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Transfondo político de un acuerdo
por Alvaro Vásquez del Real
Wednesday, Jul. 06, 2005 at 7:51 PM
La ley de “Justicia y Paz”, aprobada por el Parlamento, ha terminado siendo una burda comedia para legitimar el acuerdo, tanto público como secreto, entre el Gobierno y los paramilitares.
Está bien que se desenmascare, a través de la crítica del texto, la falacia de una ley que viola las más elementales normas consagratorias de principios universales. Pero, además, hay que revelar el fondo político de este episodio, fondo que hasta ahora permanece en la penumbra.
Ha habido anteriores intentos de legitimar esta forma de terrorismo de Estado que es el paramilitarismo. Durante un periodo, con la figura jurídica de grupos militarizados, auxiliadores de la acción contrainsurgente del Ejército. Luego, mediante la creación de las “Convivir”, supuestamente integradas voluntariamente por ciudadanos partidarios del Gobierno, para servir de informadores y de redes de apoyo al sistema. Siempre, esgrimiendo el pretexto de la defensa a ultranza de la institucionalidad y para combatir a la guerrilla. Tareas ambas, a las cuales están obligados los ciudadanos, sobre todo en este periodo uribista, cuando por la razón o la fuerza, nadie puede ser neutral en “la lucha contra el terrorismo”.
¿Por qué el gobierno Uribe muestra tanto interés en escenificar el sainete de la desmovilización y la reinserción de los paramilitares? Ante todo, se trata del desmonte formal del paramilitarismo, pero sin ir hasta el fondo de las responsabilidades de la clase dirigente en su creación y sostenimiento y sin tener que llegar al reconocimiento de la política de violencia como forma preferida de gobierno en Colombia. La maniobra, por tanto, sólo llega hasta el nivel de los grupos paramilitares, los cuales son un instrumento de está política de violencia y terror oficiales. Con este aparente saneamiento del trauma paramilitar, queda indemne el hecho de que la clase dirigente colombiana, cada vez más descompuesta a inmoral, es la verdadera gran responsable de los crímenes del paramilitarismo.
En esta forma se pretende que los “paras” son los únicos perpetradores de las infamias a que se ha llegado por parte del sistema. Pero además, de los crímenes de estos, son muchas las otras formas de violencia y terror que vienen utilizando los gobiernos y el militarismo para lograr sus fines antipopulares. Lo cual justifica la caracterización del reciente Congreso del Partido Comunista: “estamos ante el asalto al poder por una fracción lumpenizada de la burguesía”.
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