En medio de un impresionante operativo militar fue allanada en la mañana de ayer domingo la casa nacional de la UP ubicada en barrio Sanara Fé de la ciudad de Bogotá. El objetivo del operativo era la captura del Ex - alcalde de Cartagena de Chaira, Víctor Oime y de su hijo Arístides. Simultáneamente en Puerto Rico, departamento del caquetá, fue detenida la esposa del viejo dirigente comunista.
La persecución contra Víctor Oime es inmisericorde. Dos veces ha estado preso por largos meses bajo montajes de la inteligencia militar apoyados en testimonios pagos de informantes al servicio del Ejército. Una de las detenciones fue bajo la acusación de “haber dirigido la batalla del Billar”, una de las confrontaciones mas grandes de la guerrilla colombiana contra el Ejercito. Pero en el momento de los hechos Víctor Oime, quien jamás ha estado vinculado a la guerrilla estaba detenido en una estación de policía.
Víctor Oime es militante del Partido Comunista desde hace más de treinta años. Fue uno de los fundadores en el departamento del Caquetá de la Unión Patriotica (UP) el movimiento político que nació de los acuerdos de paz de la Uribe en el año de 1985. En nombre de la UP fue elegido alcalde de Cartagena de Chaira. La UP fue victima del exterminio. Cerca de cinco mil de sus dirigentes y militantes fueron asesinados. Razón por la cual cursa un proceso contra el estado colombiano en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.
Pero la persecución contra los sobrevivientes del genocidio contra la UP y contra los militantes del partido Comunista continúa. El propio presidente Uribe ha sido instigador de las campañas de agresión contra la UP.
El allanamiento a la casa nacional de la UP se realizó cuando Bogotá está completamente militarizada. Jamás un presidente de país alguno se posesiona de su cargo con tanta histeria militarista. Con tanto miedo. Más de 500 residencias han sido allanadas y a otras miles les hicieron lo que denominan “registros voluntarios”. Helicópteros militares sobrevuelan permanentemente la ciudad, buzos inspeccionan las alcantarillas, los retenes militares se encuentran por todos los rincones y edificios del centro están repletos de francotiradores.
Malos presagios anuncian la militarizada iniciación del segundo periodo presidencial de Uribe.