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Espejismos del éxito
por Alfredo Molano Bravo
Saturday, Jul. 16, 2005 at 9:58 PM
alfrelano@yahoo.es
Uribe confunde a menudo la amabilidad de sus anfitriones con el éxito de sus giras.
Frente a figuras importantes de verdad se muestra azorado, inseguro, tieso. No tiene, por supuesto, la autoritaria soltura que asume frente a sus funcionarios y dependientes en un consejo comunitario. Suele suceder así. Lo más antipático no es que sufra de una especie de vértigo de poder, llamado laberintitis por sus médicos, sino que trate de hacernos creer que tanta gentileza con que lo tratan es prueba de sus logros.
De España trajo prestados 250 millones de euros con destinación específica y en ella no aparecen programas que apoyarán la desmovilización o la reinserción de paracos.
Algunos comentaristas opinan que el fácil y formal éxito de la gira se debió en parte al clima creado por los actos de terror en Londres, que revivieron de paso el que ensangrentó y aterró a España el año pasado. ¡Qué mejor ocasión para vender la idea oficial de que en Colombia no existe un conflicto armado sino una amenaza terrorista! Rodríguez Zapatero, no obstante, le sacó el quite a la complicidad que buscaba Uribe y se refirió a la violencia –y no al terrorismo– que sufre Colombia y al derecho a la paz que tiene su pueblo. Desmontada así la premisa del discurso oficial, el presidente del gobierno español calificó de muy “clarificadoras” las explicaciones que Uribe le hizo sobre la ley de Justicia y Paz.
El Sr.Blair, aturdido aún por los bombazos de la semana anterior, preguntaba sin entender nada: ¿Y si la ley es tan buena, por qué la critican tanto? Después de la larga y detallada respuesta de Uribe y Blair ya mirando el reloj, volvió a preguntar: ¿Y qué más podemos hacer por Ud.?
El respaldo político a la ley de justicia y paz fue débil, más bien protocolario, así Uribe tratara de presentar a las guerrillas colombianas como las sucursales de la Eta vasca y del Ira irlandés y de ridiculizar a las Ong. La sensación de éxito que se le salía por la cara a Uribe cuando le respondía a Amnistía Española, se debió a la torpe intervención que hizo el Sr. Beltrán, su delegado, cuando consideró a la ley de justicia y paz como de amnistía e indulto. Fue una papaya que Uribe aprovechó con la rapidez de tahúr que lo caracteriza, revirando que AE debía ir preparando una respuesta a las violaciones que la guerrilla hace. Tanto el Presidente como su Comisionado de Paz han presentado la ley como general y válida también para la insurgencia. No faltaría más. Sería demasiado cínica una ley con carácter particular. Pero en el fondo lo es, por una sencilla razón: las guerrillas no buscan la reinserción legal sino la reforma del sistema económico y político. La ley podría ser mucho más generosa y laxa con la subversión y el Gobierno encontrará la misma respuesta que las Farc le dieron a Pastrana: primero las reformas. Por supuesto que la negociación en el Caguán era mucho más costosa –pero también más duradera– que una desmovilización a cambio de una débil e incompleta verdad, unos juicios de papel y la burla a las víctimas. No cabe ninguna duda que, contradiciendo a Amnistía Internacional y al Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de la ONU, el presidente Uribe estampará su firma sancionando una ley que la Corte Constitucional podría declarar inexequible.
Uribe fue muy habilidoso al plantear a Rodríguez Zapatero y Blair –en el mejor estilo de nuestros políticos– la colaboración de España e Inglaterra para organizar una comisión que evaluara la aplicación de la ley, lo que supone de entrada la conformidad con el estatuto. Sin duda, la ley será correctamente adaptada si se sabe a quién beneficia; lo que no es tan claro es que España la acepte tal cual y menos aún que logre venderla en la Unión Europea. Hay que recordar que Uribe es muy poco amigo de los monitoreos críticos como el que hacía James Lemoyne, delegado de Naciones Unidas para la Paz en Colombia. Al Gobierno le gustan las comisiones al estilo OEA y con personajes tan grises y maleables como el señor Caramagna. No es nada probable que la UE acepte en la práctica asumir tan vergonzoso papel. Que Uribe se contente con las Llaves de Oro de la ciudad de Madrid y con el libro que Blair le firmó a Juan Manuel Santos.
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