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El país se va al Infierno aquí y en el extranjero (EEUU)
por Saul Landau
Thursday, Mar. 02, 2006 at 10:22 AM
“Si el país está en el camino al Infierno, di solo que es el Cielo.”
No me reúno con muchos republicanos, pero los pocos con quienes hablo están de acuerdo con que el mundo y el país se están yendo al infierno. Ese cliché tan utilizado ha adquirido un significado nuevo debido a recientes y muy terribles noticias del medio ambiente. El empeoramiento del calentamiento global puede haber provocado catástrofes naturales –huracanes. La casi cómica incompetencia de los administradores imperiales de Bush empeoraron los desastres –sufrimiento humano. Sin embargo, el panorama de Bush en su discurso del Estado de la Unión y en discursos subsiguientes reflejaron solamente optimismo.
El cuadro color de rosa de Bush contradice ciertos hechos económicos. Él atribuyó al recorte de los impuestos y a las políticas de libre comercio la noticia de que “El índice Dow Jones aumentó por encima de 11 000 en febrero sobre la base de buenas noticias económicas.” Un reportero de la Radio Pública Nacional explicó que “un buen tiempo en enero alentó el inicio de construcción de casas”.
Yo no sé qué quiere decir “por encima de 11 000”, pero ¿por qué el Dow no reacciona a los casi $730 mil millones de déficit en la balanza comercial? Sin embargo, este récord histórico fue minimizado por la deuda nacional de $8,2 billones. Los republicanos supuestamente conservadores gastan como adictos enganchados en derrochar el dinero del público.
Supongo que nada tiene tanto éxito como el fracaso. El saliente presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan “El Enigmático”, en varios discursos de despedida alabó el libre comercio como una sólida base para la economía.
¿Se refería Greenspan a la economía china? En 2005 EEUU reportó un déficit comercial de más de $200 mil millones de dólares con China, una cantidad que crece cada año. Adicionalmente, Estados Unidos acumuló déficits de récord con Japón, Europa y Canadá. Incluso finalizó 2005 con un déficit de $50 mil millones con México.
Bush padre, Clinton y Bush hijo prometieron que el ALCAN balancearía el comercio exterior de EEUU. También que ayudaría a crear suficientes empleos en México como para disminuir los cruces ilegales de la frontera. ¡Promételes cualquier cosa! A pesar de los empleos de maquila creados por el ALCAN, los mexicanos no han aumentado significativamente su nivel de vida. Unos 60 millones de sus 100 millones de habitantes viven por debajo del límite de pobreza.
Después de que el Congreso aprobó el tratado comercial en 1993, las compañías norteamericanas corrieron más que nunca hacia México para aprovecharse de la mano de obra barata, la ausencia de regulaciones medioambientales y laborales –y nada de impuestos.
Sin embargo, Clinton tenía razón en cuanto al incremento de empleos en EEUU. El trabajador calificado de la industria automovilística que ganaba $35 la hora perdió su empleo ante un mexicano que ganaba la décima parte. Después de perder su empleo, el trabajador pudo haber comenzado a trabajar en Safeway, metiendo artículos alimenticios en una bolsa por $12 la hora; también su esposa, quien antes se quedaba en casa con los niños. Comparen sus salarios combinados de $24 la hora con los $35 anteriores. Pero gracias al ALCAN, la familia tuvo dos empleos en vez de uno. Y un tercer empleo surgió de este nuevo acuerdo económico: la pareja contrató a una niñera por $7 dólares la hora.
Escuchen con escepticismo cuando los funcionarios declaran que el libre comercio crea empleos. Desde la primavera de 2003, los bushistas aseguraron que sus políticas económicas producían más de 4,5 millones de nuevos empleos –además de un bajo desempleo (menos de 5%). Sin embargo, los funcionarios de Bush no mencionaron que los nuevos empleos surgieron en trabajo no productivo para el gobierno.
Desde 2001, Estados Unidos exportó casi 3 millones de empleos de manufactura, incluyendo en ramas como computación, software y electrónica, que en otros tiempos fueron el orgullo de EEUU. En vez de hacer los productos aquí, Estados Unidos ahora los importa de lugares donde las corporaciones compran mano de obra barata y evitan costosas regulaciones que acompañan a la “civilización”.
Mi amigo Joe, un mexicano-norteamericano que trabaja en la construcción, dijo: “Bush dice lo bien que está funcionando la economía. Está hablando m….. Trabajo menos de la mitad de los días que trabajaba, pero para tres compañías, en vez de para una. Y estoy ganando lo mismo, lo que significa que gano menos, porque los precios continúan aumentando”.
La estadística demuestra la queja de Joe. Con la inflación, los salarios se han mantenido igual o han caído. En febrero, un estudio del Instituto de Política Económica mostró que “el salario real había disminuido en 0,5 por ciento en los últimos 12 meses”. A los inversionistas, corredores, banqueros –especuladores o favorables al comercio libre– les han encantado las políticas de los dos Bush y de Clinton.
Los inversionistas nunca muestran mucho interés en el hecho de que decenas de millones se enfrentan a dificultades diarias cada vez mayores. Ni se preocupan por los duros hechos de la política exterior de Bush. Su patriotera iniciativa de combatir el terror por medio de la guerra contra Irak hasta ahora ha beneficiado a Irán, su más nuevo y supuestamente más peligroso oponente.
A mediados de febrero la Secretaria de Estado Condoleezza Rice elogió al Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representante por redactar una resolución que condenaba a Irán por violar sus obligaciones bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear, así como otros compromisos con la Agencia Internacional de Energía Atómica. La Cámara aprobó abrumadoramente una decisión para llevar a Irán ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Los representantes pidieron a Rusia y China, miembros permanentes del Consejo, que presionaran para una rápida consideración del tema iraní.
