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Marxismo y Filosofía GNU: Análisis de relaciones de fuerza
por Eugenio Nozick
Thursday, Sep. 08, 2005 at 7:40 PM
Un análisis dialéctico del Proyecto GNU
Buenos días camaradas linuxeros.
Les cuento que he leído la GNU/GPL, y actualmente soy usuario de Slackware Linux y OpenBSD. He realizado una serie de reflexiones acerca del conflicto de clases en la producción del software que creo muy enriquecedor compartir con ustedes. Sé que el espíritu crítico -el viejo topo que refiriera Marx- no se ha apagado en la isla y los invito entonces a leer las siguientes líneas que he escrito para que me envíen sus comentarios, que seguramente coincidirán conmigo.
A continuación desarrollaré un análisis marxista del modelo de relaciones de fuerza GNU y su impacto en la actual sociedad burguesa (es decir, fuera de CUBA, en esta etapa histórica de capitalismo). Por supuesto, augurando su éxito seguro bajo el Socialismo.
Introducción:
En cuanto a "modelo de producción", me referiré a este como una nueva forma de relaciones de fuerza -que emerge necesariamente de los términos de la licencia GNU, implicación lógica mediante- en la actual sociedad burgesa. No intentaré referirme al "modo en que el software se desarrolla", puesto que lo último no es más que un elemento subjetivo, inherente a cada desarrollador o comunidad desarrolladora en particular, cuya actividad creadora es propia y característa en sí misma. ¿Cómo surgen las ideas y cómo se llevan a los códigos? Ese no es mi punto, sino cómo se ubica en el modelo productivo de la sociedad actual un desarrollador de software libre, y bajo qué condiciones sociales.
Con respecto a esta nueva forma de producción de software, de acuerdo a la licencia GNU/GPL los códigos deben estar a disposición de sus usuarios. Esta es, sin duda, una ventaja, en tanto GNU/Linux puede emplearse como plataforma libre de desarrollo -siendo sus distribuciones principales instrumentos de trabajo descargables gratuitamente de Internet o adquiribles a un bajo costo (en el caso de ciertas distribuciones particulares)-, y esto posibilita un más fácil acceso para los productores de software (programadores, investigadores, estudiantes, ...) a medios de producción (GNU/Linux y sus utilidades -gcc, gdb, php, mysql, ...- como instrumentos de trabajo). Es funesto cuando los programadores se ven obligados a vender su fuerza de trabajo a grandes compañías de desarrollo de software, por no disponer de medios de producción. La existencia de un proletariado asalariado y libre es una premisa necesaria de la sociedad burguesa. En este sentido, el facilitamiento de ellos a nuestros productores de software -sumado al ahorro realizado debido a que GNU/Linux y las herramientas esenciales de desarrollo corren en hardware obsoleto y, por tanto, barato- es moralmente muy provechozo, ya que consiste en una jugada verdaderamente transformadora e histórica de esta realidad. "[XI] Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.", Karl Marx, Undécima Tesis sobre Feuerbach, http://marxists.org/espanol/m-e/1840s/45-feuer.htm.
Este software, puede ser distribuído por los productores en control de los medios de producción, obteniéndo a cambio íntegramente el valor de su trabajo, aparentemente sin apropiación del plusvalor por el capital. Nada impide la licencia al respecto. Y es que software libre no es en sí software gratuito. Pero la misma, sí permite que quien lo compra, luego lo multiplique, y re-venda a un precio menor. De este modo, quien lo adquiera nuevamente, una vez más podrá hacer la misma treta. Así, el precio del software libre decrece, mientras sus copias se redistribuyen ad infinitum. Pero, como lo demuestran Sweezy y Kautsky, ni la compra ni la venta crean valor. Existe, en cambio, una apropiación vía mercado del plustrabajo, ya que, siguiendo la exposición que hace Marx en su genial obra El Capital, sólo el trabajo -capital variable- engendra plusvalía. De este modo, nunca el productor recibirá el verdadero valor de su trabajo -es decir, el "coágulo de sacrificios en condiciones históricas" objetivado en los códigos-, ni siquiera esta vez en control de los medios de producción, y este es apropiado en el camino, por una nueva clase burguesa, que representa un retorno a la fase mercantilista del capitalismo, y afianza el deterioro de la situación relativa (es decir, en relación a otras clases) del proletariado en esta etapa tecnológica del capitalismo. Es evidente, y así lo señala la empiria, que el software libre, si bien de acuerdo a los términos de su licencia no es gratuito, tiende a volverse gratis; dada la regresión anteriormente descrita y la observación que de la realidad puede hacerse (es de conocimiento común que el mayor volúmen de software libre -y el más importante- es gratuito).
