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Situación de Violencia en los Pueblos Wiwa y Kogui de la Sierra Nevada de Santa Marta
por Sabine Kienzl
Sunday, Sep. 24, 2006 at 11:33 PM
sk44@georgetown.edu
El presente documento corresponde al capítulo del pueblo Wiwa y en menor medida del pueblo Kággaba (Kogui) de la Sierra Nevada de Santa Marta, de un informe mucho más amplio preparado en julio de 2006 como insumo para la Misión Internacional de Verificación a la Situación de los Pueblos Indígenas de Colombia que por iniciativa de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) se encuentra en el país desde el 19 de septiembre hasta el 29 de septiembre de 2006. El mencionado capítulo presenta una panorámica general sobre la actual situación de derechos humanos en estos dos pueblos indígenas.
Reporte Actual sobre la Situación de Violencia en los Pueblos Wiwa y Kogui en la Sierra Nevada de Santa Marta/Colombia
“De la tierra madre provenimos y somos lo que somos, la que nos fue dada desde el origen del mundo, es la que sustenta nuestra convivencia, nuestra razón de ser como indígenas de la Sierra, en este territorio están las normas que como portadores de una cultura determinada debemos cumplir, es donde están cada uno de los sitios de nuestra historia, es los que compone lo que podremos denominar como territorio propio, como espacio sagrado que alimenta y fortalece y nos da la existencia en el universo.”
(Sabiduría Wiwa)
1.) PANORAMA GENERAL
1.1.) Contexto
a) Creencia Ancestral
Según la creencia ancestral de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada, ella es la tierra, donde está guardado el conocimiento. La línea negra traza los límites del corazón del mundo, y contiene los guardianes de aquellos que se encuentran al interior de esta zona.[1] Aquellos son los que velan por el saber de la montaña, donde los Mamos siguen practicando el conocimiento y el cuidado de tal corazón. Según su creencia, es esta la práctica de la cual depende la sobrevivencia del conjunto del cuerpo universal. Si los puntos de la parte baja se dañan, esto afecta a los de arriba, a los Mamos, a los humanos, a la naturaleza, a la vida - es un todo. No es simplemente un límite, más bien son las señales culturales que les dicen que deben hacer para que el manejo ambiental sea acorde a la educación que les hace ser pueblos indígenas. En la consulta al Mamo los consejeros ven la ley del origen que es la ley del conocimiento y el cumplimiento en espíritu de las leyes que mantienen en orden el cosmos. Según la concepción indígena, a los pueblos indígenas de la Sierra les dejaron la ley y la misión de pagar los tributos de todo cuanto existe, los árboles, el agua, la piedra, la lluvia, el atmósfera y la laguna; todos los Mamos recibieron este compromiso.
Nosotros, los hermanos menores (los no-indígenas), tenemos que entender, que para las autoridades tradicionales y los miembros de los indígenas, las violaciones que se han cometido contra los pueblos indígenas, van más allá del asesinato de los miembros individuales; es la violación a la naturaleza, la “Madre Tierra”; la cual esta cada día más amenazada por los megaproyectos que “buscan extraerle los órganos internos de la Sierra para comercializarlos” – no es la sola violencia contra un territorio lleno de recursos naturales, sino la destrucción de una tierra que es fundamental para la sobrevivencia de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada; la cual ha sido declarada como reserva del hombre y biosfera por la UNESCO.
b) Recursos Naturales y Biodiversidad
La Sierra Nevada de Santa Marta cuenta con una gran diversidad de recursos naturales; un factor que aumenta el interés de los diferentes actores legales e ilegales, armados y no armados en la zona y que endurece y alarga el conflicto – ya que los pueblos indígenas no tienen que defenderse solamente contra los actores armados en si, sino también contra los diferentes megaproyectos que destruyen sitios sagrados y terreno de vivencia.
Las mayores riquezas naturales que se encuentran en la Sierra Nevada de Santa Marta son rocas ornamentales o piedras naturales, recursos biológicos, pero sobretodo el agua. La Sierra Nevada de Santa Marta produce unos diez mil millones de metros cúbicos de agua al año, de los cuales una parte significativa se convierte en fuente de agua para alrededor de dos millones de personas. En los ríos Guatapuri y Ranchería se están construyendo las represas de “Los Besotes” y “Ranchería” respectivamente con el objetivo de producir electricidad, abastecer agua potable para Valledupar y varios municipios guajiros, así como irrigar una considerable área productiva en Valledupar y el sur de La Guajira, no tomando en cuenta que la construcción artificial de dos gigantescos espejos de agua derivará en el calentamiento y consecuente en la disminución de los casquetes nevados, con serias implicaciones de cambios climáticos en la región y en el planeta. [2]
c) Evolución del conflicto en los territorios Wiwa y Kogui
Los hechos violentos cometidos contra los pueblos indígenas en Colombia tienen sus inicios en los diferentes periodos de la historia, tales como el periodo de la invasión iniciada en 1492 y la posterior conquista del año 1492. Tanto los conquistadores como los misioneros católicos destruyeron una gran parte de las culturas indígenas.
