En los últimos 10 años se ha dado un importante cambio en el mundo creacionista. La vieja escuela tradicional de "creacionistas científicos" de Duane Gish y el Institute for Creation Research sigue en sus andanzas: tratando de sembrar dudas sobre la validez científica de la evolución; de hacer creer que la creación divina es una "teoría alternativa" a la evolución que debe tener "igualdad de oportunidad" en las clases de ciencias; de colarse en juntas educativas; de cambiar los libros de texto y las leyes estatales que reglamentan la educación de ciencias; y de pleitear en los tribunales para que el gobierno ordene a los maestros de ciencias de las escuelas públicas enseñar una serie de creencias religiosas (la "ciencia de la creación") en franca violación de la separación constitucional de la iglesia y el estado, etc. Pero esta escuela, que sostiene que toda palabra del Génesis es verdad, está bastante desprestigiada porque la han confrontado científicos de todos los campos que han declarado públicamente una y otra vez que la "ciencia de la creación" es una pseudociencia, que la evidencia científica de la evolución es sólida, que los creacionistas no siguen los métodos científicos y que su teoría es religión, no ciencia.