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Girardoteños, salvemos nuestro hospital
por ANTHOC – MOVEER
Sunday, Jul. 31, 2005 at 5:54 PM
En cuidados intensivos
El hospital regional San Rafael de Girardot, tan importante en el departamento, al ser de tercer nivel de atención, es decir que atiende casos de alta complejidad, se encuentra en cuidados intensivos, producto de las lesiones ocasionadas por las nefastas, perversas e inhumanas políticas de salud como la ley 100 de 1993, cuyo único interés ha sido el de acabar con la red hospitalaria del país, con los trabajadores y favorecer a intermediarios y mercaderes de la salud, llámense ARS o EPS, que mediante contratos leoninos hacen que cualquier hospital o IPS que acepte vaya a pérdida, mediante la famosa “capitación”.
Con argumentos mentirosos como los utilizados para justificar la liquidación de las empresas de los combinaos: Telecom, Caja Agraria y Bancafé, entre otras, se pretende hacer creer a los usuarios que la crisis hospitalaria obedece a la alta carga prestacional de los trabajadores, representada en los derechos laborales, conseguidos a través de luchas por condiciones de trabajo dignas y acordes con las funciones que realizan, y se tiene proyectado el despido de 390 trabajadores y trabajadoras con más de 15 años de servicio al hospital, en su mayoría cabezas de familia que serán echados a la calle sin ninguna consideración. Más hambre y miseria para la ciudad. Estos serán reemplazados por trabajadores contratados a través de “cooperativas”, sin garantías laborales como la estabilidad, cesantías y prestaciones; trabajadores que sólo tendrán derecho a trabajar para favorecer a las empresas contratantes, por encima de todo; trabajadores que no podrán organizarse ni reclamar nada, sólo obedecer (en estas condiciones ¿qué tipo de médicos y enfermeras tendrán la salud de la región en sus manos?).
Mientras se le achaca a los trabajadores la culpa de la crisis hospitalaria, se ocultan los malos manejos administrativos como las costosas e innecesarias nóminas “asesoras”, cuotas en gran medida de los politiqueros, que hacen de la necesidad ajena su fortín electorero. Inversiones innecesarias como la compra de un vehículo no prioritario, sin tener en cuenta la situación de nuestro hospital, y se descuidan los pagos de insumos para la buena atención de los usuarios, el mantenimiento y adquisición de equipos quirúrgicos que cualificarían el servicio hospitalario.
No preguntamos ¿cuándo es que el gobierno nacional y departamental van a entender que centros hospitalarios tan importantes como el Materno Infantil y el San Juan de Dios, son baluarte para la salud de los bogotanos y cundinamarqueses, al igual que el San Rafael en Girardot y se les asignen las partidas que permitan hacerlos viables para el bienestar de adultos y niños.
¿Hasta cuándo los usuarios de la salud tenemos que pagar el precio de la desmedida ambición de los que convirtieron la salud en un lucrativo negocio?
¡Hasta cuándo seguirán guardando silencio cómplice las administraciones departamental y municipal, los concejales, los diputados, y diputadas de la región, los senadores y senadoras que aparecen en la época de elecciones con promesas para llevarse los votos y con ellos los sueños de mejores condiciones de vida para los bogotanos, girardoteños y cundinamarqueses?
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