Por otro lado mas adelante, la bonanza marimbera que aparece en la Sierra a comienzos de los años setenta, también contribuyó a la generación de violencia y trajo el desplazamiento de familias enteras hacia lugares lejanos y más hacia las cumbres de la Sierra por necesidad de las tierras aptas para los cultivos de marihuana y coca.
Uno de los aspectos que marcaron después de la bonanza marimbera es la incursión de la guerrilla al territorio, que data desde el año 1985 en búsqueda de zonas estratégicas para sus intereses, pero de igual forma trajo consigo hechos de violencia como asesinatos, desapariciones y desplazamiento interno y que posteriormente a la llegada de los paramilitares en el año 1999 se agudizó la oleada de violencia en las comunidades sumándosele finalmente la bonanza cocalera (cultivo de uso ilícito contemporáneo) ocasionando la disputa del dominio del territorio por parte de los actores armados, tanto legales como ilegales: Guerrilla, AUC, Ejército y delincuencia Común.
Estos grupos llegaron a la Sierra Nevada por ser un lugar estratégico para sus intereses por la salida al mar y el contacto con el resto del país; convirtiéndose en un corredor indispensable para las maniobras y la comercialización de sus productos como la droga y armas. En segundo grado de interés las riquezas de los recursos naturales renovables y no renovables de la Sierra Nevada de Santa Marta, inciden en que existan múltiples intereses privados para la apropiación con fines comerciales.
Las consecuencias dejadas por el conflicto armado son enormes y han ocasionado el desequilibrio espiritual, moral y psicológico de la cultura, por el solo hecho de no poder llegar a los diferentes sitios sagrados a realizar los respectivos pagos, porque no es posible hacer los recorridos libremente desde la orilla del mar hasta los picos del nevado en desarrollo de los trabajos tradicionales, por temor a ser asesinados, capturados o señalados de pertenecer a uno u otro grupo armado. Por otra parte los indígenas no cuentan con los suficientes materiales adecuados para sanear las violaciones dejadas por el conflicto armado, para que se pueda calmar la crisis humanitaria que ha aumentado de manera fuerte en los últimos 5 años.
Las acciones subversivas y contrainsurgentes de los diferentes actores resultaron en una cantidad de asesinatos contra los líderes, desplazamientos internos, quemas de viviendas y reclutamientos de los miembros indígenas a las filas de los grupos armados tanto como en violaciones de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario - hechos que han quedado grabado en la memoria de los ancianos, muchos de ellos ya fallecidos y los que aún viven se negaron durante mucho tiempo a narrar los hechos por el dolor y el temor que les genera el tema. A través de los testimonios que se han tomado para este informe, con el objetivo de destapar la verdad sobre la violencia en los pueblos indígenas, muchos de ellos han empezado a hablar y a contar la realidad violenta que vivieron – contaron porque consideran que la injusticia que se presentó y que sigue presentándose en sus territorios ya no puede seguir sino que tiene que acabarse – acabarse porque temen la perdida de sus vidas, sus tradiciones y culturas – una perdida que afecta en primer lugar los mismos pueblos pero además de esto es una perdida para toda la humanidad.
1.2.) Antecedentes
Los pueblos Kogui y Wiwa hacen parte de los cuatros pueblos indígenas (Kogui, Wiwa, Arhuaco, Kankuamo) que actualmente habitan la Sierra Nevada de Santa Marta.
Los asentamientos que los conforman se encuentran ubicados en jurisdicciones de los departamentos del Cesar, Guajira y Magdalena.
Los pueblos Wiwa y Kogui habitan el resguardo Kogui, Malayo y Arhuaco, en jurisdicción del municipio cesarense de Valledupar, de los municipios guajiros de San Juan del Cesar, Riohacha y Dibulla y del distrito magdalenense de Santa Marta.
En el resguardo se observaba varios actos violentos por los diferentes grupos armados, sobretodo en los últimos cinco años, acabando con las vidas de muchos indígenas y desplazando hasta pueblos enteros. Una gran parte del resguardo fue fuertemente controlada por la guerrilla hasta la llegada de las AUC y la Fuerza Publica en los primeros años de este siglo.
En una de las entrevistas, un testigo de la masacre de Marokazo comentó lo siguiente: “[…] aquí no vamos a tapar nada. Antes de traer el Estado por aquí, […] lo que se veía aquí era Guerrilla […] traían secuestrados, traían vainas para acá, […] eso eran cantidades que llegaron, cantidades de guerrilleros, entonces ellos que hacían: se ponían a ofrecerle plata, prestarle plata a la gente a que se meta con ellos, para que trabajen con ellos […] Y que pasó si uno no quería servirles a ellos: Lo mataban, lo mataban. […]”.