Algunos piensan al respecto, que la producción de Software Libre, puede ser un negocio lucrativo y digno, que permita recuperar el valor del trabajo por otras vías; que a gigantes como MySQL y RedHat les va muy bien porque del Software Libre surgen otras actividades derivadas como "soporte técnico" o "auditorías de seguridad informática", u otras más didácticas como "publicación de libros", y que ellas en sí son rentables y permiten la subsistencia a nuestros productores. En algunos casos es cierto. Pero, entonces, debemos preguntarnos qué posibilidades quedan para los pequeños productores en control de su empresa ante MySQL y RedHat. ¿Es probable que un micro-emprendimiento de desarrollo de software libre bajo la GNU/GPL en una ciudad de Latinoamérica pueda ofrecer servicios de soporte técnico o auditorías de seguridad informática a otros países que se benefician con su trabajo? ¿Qué sucede con la escritura de libros? (Nótese la idiosincrasia DIY del usuario de software libre quien, adecuadamente, considera que su mejor biblioteca es Google. La compra de bibliografía estaría solo reservada para los amantes del placer estético que representa, sin dudas, el libro)
Por otra parte, asumir cosa semejante es resignarse a no recibir como contraparte el verdadero valor del trabajo ni transformar el orden presente de las cosas, optand en cambio por "abrir las puertas para nuevos trabajos". Al respecto, sabemos que es una práctica extendida y popularizada con harta frecuencia dentro de nuestro capitalismo en evidente decadencia -dada la tendencia decreciente en la tasa de ganancia, que fuerza a incrementar a cómo dé lugar las ventas en pos de mantener una ganancia material elevada- la provisión de servicios accesorios, de modo gratuito si se contratan otros principales. De este modo, las telefónicas ofrecen contestador automático de llamadas a quienes deciden ser sus usuarios... Pero estos desarrolladores de Software Libre pretenden ir un paso más allá: esta vez, el servicio principal se da gratuitamente, porque en el futuro tal vez se contraten servicios derivados... Como resultado, nuestros productores en control de sus empresas se enfrentan a sí mismos, como un sólo hombre, en cuanto miembros de una clase y profundizan su situación de opresión favoreciendo la proliferación de formas en las que otros se benefician relativamente más que ellos de su trabajo. Esta competencia, hará disminuir sus salarios y estos apenas alcanzarán para representar una justa retribución dada el coágulo de sacrificios en condiciones históricas que de sus trabajo como soportistas ténicos encierra. Pero nunca será exactamente igual -y hay evidencia empírica para pensar que es muy inferior- al trabajo socialmente necesario objetivado en los códigos. Esta es una auténtica teoría de justicia social. Karl Marx a claras nos decía que las relaciones entre trabajo calificado y no calificado se fijan a espaldas de los productores, dado el determinado contexto social e histórico. Así, el trabajo calificado es un múltiplo del no calificado. Algunos nos habían dicho que como desarrolladores de Software Libre les alcanzaría para sobrevivir. Pero no se trata de recoger migajas miserables y seguir adelante. Esta es una postura poco revolucionaria. ¿Cuánto valora nuestra sociedad el trabajo de un programador -quien ha estudiado largos años, y permanecido fatigosas horas detrás de su consola-?
Seguramente mucho. Y es que así debiera ser. Una sociedad capitalista de software libre, bien poco, en su dimensión relativa.
De lo anterior, queda claro que este nuevo modelo de relaciones de fuerza en que el trabajo se compra por mucho, mucho menos de su valor, exacerba la situación de deterioro social en que hoy nos hallamos sumergidos. Es triste que países revolucionarios como Cuba, o democracias progresistas de centro-izquierda busquen en este modelo una solución alternativa al modelo de explotación burguesa, especialmente, porque Marx no sería Linuxero.
Por último, casi como una conclusión final abierta al diálogo y al intercambio de ideas, quiero destacar que la expropiación no está sin duda al orden del día, pero es retrasar su perspectiva hacer del modelo de desarrollo de Software Libre el alfa y el omega de la liberación social de los productores de software, olvidando y abandonando las luchas y transformaciones sobre las condiciones de trabajo y profundizando el desequilibrio social en deterioro de la situación relativa del obrero del siglo XXI.
*El autor es militante socialista de línea trotskista.
Anexo:
Algunos me han dicho al respecto que confundo libertad con riqueza.
Dudo mucho que un pobre pueda ser realmente libre. Tal vez lo sea formalmente, pero no se trata de una libertad-igualdad real. Sin sustento económico, a menos que exista un estado benefactor, la persona no es libre. Los desarrolladores de software libre se comportan, al no reconocer un principio como el anterior, como una clase amorfa, que no identifica ni reconoce el verdadero valor de su trabajo: cuándo ya no haya más necesidad de patentes, otros venderán el software que ellos desarrollaron, harán el soporte técnico por salarios más bajos y ellos deberán competir por un espacio en el mercado junto con estos usurpadores y apropiadores del trabajo ajeno (una nueva clase opresora): tendrán que esforzarse nuevamente para poder recuperar ese trabajo que consiste en sí el soporte técnico, la plomería o cualquier otro oficio que busquen para sostenerse, pero el "coágulo de sacrificios en condiciones históricas" objetivado en los códigos nunca volverá a ellos.*
Por otra parte, es precisamente la desigualdad económica de clases aquella que esclaviza al proletariado: prometer una libertad aeconómica en una sociedad capitalista ronda cerca de la hipocresía.
¿Una posible solución? Patentes diferenciales para empresas en manos de capitales privados y no controladas por sus obreros. Software libre como elemento liberador de las clases oprimidas, estudiantes y el naciente proletariado tecnológico en control de los medios de producción. Sólo así no se profundizará el desequilibrio social en detrimento de la situación relativa del programador GNU.
HASTA LA VICTORIA SIEMPRE! PATRIA O MUERTE!
Eugenio
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