al mercado único. Su referéndum además, es el último del proceso y orientado no tanto a la legitimidad global del Tratado Constitucional como a cambiar la orientación de su opinión pública interna.

Francia, por el contrario, es no solo un contribuyente neto y con Alemania el principal motor del proceso de construcción europea, sino que la propia UE es impensable sin la pertenencia y el papel predominante en el proceso de toma de decisiones de la burguesía francesa. No en vano alguien como Giscard ha sido el presidente designado de la Convención por el Consejo Europeo. El relativo debilitamiento de este peso central en la UE tras la reunificación alemana y la Ampliación daba al referéndum francés una importancia nacional mayor, en la medida en que en Alemania la ratificación del Tratado Constitucional ha sido exclusivamente parlamentaria. Y el hecho de que en Francia gobierne la derecha, mientras que en Alemania lo hace una coalición socialdemócrata-verde por muy neo-liberal que sea su política, refuerza también el papel de Francia como defensora de los intereses directos de la gran burguesía europea.

Chirac pensaba utilizar todo ello para reforzar al mismo tiempo su posición política interna: la del gobierno de la derecha frente a las movilizaciones sociales; la del sector más dependiente de su poder presidencial en del partido gubernamental UMP frente a un posible rival como Sarkozy; cara a las elecciones presidenciales francesas del 2007 contra un Partido Socialista, dividido en dos, incapaz de liderar una nueva “izquierda plural”, repitiendo quizás la situación de las presidenciales del 2002 cuando se quedó solo en nombre de la República frente a Le Pen, ahora defensor del NO de derechas. Es decir ocupando ya, con dos años de antelación, todo el centro del espectro político francés.

La experiencia del referéndum sobre Maastricht de 1992 empujaba en el mismo sentido. El PS había utilizado su posición en el Gobierno para estructurar el bloque del SI, arrastrar a sus socios Verdes, a la UDF y a una minoría del RPR gaullista, sobre la base del apoyo del voto de mayor edad (56%); las profesiones liberales (62%) y los titulados universitarios (61%), unas cifras casi idénticas a las que reflejaban las encuestas de opinión en el 2005, y que ahora forman mayoritariamente el electorado de la derecha francesa.


La división del PSF y la campaña unitaria del NO de izquierdas

La crisis del PSF tras la derrota del Gobierno Jospin y la debacle en las presidenciales del 2002, combinada con la creciente resistencia social a la política neoliberal del Gobierno Rafarrin, han ido reforzando el peso relativo interno de las distintas corrientes críticas y de la izquierda socialista, que han confluido tácticamente o por principios en el NO. Incluso una parte del aparato del partido, encabezada por Fabius, comprendió pronto que un SI conjunto con Chirac era un anticipo de derrota en las presidenciales del 2007.

En este contexto, la victoria en la consulta interna del PSF del SI no fue suficiente para que Holland impusiera su disciplina a los disidentes. El PSF se dividió en la práctica en dos partidos que hicieron sus propias campañas y organizaron sus propias estructuras paralelas. El aparato oficial socialista sin poder apoyarse en el Gobierno, mientras que el del sector crítico podía arroparse en la capacidad de movilización en la calle de la CGT, el PCF, la LCR y los movimientos sociales como ATTAC o la Confederación Campesina. La dinámica unitaria de la izquierda social permitió crear una campaña política unitaria por el NO de la izquierda, apoyada en la opinión contraria al Tratado de un 67% de los trabajadores y de una proporción aun mayor entre los jóvenes.

El efecto multiplicador de esa campaña unitaria, con la creación de 900 colectivos unitarios en toda Francia, ha sido enorme. Ha desmarcado además el NO de izquierdas completamente del NO de la derecha lepenista, que podría haber recogido, según las encuestas un 17% del voto. No solo hace difícil una posible recuperación de este movimiento contra las políticas neoliberales en una nueva reedición de la “izquierda plural” hegemonizada por el sector socio-liberal del PSF, sino que plantea políticamente la necesidad de una alternativa más la izquierda, apoyada en las fuerzas políticas y sociales del NO.

El debate de cual debe ser esa alternativa esta abierto y como se plasme dependerá de que forma adopte la crisis de la derecha francesa, de la mayoría del PSF y de la capacidad de mantenerse de las protestas sociales. La LCR ha lanzado ya la idea de unos Estados Generales del No de Izquierdas y ha adelantado un programa de lucha contra las políticas neoliberales del gobierno de la derecha en los próximos meses, cualquiera que este sea tras la inevitable reestructuración.


El Plan B de la oligarquía europea y de la burocracia comunitaria

La campaña del miedo orquestada en apoyo de Chirac por la Comisión, el Banco Central Europeo y las demás instituciones comunitarias, que amenazaban con una crisis institucional, el debilitamiento del Euro, la subida de los tipos de interés y cosas por el estilo, ha estado acompañada por una participación directa de Schroder y Zapatero en la campaña por el SI del PSF. La derrota del SI es su derrota y les pasará factura a nivel interno, sobre todo a Schroder, en pleno declive electoral y con la primera escisión en su partido por la izquierda, aunque sea pequeña, desde hace casi ochenta años.