Las masacres empezaron cuando entraron la Fuerza Publica y las AUC al territorio, condenando indiferentemente a todos los habitantes de los pueblos indígenas de ser guerrilleros, por el hecho de la presencia de la guerrilla en su territorio, no tomando en cuenta, que esta presencia, no era un hecho que los mismos indígenas podían controlar, sino mas bien una situación que se les impuso y que estaba por fuera de su control. Los testimonios tomados confirman que esporádicamente había miembros de las comunidades indígenas que si, se dejaron seducir por las tentaciones de la guerrilla. Los testimonios confirman también que estas personas eran una gran minoría, pero causa suficiente por la cual la Fuerza Publica y las AUC cometieron masacres espantosas, matando, maltratando y torturando niños, mujeres y ancianos indistintamente.
a) Masacre de El Limón
La primera masacre fuerte en el territorio, causando el desplazamiento de todo un pueblo entero fue la “Masacre de El Limón” entre los días 30 de agosto y 5 de septiembre del 2002 causando la destrucción de 23 viviendas y seis muertos, entre ellos dos ancianos y tres jóvenes menores de edad. Los testimonios tomados confirman que la masacre fue ejecutada por las tropas del Batallón Cartagena y los paramilitares conjuntamente, quemando las viviendas de la gente, inclusive torturando y aterrorizando varias personas. Una mayor parte de ellos se desplazó para Riohacha, al barrio “Abuwimake”, donde siguen viviendo en este momento, estando paralizados todavía, con temor de volver.
b) Masacre de Potrerito
Pasaron pocos meses de los hechos anteriores, cuando en el mes de enero del 2003, comenzó la “destrucción de la comunidad de Potrerito” ocasionando la quema de viviendas, el colegio, centros de salud y cultivos a través de bombardeos y ametrallamientos indiscriminados tanto por tierra como por aire, a manos del Batallón de Artillería No 2 la Popa y las AUC. A finales del mes de enero y comienzos del mes de febrero del 2003, los habitantes de la comunidad de Potrerito se desplazaron por los impactos generados por el conflicto armado entre guerrilla, AUC y tropas adscritas a Batallón La Popa de la Décima Brigada Blindada. Los habitantes se desplazaron a las diferentes zonas rurales y urbanas de los municipios de San Juan del Cesar, Villanueva, Valledupar, Riohacha y la serranía del Perijá. Solo cinco familias se encuentran concentradas en la población de La Peña de los Indios del Resguardo Kogui-Malayo-Arhuaco.
c) Masacre de Marokazo
Desde el comienzo de la Semana Santa del 2003 (16 al 20 de abril de 2003) tropas combinadas del Ejercito Nacional [Batallones Rondón y Cartagena] con jurisdicción en el Departamento de La Guajira, empezaron a concentrar tropas en el corregimiento de Caracoli con el propósito de controlar y contrarrestar las acciones armadas en el territorio indígena.
El día 21 de abril de 2003, dichas tropas ingresaron a la población de Marokazo, con helicópteros artillados realizando bombardeos, produciendo daños materiales, amenazas contra la población civil y después de marcharse el Ejercito Nacional penetró a la zona las AUC. En su recorrido asesinaron, torturaron a varias personas y golpearon a hombres y mujeres. Destruyeron el Centro de Salud de la comunidad de Marokazo fue destruido llevándose consigo las drogas y otros elementos; al igual que quemaron varias casas, sacrificaron animales, destruyeron la tienda comunitaria y privada. Como respuesta de la comunidad a estas acciones se produjo un desplazamiento de 19 familias, más o menos 175 personas, las cuales se localizan en las poblaciones de El Machin, otras en La Peña de los Indios, Ulago y el casco Urbano de San Juan del Cesar.
d) Masacre de La Laguna
Otro caso se produjo en la comunidad de Cuachirimake (La Laguna), por tropas de los Batallones Cartagena, Rondón y los paramilitares entre los días 20 al 25 de abril del 2003 causando ametrallamientos indiscriminados desde un helicóptero y aviones de combates pertenecientes a la Fuerza Área Colombiana (FAC). Como resultado de estas acciones se causaron desplazamientos internos masivos de 52 personas entre adultos y niños, a las poblaciones vecinales Kaggaba de El Colorado y Mamarongo en la parte más alta de la Sierra Nevada de Santa Marta (SNSM).
