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Redes de información y comunicación para la integración bolivariana en Nuestra América
por Hugo Muñoz Baronti
Saturday, Sep. 03, 2005 at 10:43 PM
ant@universidadarcis.cl
Las nuevas tecnologías de información y comunicación posibilitan la articulación de redes entre comunidades y organizaciones del continente, haciendo plausible la idea del trabajo conjunto, la coordinación y la colaboración para la conquista del sueño bolivariano.
El creciente acceso a nuevas tecnologías de información y comunicación (TICs), así como la configuración de cada vez más amplias y diversas relaciones sociales en red, están abriendo un nuevo escenario que permite establecer, mantener y profundizar relaciones horizontales entre organizaciones y comunidades de entornos geográficos diversos en América Latina, y con ello, la posibilidad de avanzar hacia mayores niveles de cooperación e integración política, económica y cultural entre nuestros pueblos.
En este nuevo escenario, debe sumarse uno de los acontecimientos mas importantes de las últimas décadas: la Revolución Bolivariana de Venezuela, que con su clara vocación latinoamericanista, impregna actualidad y dinamismo a la idea de la unidad continental, haciendo plausible la tarea de comenzar a considerar un programa de acción común, con el objetivo de hacer frente a las amenazas y oportunidades que se nos presentan como latinoamericanos, en el marco de la realización de un sueño bolivariano más vigente que nunca.
Las nuevas TICs, se están acercando cada vez más al ciudadano común de nuestro continente. Influye en esto, por un lado, las políticas impulsadas por algunos gobiernos, que han debido romper la lógica y dinámica natural que ofrece el mercado, para provocar procesos de apropiación social de las tecnologías en favor de las comunidades, atendiendo lo que se ha llamado la “superación de la brecha digital” o la necesidad de la “alfabetización” o “infohabilitación” para la inclusión digital de las personas. Por otro lado, y a partir de la propia dinámica de las relaciones sociales en red, creadas por el despliegue principalmente de Internet, las TICs se acercan a la gente gracias, entre otras cosas, al desarrollo de lo que se ha dado en llamar “el fenómeno del software libre”, cuyos efectos más notorios en materia de comunicaciones es la disponibilidad de múltiples herramientas para la creación, gestión y transmisión de información y conocimiento entre personas, de libre acceso y de muy bajo costo económico.
Independientemente del hecho de que en América Latina tenemos una masa muy grande de comunidades que aún no están en condiciones de acceder a estas tecnologías, por la situación de exclusión y dominación que históricamente las ha afectado, el acceso efectivo que si está alcanzando a ciertos grupos y sectores sociales identificados con la lucha por la emancipación de nuestros pueblos abre nuevas posibilidades de avanzar a crecientes niveles de coordinación, cooperación y trabajo conjunto, a escala continental.
En otras palabras, hay personas y comunidades en nuestra América, que están participando en procesos de apropiación tecnológica, aprovechando sus ventajas y oportunidades, acercando la tecnología al ciudadano común y transformando distintas herramientas de gestión de información y comunicación en verdaderos instrumentos de construcción de poder comunicativo.
En efecto, el beneficio que confieren las nuevas tecnologías de información y comunicación, está asociado directamente a la apropiación que se haga de ellas.
La historia reciente nos está demostrando, contrariamente a lo que se piensa, que no son las grandes corporaciones las que han creado el conocimiento que ha posibilitado la revolución tecnológica y la creación de una nueva estructura social en red. La gran mayoría de los avances tecnológicos han sido fruto del trabajo de creadores independientes, que han entregado su aporte al dominio público, en un gesto que rebela una manera no mercantil de relacionarse con la información y el conocimiento.
Por este motivo, se hace imprescindible emprender y coadyuvar procesos de apropiación social de la tecnología, con el fin de generar procesos de integración entre las distintas comunidades, grupos, movimientos y personas del continente, aprovechando este nuevo potencial comunicativo.
Una apropiación social de la tecnología que de cuenta de estas necesidades, debe ser aquella que permita el despliegue de capacidades individuales y colectivas, y la creación y transferencia de conocimiento libre, expandiéndose de manera transversal entre los distintos grupos humanos, hasta convertirlo en un saber, un saber colectivo de la sociedad emergente latinoamericana.
El nuevo escenario implica la ruptura del paradigma informacional tradicional.
Mientras que aún se mantiene la formula clásica emisor-medio-receptor de carácter vertical y unidireccional, en donde la transmisión de información no es otra cosa que la instalación de la ideología dominante asociada al modelo económico, que en primera instancia busca conformar públicos homogéneos que estén disponibles para la dinamización de los mercados, y en última instancia conformar una masa uniforme y acrítica de consumidores prosistémicos, en donde “el emisor” coincide, en la mayoría de los casos, con quienes concentran el poder económico local y/o transnacional, emerge con fuerza un nuevo paradigma informacional, de carácter horizontal y multidireccional, que es fácilmente asimilable a una estructura en red, de carácter rizomático, que en términos figurativos rompe con la lógica de la arbolaridad, esto es, la idea lineal raíz-tronco-ramas, desconcentrando y diversificando las fuentes de emisión de información, ampliando los medios y canales y aceptando el carácter complejo de los nuevos emisores-receptores, con sus lógicas, espacios, tiempos y procesos particulares.
