Pelea de Comadres
por Alvaro Vásquez del Real
Thursday, Jun. 09, 2005 at 10:38 PM
Degradación de la clase dominante
El gallinero electoral oficialista está alborotado. El presidente Uribe, envenenado por su pasión re-electoral, con desafiante agresividad, ha rebajado el debate hacia los ataques personales contra sus opositores y sus antecesores de Gobierno. Estos, por su parte, lo acusan de manipular los acuerdos de Ralito para montar su aparato político militar que le asegure, por vía del terror, la continuidad en el poder. Mientras el Presidente-candidato pone al desnudo los enjuagues y componendas de sus contrarios con “paras” y narcos, criaturas de la clase dirigente colombiana.
Desde luego, en esa pelotera no se descubre nada que no sea ya conocido sobre la criminalización de la vida política nacional en las últimas décadas, desde las dictaduras conservadoras de mediados del siglo pasado hasta el actual engendro de la “seguridad democrática”. La historia de nuestra élite marca una continua degradación punteada por la violencia y el terror del Estado. Historia en la cual se han utilizado los más espantables grupos terroristas, desde los “pájaros” hasta las actuales bandas paramilitares, imbricadas con el narcotráfico y la criminalidad común.
En ciertos períodos se ha legalizado esa actividad criminal con el pretexto del apoyo a los operativos de la fuerza pública contra la insurgencia y a la defensa todo trance del régimen oficial. La experiencia ha demostrado que en realidad estos grupos no enfrentan a las guerrillas sino que cometen toda clase de desmanes contra la población y sobre todo, contra la oposición política.
Como lo revelan estos choques actuales y la guerra de acusaciones del Gobierno y sus contradictores, cada uno trata de exculpar a los verdaderos responsables, los que están detrás de la creación de las bandas paramilitares y de los autores de los crímenes de Estado, instrumentos de una política que busca por encima de todo preservar a sangre y fuego los privilegios de los señores de la tierra y las finanzas.
La actual pelea de comadres en que se han enzarzado los protagonistas recientes de la historia política, no hace sino rebelar el abismo de la degradación en la que se debate una clase dominante, que es la vergüenza de la historia del país.