Sólo un mes después, entre el 21 y el 24 de mayo de 2003, se presentaron combates por segunda vez, afectando directamente las poblaciones de La Laguna, Sabana de Joaquina, Seminke y Goamaka, comunidades que fueron desplazadas internamente. En septiembre del mismo año los combates seguían en la comunidad de Sabana Grande y resultaron en el desalojamiento de toda la comunidad. En la actualidad la gente se encuentra viviendo en los cascos urbanos de San Juan, Valledupar y en algunas comunidades del resguardo por los lados del departamento del Cesar.
e) Masacre de Las Mercedes
El día 8 de diciembre del 2003, fue destruida la comunidad de Las Mercedes, por el accionar de la guerrilla donde restringieron el paso hacia las otras comunidades ya que ésta área es estratégica por el acceso de la parte baja hacia la parte alta del territorio Wiwa en el departamento del Cesar. Para el mes de diciembre de 2005, se encontraban desplazadas 50 familias dentro y fuera del resguardo. Hoy en día la comunidad se encuentra totalmente desolada, donde sólo algunas ruinas que aun continúan en pie son la evidencia de tan macabra acción.
f) La Violencia de los años 2004 - 2006
Durante el año 2004 se presentaron varios asesinatos, torturas y desplazamientos aislados por los diferentes grupos armados, acusando a los indígenas de colaborar o al uno o al otro grupo armado. En enero 15 del 2005 en el municipio de San Juan del Cesar- La Guajira, miembros de las AUC asesinaron a dos indígenas Wiwa, uno de los cuales era un reconocido líder, miembro de la directiva de la Organización Wiwa Yugumaiun Bunkuanarrua Tayrona, (OWYBT). Estos hechos, los cuales fueron denunciados ante las autoridades competentes y antes organismos defensores de los Derechos Humanos, fueron el golpe contundente para que a raíz de estos sucesos se le dictara al pueblo Wiwa Medidas Cautelares como mecanismo de protección, por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, (CIDH).
Sin embargo, los muertos, asesinos y desplazamientos seguían en el año 2005. El 12 de octubre de 2005, en la comunidad Wiwa de Gongra, localizada en jurisdicción del municipio de Riohacha (La Guajira), incursionaron aproximadamente trescientos hombres fuertemente armados, pertenecientes a un grupo armado ilegal de la guerrilla, apropiándose y posesionándose de los cultivos y las casas de la comunidad. Establecieron su campamento y base de operaciones, causando el desplazamiento forzado de aproximadamente 12 familias de esta comunidad Wiwa.
La presencia de la guerrilla, que seguía en el territorio Wiwa, causó acusaciones de parte de las AUC y la Fuerza Publica, manifestando que ciertas personas indígenas fueran colaboradores de la guerrilla, sin tener pruebas o argumentos legítimos. Este tipo de acusaciones afectaron por ejemplo al profesor de la Comunidad Sabana Joaquina del municipio de San Juan del Cesar. En el marco de la denominada “Operación Atánquez”, en agosto del 2005 se presentaron 5 helicópteros, una avioneta y un helicóptero que aterrizaron a unos 70 metros de la escuela aproximadamente y ocho agentes de la policía los cuales se dirigieron a la escuela, con los fusiles en posición de disparar y de manera amenazante llegaron al salón de clase. Una persona encapuchada señaló al profesor siendo capturado inmediatamente por un contingente de la Policía Nacional. Posteriormente a estas detenciones los medios masivos de comunicación, recogiendo las versiones de la Fuerza Pública, difundieron ampliamente la noticia que con esta captura se le había infringido un duro golpe militar a la guerrilla, ya que no sólo era el “jefe político” del frente 59 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo --FARC-EP--, sino que estuvo implicado en la emboscada en la que fueron muertos quince (15) miembros de la Policía Nacional. Inclusive, lo acusaron de enseñar a los niños la “ideología de la guerrilla”; cosa que nunca se ha probado y que según su testimonio fue simplemente inventada. De igual manera arbitraria como fue capturado, así fue dejado en libertad otra vez. Esta persona se encuentra libre en esto momento; libre pero con la reputación dañada y difícilmente recuperable, recibiendo amenazas de los actores armados.
Por la misma razón, finalizando el año 2005, tres personas del Ejercito, llevaron a un indígena de la Comunidad Ulago, localizada en el municipio de San Juan del Cesar (La Guajira) “para el monte”. “[…] era el ejercito […] ellos dijeron que fueron el Ejercito de Buenavista […] nosotros lo levantamos en el Batallón de la Popa […] a el se lo llevaron en un pantalón mocho y una camiseta y después de que lo mataron, lo uniformaron, […] le pusieron unas botas, le pusieron dos granadas […] y después salió en las noticias que murió en un combate con la guerrilla […]”
La violencia en el territorio Wiwa no se ha acabado todavía. A pesar de la fuerte presencia militar de parte del Ejército Nacional, los asesinatos, muertos y desplazamientos siguen, muchas veces ejecutadas por la misma Fuerza Publica.
1.3.) El caso especial del pueblo Kogui
El caso del pueblo Kogui parece un caso bastante especial, en el sentido en que no se podía observar masacres fuertes o desplazamientos masivos en dichos pueblos, más bien son muy escasas las veces donde se puede observar un indígena Kogui desplazado.