En Internet, las redes sociales de comunicación hackean el monopolio informacional de los medios tradicionales, y con ello, abren un nuevo y amplio escenario para el intercambio ideológico y político, que permita el establecimiento de dinámicas de resistencia, alternatividad y antagonismo, así como también, y lo más importante, apoye el despliegue de nuevos y autónomos procesos económicos, sociales y culturales, con sus propias redes asociativas, separadas, paralelas o independientes del sistema dominante.
De esta forma, el neoliberalismo y su mundialización capitalista, confiado en el poder y control de los medios de comunicación de masas verticales, a propósito de su supuesta capacidad para conformar una opinión pública internacional suscrita a la “civilización occidental” a la “democracia” y al “libre mercado”, a través de la utilización de estrategias comunicacionales probadas en sus guerras de exterminio cultural, se le ha abierto una brecha, que la sociedad civil latinoamericana y mundial se está encargando de ampliar y profundizar.
Esa brecha, no presupuestada, se ha transformado en el centro del despliegue de nuevos medios y sistemas de comunicación. “La información es poder y la comunicación es contrapoder. El proyecto de conformar un flujo de información a partir de nuestra capacidad autónoma de comunicación, realza sustancialmente la autonomía de la sociedad con respecto a los poderes establecidos” (Castel). Precisamente, la autonomía y la capacidad de generación de información, en tanto promotoras de un poder en construcción, son los aspectos que debemos comenzar a valorar en este nuevo escenario.
El cambio de rol del sistema político, la crisis de los partidos tradicionales, el desperfilamiento de los estados nacionales, entre otros fenómenos, no son sino consecuencias de la aplicación de un modelo, que lejos de afectar las luchas históricas de nuestros pueblos, están siendo hoy en día las principales causas de la apertura de nuevos ámbitos y dinámicas de relación horizontal de la sociedad civil, relación que puede orientarse hacia un nuevo proyecto emancipador y revolucionario.
En el nuevo escenario, el imperialismo norteamericano, en tanto que tal, y en la forma de corporaciones transnacionales, reproduce y amplia su modelo de dominación sociocultural, en donde las leyes sobre propiedad intelectual y patentes comerciales son los mecanismos utilizados para el control y la conservación de las actuales relaciones de poder económico y político.
En este sentido, como muchas veces antes, América Latina tiene plena conciencia de su rol de patio trasero, de la amenaza a su biodiversidad, de la dependencia política de sus estados y su exclusión y/o integración económica asimétrica. Pero al mismo tiempo, nunca antes América Latina había visto con tanta cercanía la posibilidad de establecer nuevas relaciones entre los pueblos y sus comunidades, y con ello, posibilitar un proyecto de integración y lucha común.
Una de las iniciativas que ya está siendo considerada en nuestro continente es el ALBA - Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe - que busca la integración a nivel de Gobiernos y Estados nacionales, con el fin establecer alianzas estratégicas que posibiliten la instalación de mecanismos compensatorios para atacar las grandes desigualdades que se establecen en el intercambio económico en el continente.
Pero un proceso de integración que aspire a la unidad latinoamericana en el marco de la construcción de un proyecto bolivariano, requiere de procesos de integración social, política y cultural al nivel de las propias organizaciones sociales. La sociedad civil latinoamericana requiere más que nunca realizar diálogos de base horizontales, intercambiar información y conocimiento en función de atender tareas comunes, exigencias propias de la lucha emancipatoria de nuestros pueblos.
Por este motivo, hablamos de un nuevo despertar latinoamericano, el despertar de una conciencia continental que, aprovechando todos los recursos físicos e intelectuales, tecnológicos y políticos, asuma los desafíos que nos impone un nuevo ideario bolivariano.
En función de este diagnóstico, la Universidad de Arte y Ciencias Sociales ARCIS, fiel a su condición de compartir una profunda identidad latinoamericana, que vincula nuestro proyecto universitario a las tendencias y proyectos emergentes del amplio y diverso mundo alternativo a la ideología neoliberal predominante hoy día, a la solidaridad e interacción con las experiencias emancipadoras de nuestro continente, ha diseñado un programa de trabajo, tendiente a apoyar un proceso de integración horizontal, popular y de base.
La iniciativa propuesta para atender el objetivo antes señalado consiste en el impulso de un programa de integración cultural y educativo asociado al ALBA, que considera el impulso de múltiples líneas de acción que se describen en extenso en el documento El ALBA de la Integración Humana en América Latina. Para conocerlo, contactar vía email ant@universidadarcis.cl
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