El famoso Plan B en caso de derrota, que según Giscard no existe, puede consultarse en internet en la web de la Fundación Bertelsmann. Consiste en:

· Continuar con el proceso de ratificación en la UE y reiterar que el Tratado Constitucional no esta muerto ni su contenido es renegociable;

· Repetir el referéndum en un año, siguiendo el precedente irlandés;

· Comenzar a aplicar por la vía de los reglamentos comunitarios, las decisiones del Consejo y los acuerdos inter-gubernamentales partes sustanciales del Tratado Constitucional;

· En caso de no ratificación definitiva del Tratado, ir a una reforma del Tratado de Niza, incorporando capítulos sustanciales del Tratado Constitucional en un nuevo Tratado “Niza Plus”, que no tendría que ser sometido a referéndum mas que en Irlanda y Dinamarca.

El problema de este Plan B, más allá de la voluntad política que refleja, es que es difícilmente imaginable un nuevo referéndum en la situación política francesa antes de las presidenciales del 2007. Que por otra parte daría pie a argumentar que porque no se celebra también en aquellos estados miembros como en España donde el SI ha triunfado con menos de un 50% de participación.

Y la negociación de un Tratado “Niza Plus” es cuanto menos muy complicada en medio de las negociaciones sobre las Perspectivas Financieras 2007-2013, de las que dependen intereses estratégicos como la política agraria común, las subvenciones para la “Agenda de Lisboa”, los fondos de cohesión y estructurales para los nuevos estados miembros, el “cheque británico” y la “fase transitoria española”. Añadamos a ello el efecto político que tendrá el NO francés en las luchas de resistencia a las políticas neoliberales en otros países y en otros referéndum (empezando por el de Países Bajos el 1 de junio), en la crisis de la nueva Comisión Barroso y en la confianza de los sectores empresariales, con la economía ya en recesión en Alemania, Italia o Portugal y a punto de entrar en otros países comunitarios.

El agravamiento de la crisis comunitaria será sin duda grave, aunque hay que subrayar que el triunfo del NO francés es una manifestación de la misma antes de ser una causa añadida. Tampoco conviene olvidar que la oligarquía europea y la burocracia comunitaria afrontan esta crisis desde una serie de instituciones que no dependen formalmente para su funcionamiento de ningún proceso de legitimación que no sean las decisiones de los ejecutivos de los estados miembros y, en el caso del Banco Central Europeo –que controla las tasas de interés del Euro- ni siquiera de ellos, porque es completamente autónomo. El Tratado de Niza sigue en funcionamiento, como estaba previsto en cualquier caso, hasta el 2009 y establece unas reglas de votación para la adopción de las nuevas Perspectivas Financieras que no están en discusión.


Es necesaria una alternativa de izquierdas al proceso de construcción europeo

Que la crisis del modelo de construcción neoliberal de la Unión Europea sea terminal o pueda recuperarse tras el NO francés depende en buena medida si se extienden las luchas sociales en toda la UE y si la izquierda del NO es capaz de ofrecer y construir una alternativa política tanto a nivel de cada estado miembro como a nivel europeo.

Necesita para ello, en primer lugar, una táctica unitaria de acumulación de fuerzas que supere todos los sectarismos del pasado y se plantee las tareas que tiene que acometer en el presente y en el futuro desde nuevas formulas políticas. La campaña unitaria por el NO en Francia es un ejemplo que hay que extender, combinando la movilización social de resistencia con la construcción de plataformas organizativas, como los Comités por el NO. En cada estado miembro de la UE adoptará una formula distinta. Lo importante es que la experiencia conjunta de resistencia cobre una forma organizativa unitaria desde los niveles más inmediatos de barrio, centro de estudio o de trabajo, hasta las coordinaciones sindicales y las plataformas de organizaciones políticas. En ese esfuerzo deben estar desde las izquierdas de los partidos socialistas que, como en Francia o en Alemania han dicho NO, hasta las organizaciones de la izquierda alternativa, los PC, Ecosocialistas y la izquierda revolucionaria, impulsando un programa de acción por encima de debates de identidad ideológica.

El Partido de la Izquierda Europea, que es el principal instrumento organizativo de la izquierda alternativa que existe a nivel institucional europeo, debería convocar una Convención Europea de la Izquierda del NO, abierta a todas las fuerzas políticas que están dispuestas a movilizar en esta perspectiva y debatir un programa de acción europeo conjunto. Al mismo tiempo hay que reforzar el movimiento de los Foros Sociales Europeos como lugar de encuentro y concertación de los movimientos sociales.

En segundo lugar, hay que ofrecer un Plan B de la izquierda para hacer un giro de 180 grados en el proceso de construcción europea, rompiendo con el neoliberalismo. Es necesaria una Constitución europea que recoja los derechos sociales y proteja un auténtico “modelo social europeo”, poniendo las bases de una Europa de los ciudadanos que tenga en un Parlamento Europeo con poderes reales su centro de legitimidad e iniciativa legislativa. Las próximas elecciones al Parlamento Europeo deberían abrir un auténtico proceso constituyente europeo. Un Parlamento Europeo que, en debate abierto y público, elaborase una Constitución europea que fuese sometida a un único referéndum europeo y ratificada por todos los ciudadanos de la UE.

Ahora es el momento de concretar esa otra Europa posible que queremos.

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