Este hecho puede tener varias razones:
1.) De los primeros pueblos afectados por el conflicto armado en la Sierra Nevada de Santa Marta fueron los pueblos Kankuamo y Arhuaco – pueblos que se encuentran localizados en cierta cercanía a los cascos urbanos y que son relativamente fáciles de acceder. El pueblo Kogui es el pueblo que se encuentra localizado más arriba en la Sierra Nevada, requiriendo a sus “visitantes” horas de marcha, antes de llegar. Esta lejanía, el aislamiento y la dificultad en llegar puede ser un factor, por lo cual ellos no han sido tan afectados por los actores armados.
2.) El pueblo Kogui ha conservado muy bien sus tradiciones, rituales, su idioma y su cultura en general; inclusive las personas Kogui que no hablan el castellano son una mayoría, sin duda. El hecho de no poderse comunicar con ellos podía haber contribuido al hecho que los actores armados no se han involucrado con ellos.
Sin embargo, según el anterior Cabildo Gobernador del pueblo Kogui, Arregocés Conchacala Zarabata, se podía observar la presencia de la guerrilla en el territorio Kogui en los últimos dos años, obligándoles a ciertos miembros de la comunidad a colaborarles. Los actores armados ilegales del conflicto se han venido moviendo constantemente de un lugar a otro de acuerdo a la presión ejercida por la Fuerza Pública, lo que se traduce en que las regiones con presencia más o menos regular de estos actores, cambie constantemente. Masacres y desplazamientos se han presentado sobretodo cuando los varios grupos armados han aparecido en el mismo terreno. La persecución de los actores ilegales armados por la Fuerza Publica ha causado que ellos se sientan obligados de retirarse más y más hacia terrenos menos accesibles. La observación de la guerrilla en el territorio Kogui en los últimos dos años puede ser una consecuencia de la persecución de la guerrilla por las AUC y la Fuerza Publica, que les obligó a retirarse hacia las cumbres de la Sierra. La situación de las comunidades del pueblo Kogui es bastante preocupante en este momento, por lo que ellos muy fácilmente pueden ser las victimas de posibles enfrentamientos entre la guerrilla, las AUC y la Fuerza Publica en este futuro muy cercano.
De hecho desde fines principios del 2004 hasta mediados del 2005 han sido muertos y desaparecidos aproximadamente diez Kogui, todos en las cuencas de los ríos Ancho y Jerez en jurisdicción del municipio guajiro de Dibulla. Recientemente en el corregimiento de Mingueo, (Dibulla) apareció una fosa común, en la cual se han encontrado restos de 34 personas. Se cree que en esta fosa común puedan encontrarse los restos de varios de desaparecidos Kogui. De la misma manera, hay que recordar que en abril de 2006 dos Kogui, un padre y su hija, fueron muertos al pasar por un campo minad hecho ocurrido en el corregimiento de Palomino, en Dibulla.
2.) CONSECUENCIAS DEL CONFICTO SOCIAL Y ARMADO
2.1.) Desplazamiento
Una de las consecuencias directas del conflicto armado es el desplazamiento forzado que se ha presentado de forma masiva en las comunidades Wiwa.
En el año 2003 se desplazaron 22 familias, un total de 133 personas, de las cuales 62 son mujeres y 71 son hombres. La gran mayoría de las familias desean retornar, pero no cuentan con los recursos físicos y económicos que les garantice el retorno a sus tierras y sobre todo el temor de perder la vida por que no existe una forma de seguridad garantizada a largo plazo.
Durante el año 2004, en el casco urbano del municipio de San Juan del Cesar-La Guajira se han desplazado 90 familias de diversas comunidades del Resguardo, para un gran total de 509 personas de las cuales 251 son hombres y 255 mujeres.
En el año 2005 se presentaron 6 muertos, 5 desapariciones - incluyendo un niño de ocho años - y se desplazaron alrededor de 10 familias Wiwa y varias personas individuales.
En el año 2006 se registraron dos desplazamientos de sendas familias, ambos en jurisdicción del municipio de Riohacha. Se ha presentado un desplazamiento de alrededor de 23 personas de una misma familia en el corregimiento de Palomino, municipio de Dibulla. Adicionalmente pequeños desplazamientos de familias se han venido sucediendo.
A pesar del sufrimiento padecido el Gobierno Nacional continúa sus políticas de retorno de los desplazados a sus comunidades de origen las cuales no son sostenibles en la práctica. Algunos Wiwa han retornado por su propia cuenta y esto les ha ocasionado diversos problemas dentro y fuera del resguardo por los diferentes actores armados tanto legales como ilegales. Los que se resisten a abandonar sus comunidades es porque se han arraigado al trabajo tradicional con los Mamos en La Loma, que les proteja y que busca calmar y controlar el conflicto de la mejor manera posible.
