|
|
|
 | |
Alí Primera: espíritu cultural de la revolución venezolana
por GERSIL
Wednesday, Mar. 01, 2006 at 12:58 PM
Veinte años de su partida
El 16 de febrero se cumplieron 20 años del accidente que cobró la vida del más grande cantautor venezolano de la nueva trova, de la canción social protesta, latinoamericana y mundial. Venía emocionado con el optimismo que siempre lo caracterizó, luego de termimar la grabación de sus canciones que consideró y consideramos su misión revolucionaria, puesto que su letra y su melodía combativa incitan a la denuncia del monstruo imperialista y sus rancias criaturas oligárquicas. Tanto que el compañero presidente Hugo Chávez las recita, las canta y las esculpe como consignas en sus discursos, sus charlas, sus tertulias o su Aló Presidente.
Alí, vio las primeras luces del universo en un rancho campesino de su familia humilde en Paraguaná, Estado Falcón y sus pasos de infancia y juventud fueron inclinados hacia la música y las canciones barriales de protesta. El jaguar precoz, sencillo y militante, alcanzó a grabar 15 discos de larga duración, dejando inéditos en su mochilla pueblerina varios ensayos, críticas culturales, poemas y diarios de campaña imaginarios, que lo erigieron como la expresión más genuina de la voz del pueblo y portavoz de sus demandas y luchas. Al decir del director del Diario Vea, Guillermo García Ponce, compañero de luchas y aventuras y a quien Alí consideraba uno de sus maestros: “Sus canciones han perdurado en el tiempo y hoy son voceadas por los trabajadores y campesinos, por los jóvenes y los viejos, que es el mejor homenaje que puede recibir un cantor”.
Pero el cantor del pueblo como aquí en Venezuela se le llama, fue así mismo un convencido de la causa emancipadora y revolucionaria de los pueblos, dispuesto con su guitarra y sus “uniformes” amerindios a caminarle o a volar a los escenarios en los que se agitaba y se libraba siempre el tremolar liberador de los pueblos. Asidos de las manos de Víctor Jara, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Mercedes Sosa y todo ese ramillete que hace vibrar el ímpetu rebelde de las multitudes continentales, recorrió, igual que el Che al que le cantó siempre, la geografía latinoamericana y su voz se escuchó y se imprimió allende los mares.
En la primera vez que pude estar junto a su guitarra compañera, entre carcajadas y lágrimas acompañadas de vino chileno en Bogotá, nos dijo: “Nos queda la ilusión de morir como Victor Jara, con nuestra única arma destrozada, adherida a nuestro cuerpo masacrado, pero con nuestro espíritu combatiendo en las organizaciones y líderes bolivarianos de Latinoamérica y el Caribe”. Profecía que se está cumpliendo ahora cuando desde Caracas hasta Bolivia y mas allá, sus guitarras y sus canciones como himnos nacionales siguen haciendo estragos libertarios. Se nos fue 20 años después del padre Camilo a quien también le cantó y quien sembró así mismo la resistencia guerrillera que hoy persiste.
ULTIMOS COMENTARIOS A ESTE ARTICULO
Estos son los 10 últimos comentarios sobre este artículo, de un total de 2 comentarios publicados por los visitantes de este sitio .
|
|
|
|
|
|
|
|