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Del fallo de la Corte Constitucional a la propuesta de reforma tributaria
por Chucho Plata
Friday, Aug. 11, 2006 at 1:07 PM
Este es el reino de corazón grande y sus Señores.
Con gran temor la Corte Constitucional dio a conocer su fallo sobre la “ley de justicia y paz”, y digamos que se equivocó porque en vez de declarar su inconstitucionaldad, sólo propuso hacerle algunos retoques. Sin embargo, los retoques molestaron a los Señores -no se les puede decir capos porque capos son los de la mafia y aquí nada de eso se ha visto-, entonces, sus amigos de cócteles y sectas, Don Gossain y Don Arismendi (por mencionar a los más ruidosos) salieron a maldecir contra la Corte: -Lo mejor es suprimir competencias a la Corte Constitucional, y de paso acabar con la Tutela y la “subversiva” Constitución. A lo que habría que agregar: Para que sólo imperen las leyes de los asesinos, entre ellas la ley del más fuerte, la ley del embudo y la ley del silencio. El menú comprende: amenazas, presiones, chantajes, despidos, masacres, asesinatos y genocidios, autocensura mediática y los célebres “nada sé”, “nada he visto” o el ya hecho tradicional “comer callao”. Los Señores dicen: –No iremos a la cárcel ni de visita. Paso seguido, sacan algunos millones de La Bolsa mientras intrigan mentalmente -¡como para que recuerden quien manda aquí! Entonces, La Bolsa tiembla, los econometristas (llamados economistas) adjudican los bajones a las expectativas por la reunión de la junta de la reserva federal gringa, y sí, pero también tiembla porque los Señores están enviando mensajes. ¿Si en Colombia la vida no vale nada porque ha de valer La Bolsa? Pero La Bolsa se recupera ¡No hay mejor lavandería, de dólares! La que no se recupera es la vida –que el siglo fue y será una porquería ya lo sé, pero ¿y este siglo 21 que pintaron tan bonito también? Niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos se suicidan a diario. Opositores, presos políticos, magistrados –como Juan Diego Ocampo que se suicidó al ser lanzado del piso 27 de la Alpujarra en Medellín- y hasta policías bachilleres parece que también se suicidan -al menos así lo presentan los diarios, los noticiarios y las revistas del Vice Facho Santos y familia-. Para las elites publicitarias que piensan para los Señores, esto no es más que eutanasia casi colectiva. La ley de la posmodernidad es “producir o morir”, ya lo dijo –creo que- Serres, medio parafraseando aquello de la muerte de los débiles.
Pero no todo va tan mal, las deserciones en el frente de guerra aumentan, ojalá no sea para pasarse a los ejércitos de los Señores que pagan mejor y sin “fuego amigo”. Las deserciones tienen su explicación en los miles de seres humanos que al año quedan lisiados de por vida por servirle a una patria que no es la suya. Para “los de abajo”, la patria de los discursos y las medallas pronto se convierte en una silla de ruedas o en unas muletas y así se esfuma…
Las deserciones tienen su explicación en el cansancio de “los de abajo” de ser carne de cañón en una guerra que es antinacional, antisocial y antihumana, pues sólo deja dividendos a las transnacionales de la muerte y a sus socios los Señores, pues destruye la sociedad hasta desaparecerla en un montón de individuos que compiten todos contra todos como en un reality show para quedarse con el premio que es la derrota de los otros, es antihumana porque hace del hombre un “Ser para la muerte”.
¿Y el gobierno qué hace? ¡Acaso le importan las amenazas a la Corte!, a él le importan son los intereses de los Señores que generosamente lo patrocinan, ¡qué le va a importar la vida!, a él le importa es la Bolsa, que la Bolsa se llene así sea a costa de pulverizar la vida, ¡qué le van a importar las deserciones!, a él le importan son los “resultados de combate”. Paréntesis: por cierto ¿quién ordenó lo de Jamundí, se creerá que fue idea del Coronel Carvajal, un hombre hecho para acatar órdenes?
Las consideraciones humanas no hacen parte de la agenda de los millonarios para este siglo, y menos importan para los mayordomos y capataces que juegan a dirigir a Colombia. Para la muestra, la brillante propuesta de reforma tributaria que incrementa y extiende el IVA, a la vez que rebaja los impuestos a los que más tienen y ganan. La idea es que los Señores no tributen, que tribute la servidumbre, para eso “se le da seguridad demagógica”. ¿Será casual que la reproducción del “estilo de vida” de algunos se haga a costa de la vida de todos? Este es el reino de corazón grande y sus Señores.
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