Los que se han desplazado hacia los cascos urbanos cercanos o mas lejos, sufren no solamente la perdida de sus tradiciones, de su cultura, de su vida espiritual, aguantando pésimas condiciones de vida, sino muchas veces también la continua violencia en el sitio de recepción.
En el barrio “Abuwimake” de Riohacha reside una gran mayoría de las personas desplazadas por la masacre del Limón del 2002. El barrio, que consiste de casas de plástico, establecidas por la alcaldía, no cuenta con la infraestructura necesaria para que la gente pueda vivir una vida digna. Niños y adultos están enfermos por falta de agua limpia, y consecuentemente por falta de una higiene básica. A parte de la ausencia de condiciones fundamentales de vida, la gente sigue sufriendo la violencia por actores ilegales y legales, acusándoles de manera arbitraria, de pertenecer a uno u otro grupo armado.
La esposa de una de las personas afectadas por esta practica contó de la “mata explosiva” “ ... resulta que llegaron del DAS y se lo llevaron [al esposo] […] duró 12 días en el DAS, le investigaron pero no le encontraron nada […] el mismo DAS vino a traerlo aquí a la puerta de la casa[…] salió inocente el muchacho […] le metieron muchas cosas […] pero no encontraron nada porque él es inocente[…] duró tres meses aquí en la casa […] en diciembre vuelve la policía y nos trae una matera […] eso fue el 15 de diciembre del 2003 […] una matera […] una matera fina […] una matera que compran los ricos […] de pinos […] el pino lo sacaron de la matera y abajo la metieron unas bolsas largas y unos cables […] vino la fiscal y yo les dije[…] denme la orden de allanamiento […] no hay orden […] bum bum empujaron la puerta […] y entraron para dentro […]esta detenido usted [le decían al esposo] […] ¿por qué esta detenido él? […] porque aquí hay no se que de armas […] buscaron y buscaron y no encontraron nada […] la matera recuerdo yo, la matera la bajaron del carro de la policía y la metieron allá al lado de la ventana […] yo les dije que por favor me saquen esta vaina de ahí, porque no es mía […] así en la esquina ya veo como el otro esta colocando como un radio que ellos cargan […] a mi esposo se lo llevaron por subversivo y lo encarcelaron durante 19 meses […] salió en las noticias como terrorista, como subversivo e informante de la guerrilla, le metieron de todo […] comandante de la ELN, porte ilegal de armas, hurto, […] el 26 de mayo del 2005 le hicieron la audiencia y el apareció inocente […] ya salió contento, porque iba a trabajar, […] y se fue a trabajar donde un señor en una finca […] pero la SIJIN siguió molestándole, lo seguían buscando, preguntaban por él […] y un día yo le llamé a mi esposo porque vino un señor de derechos humanos de Barranquilla de la fiscalía, para que hable con él y le cuente, él quiere ayudarte dije yo, […] entonces como se trataba de derechos humanos, él [el esposo] vino […] a las ocho en punto [de la mañana] paró el aquí para hablar con el [con el esposo] […] no hacían dos minutos cuando le cayó la policía […] y se lo llevaron delante del fiscal […]” Este señor se encuentra encarcelado en este momento; posiblemente en la Cárcel Judicial de Santa Marta.
La gente desplazada sale de sus territorios porque temen la violencia y la guerra en su tierra. Pero lo que encuentran en ciertos sitios receptivos no es nada más sino la extensión de una violencia que supuestamente iban a dejar atrás. En el caso especial de los Wiwa residiendo en Abuwimake, la Fuerza Publica sigue persiguiéndolos porque les acusan de guerrilleros o terroristas. La pregunta es, ¿si fueran guerrilleros, por qué huyeron y se desplazaron? ¿Si fueran guerrilleros no se hubieran más bien metido con la guerrilla en su sitio original?
La situación de la gente desplazada sigue siendo muy difícil, y no es solamente por vivir lejos de sus tierras, tolerando los prejuicios sociales de una sociedad que tiene un pensamiento totalmente diferente al de ellos, sino también por la falta de servicios básicos, de empleo y sobretodo por la violencia que les persigue hasta en los sitios de refugio.
2.2.) Violación de los Sitios Sagrados
Para los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, el principio fundamental de su convivencia es el carácter sagrado del territorio. Los sitios sagrados son lugares donde se hacen los diferentes trabajos espirituales que cada uno de los miembros de la comunidad indígena debe realizar de la mano del Mamo (la autoridad tradicional). En alrededor de cada uno de los asentamientos, existe por lo menos un sitio de vital importancia para el respecto pueblo. Los sitios son “sagrados” no solamente por su importancia simbólica o espiritual, ya que son considerados sitios de los ancestros o espíritus, sino también porque son lugares de alta riqueza en diversidad biológica. Muchas veces son sitios ubicados en pequeñas colinas desde donde se puede tener una extensa visibilidad sobre los alrededores – una causa por la cual estos sitios son usados con frecuencia por parte de los grupos armados para establecer sus campamentos con las consecuencias que conlleva este comportamiento: las piedras son removidas o usadas como fogones y en el alrededor de los lugares se hacen las necesidades fisiológicas – los sitios muchas veces son violados en su totalidad.
