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¿Inhibida o aculillada?
por Ramiro Bejarano Guzmán
Saturday, Dec. 10, 2005 at 4:14 PM
notasdebuhardilla@hotmail.com
Decepcionante que los magistrados que no vieron los múltiples vicios de forma en el trámite de la reelección, los mismos que legislaron al revisar la ley de garantías, se hayan inhibido de pronunciarse sobre la demanda de Mónica Roa, que pretendía la despenalización del aborto, con el argumento simplista de que estuvo mal planteada.
Peor aún la justificación del presidente de la corporación, según la cual, la circunstancia de que no se hubiese tramitado esta demanda mal formulada, es la prueba de que la Corte no legisla. Se habría podido averiguar una mejor disculpa.
Al ciudadano del común le resulta imposible entender cómo es que una corporación de expertos tramita todo un proceso con base en una demanda supuestamente mal elaborada, permite que se cree una expectativa nacional y al final decide que no puede decidir porque todo estaba mal hecho. Menos lo podemos comprender los abogados, cuando conocemos antecedentes de otros fallos de la Corte, en los que en presencia de demandas desastrosas, sí sentenciaron de fondo. ¿Qué pasó esta vez?
Es evidente que la Corte Constitucional no desconoce que sus últimas decisiones de tinte gobiernista la han desdibujado y debilitado en términos de credibilidad ciudadana. Eso explica que los magistrados que le dieron entierro de tercera más que a la demanda de Mónica a una aspiración nacional, no se hubieran atrevido a desafiar el fanatismo religioso que ahora los aplaude, pero que los habría incinerado en la hoguera recalcitrante de la inquisición si hubiesen despenalizado el aborto. No obstante, el próximo año sí no se inhibirán de morir más mujeres por causa de los abortos clandestinos.
No te rajes, Mónica Roa, insiste, la constancia vence lo que la dicha no alcanza. Es probable que muy pronto soplen otros vientos y que para entonces esta Corte o la que venga, esté curada del miedo que hoy les impidió despenalizar el aborto.
Respuesta a Parejo
Comenté que Enrique Parejo también había estado de acuerdo con la inhumana decisión de que Belisario no le pasara al teléfono al presidente de la Corte, Alfonso Reyes Echandía, según el libro Holocausto en el Silencio. El ex ministro replicó con una carta en la que además de reclamar autoridad moral por haber sido víctima de un atentado, confirmó mi opinión sobre su intervención en ese desafortunado suceso y su oportunismo.
Parejo no pudo desmentir sino a duras penas alegar que creyó que no era conveniente que Betancur atendiera a Reyes, porque a lo mejor alguien lo estaba suplantando. Los hechos demostraron que quien reclamaba ser oído no era una imitación, sino el juez que terminó acribillado, entre otras cosas porque quien oficiaba como ministro de Justicia tuvo la audacia de suponer que era un doble quien pedía cese al fuego.
Que Parejo haya sufrido un intento de asesinato, que entonces lamentamos todos, no lo convierte en intocable, ni le concede licencia para ultrajar la opinión ajena, como lo pretende en su arrogante nota. Sigo creyendo que es un oportunista, porque si en verdad estuvo en desacuerdo con lo que pasó en el Palacio de Justicia, nadie entiende por qué no renunció y se quedó hasta el final del gobierno. Igualmente me parece ventajoso invocar un atentado execrable como prueba de credibilidad, como lo insinúa el ex ministro en sus precarias alegaciones. Muchos colombianos han padecido iguales o peores afrentas, sin embargo no andan enrostrándole al resto del mundo sus desgracias, ni echando mano de ellas para acreditar sus razones.
Adenda.- Nuevamente esta semana alguien asaltó la residencia de los esposos Gustavo Parra-María Errazuriz, la pareja que está enfrentada judicialmente con la Fundación Batuta, tan cercana a la Casa de Nariño. Hay alguien que quiere desaparecerlos o intimidarlos. ¿Por qué nadie investiga?
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