Para demostrar cuánto ha sufrido el pueblo iraquí para alcanzar la democracia, Rice se refirió al hecho de que “el pueblo iraquí ha votado tres veces bajo amenazas terroristas”. Lo que olvidó decir fue que votaron a favor de los partidos religiosos pro-iraníes que quieren que Estados Unidos abandone Irak y no votaron por los candidatos pro-norteamericanos.
Hasta los representantes abiertamente pro-israelíes no gritaron indignados a la Rice por la política de Bush que “pierde Irak para Irán” y hace posible un cinturón chií de Teherán a Beirut.
Pero predeciblemente Ileana Ros-Lehtinen, la congresista que representa al cabildo israelí y a los más virulentos exiliados anti-castristas, acusó al gobierno de Irán de engañar y provocar a la comunidad internacional al declarar el derecho de Irán a tener acceso a armas nucleares y anunciar que “suministrarían tecnología nuclear a otros estados islámicos”.
Ros-Lehtinen no mencionó que en los años 70 Irán recibió tecnología nuclear de manos de expertos norteamericanos. Por esa época parecía que el Sha pro-norteamericano reinaría eternamente.
Los hechos no parecen importar en la escalofriante atmósfera de la guerra contra el terror. La historia parece desvanecerse en los nidos de águilas del domo del Capitolio. El demócrata Tom Lantos preguntó a sus “colegas que imaginaran un estado terrorista (Irán) poseedor de armas nucleares y con grandes cantidades de material para armas nucleares. Aunque no pusiera en venta estos materiales destructivos, un Irán con armas nucleares aterrorizaría y desestabilizaría todo el Medio Oriente”.
Ningún representante mencionó a Israel, que ha invadido a varios de sus vecinos y se estima que posee unas 200 armas nucleares. Ni tampoco se refirió nadie al hecho de que solamente una nación ha usado las armas nucleares. La misma nación que desestabilizó al Medio Oriente al realizar una guerra ilegal contra Irak.
Rice predicó al acrítico coro congresional. Estados Unidos está en “guerra contra un grupo de terroristas a quien no le importan las vidas inocentes, que alimenta una ideología de odio tan grande que destruye vidas inocentes sin pensarlo, ya sea en las Torres Gemelas en Nueva York o en una fiesta de matrimonio palestino en Jordania o si son escolares en Rusia o si es un metro en Londres”. Fíjense como echó en el mismo saco a ciertos terroristas. “Toman las vidas inocentes como algo colateral a sus esfuerzos, pero como blanco de sus esfuerzos… Esta es una guerra de tipo diferente”.
Las vidas inocentes perdidas cuando bombas norteamericanas caen sobre escolares o sobre hogares –bueno, eso es daño colateral desafortunado. Ella aseguró al Congreso que Bush “se aseguraría de que cualquier paz que alcancemos en esa guerra será una paz permanente”. Mientras realiza la guerra, él “difundiría la libertad y la democracia como antídotos a la ideología del odio que estamos experimentando en el mundo”.
Pero si las elecciones arrojan ganadores equivocados, Rice ofreció su tratamiento. “Un voto y las elecciones no es toda la historia. Con el gobierno se adquiere responsabilidad. Así que lo que ha sucedido en los territorios palestinos con una elección por la cual el pueblo palestino debe ser felicitado, una elección libre de violencia, que fue libre y justa, pero que llevó al poder a Hamas, una organización que es una organización terrorista que ha matado a miles de personas inocentes en su búsqueda”.
Así que Israel cortó los fondos. Rice dijo: “vaya, vaya.”
Cuando las elecciones “salieron mal” en Irán, se convirtió en “un reto estratégico para Estados Unidos y para los que desean paz y libertad”. Ella dijo que Irán usó “el terrorismo y los sustitutos de terrorismo… para desestabilizar esta volátil región”. Así que declaró que el gobierno ofrecerá $75 millones a los equivalentes iraníes de Ahmed Chalabi para promover la democracia en un país que acaba de celebrar unas elecciones libres y de llevar a los fanáticos religiosos al poder.
La guerra de Irak y la ocupación cuesta más de $6 mil millones al mes, mucho más que el estimado inicial de Bush de $65 mil millones en total. Ha salido caro lograr que los pro-iraníes se apoderen del gobierno iraquí. (Estimados que la Guerra aya costado mas de un trillón de dólares cuando llegue a terminar. Hasta agosto de 2005 el gasto había sido $251 mil millones de dólares, según un estudio publicado por Linda Barnes y Joseph Stiglitz con el titulo, “El Gasto Económico de la Guerra de Irak - http://www.ips-dc.org/iraq/quagmire.) ((En un articulo que aparece en esta edición de Progreso el estimado que da el columnista Mark Engler es $239 mil millones de dólares gastado en la guerra hasta este punto.)
Cada vez más republicanos entienden estos hechos. Ellos también se dan cuenta de las noticias económicas acerca de cómo los norteamericanos han dejado de ahorrar dinero mientras que los ahorros chinos aumentan. “El norteamericano promedio debe ahora $9 000 a las compañías de tarjetas de crédito”. (Stephen Pizzo, Alternet, 19 de febrero de 2006.)
Tanto republicanos como demócratas pudieran considerar ese hecho como un paso hacia el Infierno.
Landau es miembro del Instituto para Estudios de Política.
www.progresosemanal.com/index.php?progreso=Landau&otherweek=
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