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Mujeres colombianas nominadas al Nóbel de Paz piden solución
por Álvaro Angarita
Wednesday, Jul. 06, 2005 at 7:46 PM
Mil mujeres y un premio Nobel de Paz: Las nominadas por Colombia rechazan política de guerra
El cuatro de octubre se sabrá qué mujer de las mil nominadas recibe el premio Nobel de Paz. La iniciativa humanitaria, que en Colombia postula al histórico galardón internacional de Estocolmo a 12 luchadoras populares, nació en Suiza, donde 10 mujeres que integraron el jurado encargado de seleccionar los nombres de las colombianas para integrar la lista de 1.000 mujeres y un premio Nobel de Paz 2005, previa deliberación, decidieron nominar a 12 colombianas de diversa condición social, étnica, política, cultural, ideológica y religiosa, que se han caracterizado por sus aportes a la construcción de la paz y la defensa del Estado Social de Derecho. Para Colombia, la facilitadora del proceso es Gloria Cuartas y para América Latina, con excepción de Brasil, la coordinadora es Nora Franco. Las 12 nominadas son: Luz Perly Córdoba, de Arauca; María Eugenia Zabala, de Córdoba; Virgelina Chara, del Valle del Cauca; Beatriz E. Rodríguez, trabajadora sexual de Florencia Caquetá; Nubia Castañeda, de Quibdo, Chocó; Hilda Liria Domicó de Urabá, Antioquia; María Beatriz Aniceto de Tierradentro, Cauca; Yolanda Becerra Vega, de Barrancabermeja; María Tila Uribe de Bogotá; Rafaela Voz Obeso de Barranquilla; Ana Teresa Bernal de Bogotá y Patricia Buriticá de Bogotá. La gran ausente, en el acto de lanzamiento de las nominadas al Nobel fue Luz Perly Córdoba, defensora de derechos humanos cuya labor le ha costado cárcel y persecución, que la obligaron al exilio.
La única salida posible
“La única salida posible en Colombia es la solución política del conflicto interno. No quisiera seguir viviendo en un país en guerra, quisiera vivir y morir en un país en paz”, dijo Hilda Liria Domicó Bailarín, dirigente indígena de la etnia Embera Katío de la región del Urabá Antioqueño.
Las palabras de Hilda Liria evidenciaban así la intención de las 12 mujeres colombianas nominadas al Nobel, cuyo máximo compromiso, según se consensuó por sus afirmaciones, es el de tender puentes de diálogo, reconciliación y paz. En la misma dirección, Nubia Castañeda, líder afrodescendiente de la Ruta Pacífica de Mujeres, indicó: “Estoy contra la guerra y la violencia, en medio de la guerra no puede haber justicia y tampoco paz. La paz se alcanza cuando se puede llevar una vida digna y se respeta nuestra soberanía sobre el territorio, que hoy está vulnerado en una gran parte por cultivos de palma africana”. Por eso, para María Eugenia Zabala, dirigente de las mujeres cabeza de familia, “La paz la adquirimos cuando hay justicia social”. Para ella, esa justicia está lejana en el proyecto de “Justicia y Paz”, que el Congreso aprobó recientemente. “No tenemos ni siquiera el derecho a saber la verdad y menos a pensar en que haya verdadero castigo. ¿Quién me va a responder por tanto sufrimiento, quién va a responder por la vida de mi hijo?”, agregó.
Propósitos conjuntos
María Beatriz Aniceto Pardo, líder de la Asociación de Cabildos Nasa Chxachxa en el resguardo de Tierradentro, Cauca, afirma: “Le hemos dicho al Gobierno que no estamos de acuerdo con su política, con su guerra. Queremos la paz, y luchamos por ella, porque sabemos que sí es posible vivir en paz en este país”.
Las anteriores frases, que encierran el deseo colectivo de luchar por una paz alcanzada mediante una salida política, fueron expresadas el 29 de junio en el Hotel Bacatá, donde en una rueda de prensa, las 12 nominadas al Nobel, se presentaron y dejaron salir sentimientos que conmovieron al auditorio.
Yolanda Becerra Vega, mujer reconocida por 32 años de lucha en defensa de las mujeres víctimas del conflicto en Barrancabermeja y el Magdalena Medio, también abogó por la salida política y llamó a detener la confrontación y abrir espacios de diálogo.