Con la intensidad del conflicto armado en los últimos años ciertos usos y creencias tradiciones se han debilitado como los indígenas no pueden llegar a ciertos sitios sagrados porque se encuentran bajo el dominio de los grupos armados. Los indígenas ven su cultura en peligro por la pérdida de las tradiciones debido a que los ‘pagamentos’ no se están realizando en estos sitios correspondientes, que se encuentran distribuidos en toda la Sierra Nevada, desde la orilla del mar hasta los picos más altos. Los lugares son muy afectados por el conflicto armado debido a los enfrentamientos, bombardeos indiscriminados, la construcción de campamento de los actores, las profanaciones y los estudios arbitrarios de los mismos con el objetivo de explotación económica y reconstrucción de futuras represas en los ríos.
A parte de los sitios sagrados que se encuentran en el alrededor de los pueblos, en general cada comunidad posee también una casa ceremonial, “La Unguma”, donde se reúne el Mamo con el pueblo y donde se efectúan ciertos tipos de ceremonias como bautizos. Muchas veces que llegan los grupos armados a las comunidades, es usual que invadan estos espacios y que roben los objetos sagrados de las autoridades. La perdida de estos objetos implica la perdida del poder por parte de las autoridades, con las graves consecuencias que esto representa para el control de sus comunidades y de su cultura.[3]
2.3.) Robo y Expropiación de Alimentos
Con la mayor intensificación del conflicto y la mayor presencia de gente armada, la gran mayoría de los grupos ilegales, e incluso, los miembros de la Fuerza Publica del Estado, llegan a las fincas y toman para si mismo, sin ningún permiso, las cosechas, los animales que la gente cría o los que forman parte de los bienes de cada comunidad. Esta situación ha llevado a que en muchas de las comunidades se viva una crisis alimentaría, no solo por los grupos armados que se encuentran en los alrededores de las comunidades tomando los productos, sino también por el hecho de que ellos que controlan las partes bajas impiden la subida de alimentos, tanto los que se logra adquirir en los centros urbanos adyacentes a la Sierra, como los que son donados por diversas instituciones. [4]
2.4.) Obstaculización de la Prestación de Servicios de Salud
El conflicto armado en la Sierra ha generado un problema grave en la prestación de los servicios básicos de salud al interior de las comunidades. Las primeras personas amenazadas por los diferentes grupos armados muchas veces han sido los promotores y auxiliares de salud indígena y los equipos médicos que suben a cada asentamiento a prestar los servicios. Una de las acciones que hacen los grupos armados es saquear los puestos de salud, robándoles las medicinas a la población. Por causa de esto, la única solución en caso de una emergencia médica era la remisión de los pacientes a los hospitales de las ciudades, cosa que también era obstaculizada por los actores armados, impidiendo el traslado de los pacientes.
2.5.) Reclutamiento de Jóvenes
Uno de los problemas que ha generado la presencia de la guerra en los territorios indígenas es el reclutamiento de ciertos jóvenes, hombres y mujeres en las filas de los grupos armados ilegales. En general, los indígenas que se han incorporado a los grupos armados, son aquellos que han infringido la ley tradicional en las comunidades y que desobedecen los mandatos de las autoridades. Para no cumplir la sanción a la que haya sido sometido, huyen de las comunidades y se enrolan en las filas de los grupos armados, quienes los reciben. Además de esto, en algunas ocasiones estas personas reclutadas como represalia por la sanción impuesta por las autoridades por su falta de cumplimiento de la ley tradicional, acusan ante los comandantes de esos grupos armados a las autoridades o personas de la comunidad, quienes toman como cierta la acusación y proceden contra ellos. [5]
La guerrilla llegó por primera vez en los pueblos Wiwa en los años ochenta, con su discurso de ayudar al pueblo y que estuvieran para cuidarlos de las acciones injustas de varios actores. “[…] dichas ideologías no compaginaban con las nuestras, debido a que las nuestras están desde la creación del mundo, mas no se hicieron cuando llegó Cristóbal Colon o la Guerrilla, los Paramilitares o las Fuerzas Estatales.”[6]
Los actores armados muchas veces utilizaron estrategias de falsedad para involucrar a ciertas personas en sus filas, con las afirmaciones que lucharían por los intereses de los indígenas defendiendo el territorio, la autonomía y la preservación cultural. La presencia de la guerrilla se ha convertido en un problema enorme para las comunidades, los lideres, las autoridades, los usos, costumbres, tradiciones y creencias.
