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Revancha social y reforma tributaria
por Nelson Fajardo
Thursday, Jul. 13, 2006 at 12:04 AM
Menos impuestos para los ricos, más tributos para los pobres. Es la recompensa uribista a quienes votaron la reelección.
Tal como era de esperarse, el gobierno de Álvaro Uribe Vélez está preparando el paquete de proyectos que requiere la aprobación del Congreso de la Republica, con motivo de su instalación, el próximo 20 de julio, en la presidencia por cuatro años más.
Se trata de proyectos que dan continuidad y profundidad a los desarrollos alcanzados en la primera etapa de su gobierno, en el marco de lo que hemos denominado reformas neoliberales de segunda generación. En esta dirección, se revive el antiguo proyecto de reforma tributaria que fue sometido a debate en el Congreso pasado, pero que no logró transito a su aprobación, por cuanto la coyuntura electoral hace que los miembros del legislativo se sustraigan para impedir que ello tenga efectos negativos sobre sus resultados; hoy, terminado dicho proceso, contando con las mayorías del Congreso y después del precario triunfo uribista (27 por ciento de los ciudadanos en condiciones de votar) se hace posible que la mencionada reforma sea aprobada por una mayoría absoluta y unas resistencias marginales en el Parlamento.
La reforma tributaria que presentó el gobierno parte de reducir el impuesto de renta del 38.5 por ciento al 32 por ciento, incrementar el IVA general del 16 por ciento al 17 por ciento que abarcaría el 70 por ciento de la canasta familiar; es decir, una elevación protuberante con respecto al 53 por ciento actual, en la que se incluyen porcentajes “moderados” del 10 al 12 por ciento para algunos productos de consumo popular. Este incremento del IVA incluye los servicios públicos y solo quedarían por fuera, por ahora, transporte, educación y arriendos. Ahora bien, de manera contradictoria, productos tan ligados a los sectores populares como la papa, la yuca y las habichuelas serían objeto del gravamen.
Por esta vía, el Gobierno aspira a recaudar 4 billones 170.000 millones de pesos, cuya finalidad consiste en contribuir a reducir el déficit fiscal, altamente afectado por los servicios de la deuda pública, la reevaluación del dólar, la crisis de la Bolsa y los enormes gastos destinados a sostener la caña del triunfo “vigoroso” de la mal llamada seguridad democrática. Si bien estos componentes actúan de manera diferenciada, también es cierto que su proceso de conjugación puede conducir a lo que muchos analistas vienen señalando como un crecimiento con pies de barro.
Y este aspecto se confirma al observar el sentido de continuidad de la política de Estado en cuanto política que aplica la revancha social sobre el trabajo y el consumo popular; mientras que por la vía de los estímulos a la renta, principalmente a las de capitales, auspicia la concentración de la riqueza.
Desde luego que ello se enmascara bajo la falsa idea de que dichos estímulos fomentan la inversión y el empleo; cuestión que la práctica económica desmiente permanentemente mientras que el sentido especulativo del capital sea predominante.
Por otra parte, es bueno señalar que las presiones sobre el déficit fiscal hacen demagógico y falaz el propósito del Estado de compensar su política impositiva con la devolución del IVA hacia los sectores más pobres, por medio de un sistema en el que se le consignarían 294 mil pesos anuales a 5 millones de familias de los estratos 1 y 2. Esto en una reedición del Banco de los Pobres, originada en la India, mucho más precaria.
En síntesis, la reforma tributaria es el pago del Gobierno actual a los ricos por su reelección y de revancha social hacia los trabajadores y los sectores populares; desgraciadamente, muchos de ellos votaron y seguirán votando por las fuerzas políticas dominantes, tal como sucedió en los estratos 1 y 2, mientras no exista la capacidad de elevar la cultura y la organización política popular para superar el sancocho, la promesa y el garrote, como los mecanismos clásicos con los cuales se ejerce dominio sobre una población con una conciencia política elemental y economicista. Lo más grave es que, para el caso de la papa, no sólo le aplicará el IVA, sino que se premiará a los cultivadores de papa, que votaron por Uribe, con la importación máxima de papa de los Estados Unidos; situación que marcará el ritmo de la quiebra de la producción nacional. Así paga el diablo a quien bien le sirve.
ULTIMOS COMENTARIOS A ESTE ARTICULO
Estos son los 10 últimos comentarios sobre este artículo, de un total de 9 comentarios publicados por los visitantes de este sitio .
| TITULO |
AUTOR |
FECHA |
| LA IGNORANCIA DEL PIEBLO |
lyov |
Tuesday, Dec. 19, 2006 at 4:58 PM |
| _ segundos...miserables! |
Zenit |
Monday, Jul. 17, 2006 at 12:59 PM |
| "tapar verdades" |
Freddy |
Saturday, Jul. 15, 2006 at 10:45 PM |
| _ los 'new' toli mens es ! |
Zenit |
Saturday, Jul. 15, 2006 at 12:12 PM |
| No, pues, qué asco |
Freddy |
Saturday, Jul. 15, 2006 at 11:21 AM |
| Paracos felices con plata del Plan Colombia |
MB |
Friday, Jul. 14, 2006 at 6:57 PM |
| LOS COLOMBIANOS: LOS SEGUNDOS MAS FELICES DEL MUNDO |
Jaime Horacio Arango Duque |
Thursday, Jul. 13, 2006 at 5:24 PM |
| El "desagradecido" y los arrepentidos |
Voz |
Thursday, Jul. 13, 2006 at 4:48 PM |
| AL REELEGIR A URIBE, LA MAYORIA DE LOS ELECTORES APOYARON TODO ESO! |
Mónica López |
Thursday, Jul. 13, 2006 at 8:45 AM |
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