Junto a ella habló la afrodescendiente valluna Virgelina Chara, quien se ha destacado por la defensa de los derechos de su etnia y la defensa de los territorios de las negritudes y ancestrales al igual que el derecho al retorno en condiciones de seguridad. Para ella, el compromiso de formación familiar es clave en la consecución de la paz. Para su compañera María Tila Uribe Jiménez de 74 años, batalladora incansable por horizontes de paz: “Toda la vida hemos estado sometidas a un imperio y es contra las causas que generan la guerra que tenemos que seguir luchando, pues la paz la conseguimos únicamente si nos atrevemos a luchar por ella”.
www.geocities.com/vozxcol/bogota.htm
La paz con alma de mujer
por ARIADNE VILLOTA OSPINA
Thursday, Jul. 07, 2005 at 3:35 PM
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Para María Beatriz Aniceto lo más ‘duro’ de ser una líder comunitaria es tener que sacrificar parte del tiempo que solía compartir con su esposo y sus tres hijos de 9,5 y 3 años.
Sin embargo el esfuerzo ha valido la pena y hoy, gracias a su dedicada labor, ha sido seleccionada como una de las doce colombianas postuladas al Nobel de la Paz, en el marco de una iniciativa que busca que el Premio sea otorgado de manera colectiva y no individual, a 1.000 mujeres del mundo.
Con 40 años de edad esta indígena de figura menuda, tez trigueña y unos pícaros ojos negros ha sido capaz de liderar en su región (Tierradentro) un proceso organizativo de las mujeres.
Ella tiene el carácter y el tesón necesario para hacerlo y lo ha demostrado con acciones, por eso no es raro verla en las capacitaciones, en las labores de campo, en las marchas de protesta o en las actividades académicas y de denuncia de la ‘Ruta Pacífica’.
Su entrega y sus capacidades la han llevado a trabajar en el Consejo Regional Indígena del Cauca, Cric, -Oficina de Género-; en la Organización Nacional Indígena de Colombia, Onic, y a ser actualmente Tesorera de la Asociación de Cabildos Indígenas Nasa Cxhacxha.
Por su liderazgo fue escogida por su pueblo para ser durante dos años Gobernadora del Resguardo de Avirama, posición que pocas mujeres han logrado.
Ahora su reto es grande ya que representa no sólo a su Departamento y su etnia si no a todo un país y en general a las mujeres del mundo que claman porque cese la violencia y porque se respeten sus derechos.
Y es que la experiencia de cada una de las postuladas ha demostrado que sí es posible mejorar las condiciones de vida de las mujeres y encontrar un camino alternativo frente a la guerra y las armas.
En Tierradentro, por ejemplo, tras una labor de varios años, existen 101 grupos que congregan 2.258 mujeres. Ellas trabajan en proyectos productivos como los desarrollados con caña panelera y frutas; en elaboración de artesanías y en aspectos como la recuperación de la historia propia y la cosmovisión como ejes para construir identidad.
Según María Beatriz Aniceto el proceso organizativo ha logrado mejorar la vida de las mujeres y del resto de la población en tanto se ha promovido la autosuficiencia alimentaria y económica.
Los beneficios también se han visto en el plano personal y familiar ya que las capacitaciones recibidas han posibilitado replantear las relaciones disminuyendo problemas como la violencia intrafamiliar.
Otro de los grandes espacios logrados por las mujeres es el reconocimiento como líderes de su comunidad y como parte esencial en la estructura organizativa y política de su pueblo.
En la actualidad la existencia de seis mujeres Gobernadoras de resguardo y de tres directivas en la Asociación de Cabildos es una muestra contundente del nuevo rol de las mujeres en las comunidades indígenas del Cauca, eso a pesar de que los hombres, como dice María Beatriz, “siguen siendo muy machistas”.
Para esta líder indígena la mujer es clave si se trata de buscar la paz básicamente por tres características del género “la mujer en sí es más sincera, más sensata y más decidida”, por eso, según ella, es capaz de saber cuándo y cómo decirle a los dirigentes y a los actores armados que el pueblo no quiere la guerra.
Así lo han hecho en Tierradentro donde las mujeres han interpelado a los actores armados exigiéndoles que no involucren a la población civil en el conflicto.
Mientras llega el 4 de octubre y se conoce si la propuesta ‘1.000 mujeres y un premio Nobel de Paz’ es aceptada, María Beatriz Aniceto continuará con su trabajo diario en su comunidad convencida de que eso es lo verdaderamente importante, “por el hecho de estar nominada no se me suben los humos, soy una persona de base, de la gente, del pueblo y esto yo lo merezco por ellos y se lo ofrezco a las mujeres que no pueden estar en mi lugar”.
© El Liberal, Popayán
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