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El Nuevo Desplazamiento Forzado de los Awá
por Adital
Saturday, Aug. 05, 2006 at 11:01 AM
Los indígenas Awá, del municipio de Ricaurte, Departamento de Nariño, frontera con Ecuador, volvieron a huir del conflicto armado dejando sus tierras vacías. Según informaciones del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) los combates entre un grupo armado y la Fuerza Pública provocaron el desplazamiento de 1.700 personas, que poco a poco se concentraron en las poblaciones de Ricaurte y Altaquer.
Cientos de personas, posiblemente nunca se sabrá cuántos, se desplazaron al interior de los mismos resguardos, tratando de estar cerca de sus escasas propiedades, que sufrieron grandes daños durante el desplazamiento de mediados de 2005, causado por una situación similar de combates y del cual apenas comenzaban a reponerse. Camawari, la organización indígena Awá de la zona, calcula que 3.500 personas podrían seguir en peligro en la zona de combate. En algunas zonas las personas se concentraron en las escuelas, también como forma de proteger las infraestructura frente a posibles saqueos. En al menos un caso, los ocupantes de uno de los centros educativos, en el resguardo de Magüí-Payán, debieron esperar una semana en medio de los combates hasta que los alimentos y la ayuda humanitaria comenzaron a llegar. Algunas personas no han tenido siquiera la opción de desplazarse, por la misma intensidad de la confrontación. Un hombre de 73 años ciego e imposibilitado para caminar debió sobrevivir 10 días solo, alimentándose de chiro (plátano) y agua, antes de que sus familiares pudieran rescatarlo de la zona de combates. En las poblaciones que recibieron a los Awá la situación es delicada. En Ricaurte en particular, donde se concentran más de 1.100 personas, las autoridades locales se han empleado al máximo para atender las necesidades de los tres albergues que funcionan en la población y en los que, a pesar de los esfuerzos por suministrar regularmente alimentos y atención médica, el hacinamiento crea situaciones sanitarias y sociales preocupantes. Hace doce años que los grupos armados comenzaron a llegar a las tierras de los Awá. Al principio, la familiaridad de los indígenas con el conflicto era tan poca, que cuando en una reunión los grupos armados amenazaron con declarar objetivo militar a quien desobedeciera sus órdenes, tuvieron que explicar qué significaba eso, diciendo: "Pues, sencillamente que los matamos". Ahora todo es diferente. Desde 1999 la violencia se agudiza cada año y Camawari ha registrado la muerte de 45 de sus miembros. La mayoría fueron asesinados por los grupos armados irregulares, y en otros casos se ha pedido investigar la actuación de representantes del Estado. Tras los nuevos combates y el desplazamiento, la preocupación de los líderes indígenas es por su propia supervivencia como organización y como pueblo. Varios de ellos se sienten amenazados por más de un actor armado del conflicto. El futuro es cada vez más incierto para ellos. El ACNUR continúa apoyando sus procesos organizativos, ha facilitado junto con la Registraduría Nacional colombiana la documentación para que los Awá puedan exigir sus derechos como ciudadanos, y ha intervenido en la prevención frente a los desplazamientos, acondicionando, por ejemplo, uno de los albergues que se han utilizado durante los desplazamientos masivos, pero la realidad de la presión del conflicto está superando estos esfuerzos.
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