Las AUC, hicieron aparición por primera vez en el año 2001 con retenes en las vías que conducen a las comunidades del resguardo. Han usado la estrategia de utilizar ciertos indígenas, atraídos por el dinero, por intimidación de no asesinarlos o asesinar la familia. Les usaron como guías, traductores o para que identifiquen a ciertas personas; técnicas que también han sido usadas por la guerrilla.
El discurso violento de los grupos armados no es un discurso que esta compartido por el pueblo Wiwa, Kogui o los otros pueblos de la Sierra Nevada. Todo lo contrario – el discurso promovido por los pueblos indígenas de la Sierra es un discurso completamente pacifico. Entre más fuerte la cultura tradicional de los mismos pueblos indígenas, y entre más profunda la identificación de los miembros de las comunidades con su propia cultura indígena, mucho mas inferior es el riesgo de que se dejen seducir por las ofertas amorales de los grupos armados. En este sentido, el fortalecimiento de la cultura indígena no debe ser solamente en el interés de los mismos indígenas sino también en el interés de toda la nación.
3.) CONCLUSION Y RECOMENDACIONES
Los testimonios recolectados y el material secundario usado para la realización de este informe demuestran, que la violencia más fuerte en el pueblo Wiwa se vivió entre los años 2001 y 2005. Durante este periodo muchas comunidades y líderes fueron declarados objetivo militar por los diferentes grupos armados. Este hecho resultó en asesinatos, desaparecidos, en comunidades quemadas, desplazamientos internos y externos, niños huérfanos, mujeres viudas, retenidos por rebelión, perdidas de bienes, enfermedades sicológicas, desequilibrio espiritual y la profanación de sitios sagrados.
Aunque, afortunadamente, no se registraron desplazamientos masivos o masacres de muchos muertos en el último año, la violencia sobretodo contra los líderes indígenas o personas activas en las comunidades, principalmente los que trabajan el tema de derechos humanos, sigue de igual manera. Amenazas de muerte, atentados y otros hechos violentos hacen parte de su rutina y es sobretodo el trabajo tradicional de los Mamos, de las autoridades tradicionales, a través del cual buscan a proteger sus vidas. Puede decirse que hoy por hoy son los pueblos Wiwa y Kogui los más afectados por el conflicto armado, ya que el escenario de guerra que había en las comunidades de los pueblos Kankuamo y Arhuaco se movió hacia sus territorios.
Desafortunadamente, los pueblos indígenas de la Sierra Nevada no son solamente las victimas de una guerra sucia ejecutada por los actores armados ilegales, sino también las victimas de una política demasiado arbitraria por la misma Fuerza Publica. La Fuerza Publica, muchas veces condena a ciertas personas indígenas a ser colaborador de uno u otro grupo armado. Les castigan sin investigar el caso – les llevan, les encarcelan sin orden de captura, acusándoles de ser una persona “subversiva”. Los pueblos indígenas quieren articular de manera muy clara, que “nuestros pueblos no se encuentran en territorio de ningún actor armado, sino que son los actores armados los que están en nuestros territorios, realizando una guerra que no sólo es ajena sino que no la alcanzamos a comprender. Es así como los diferentes actores armados transitan y viven en nuestros territorios, pero no viven entre nosotros.”[7]
De esta conclusión se derivan las siguientes recomendaciones:
1.) Perseguir acusaciones arbitrarias, encarcelaciones injustas y detenciones sin orden de captura por parte de la Fuerza Publica.
2.) Apoyo en el proyecto del fortalecimiento de la cultura tradicional de los pueblos indígenas. Esto implica - la protección y recuperación de sitios sagrados - la protección de las tierras indígenas en general y la ampliación del Resguardo Kogui, Malayo y Arhuaco - el apoyo en la recuperación de las tradiciones indígenas que están en riesgo por la prolongación del conflicto armado
3.) Brindar protección especial a los lideres y activistas indígenas que corren un mayor riesgo por su posición publica por ejemplo a través del Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH.
4.) Brindar protección especial al pueblo Kogui que corre un riesgo alto de ser victima de posibles enfrentamientos entre los grupos armados en el futuro muy cercano, por la reciente presencia de grupos guerrilleros en su terreno.
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[1] La Línea Negra define, según la cosmovisión de los pueblos Kággaba, Ika, Wiwa y Kankuamo, los límites de la Sierra Nevada de Santa Marta. El reconocimiento de la demarcación simbólica de la Línea Negra fue realizada a través de la Resolución No. 0002 del 4 de enero de 1974 del hoy Ministerio del Interior y de Justicia.
[2] Juan Carlos Gamboa, Análisis Estructural Sierra Nevada de Santa Marta. Versión Muy Preliminar, (Valledupar, Colombia: Febrero de 2006).
[3] Ministerio del Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Oficina de Educación y Participación, Senunulang – Umunukunu - Sitios Sagrados de los Pueblos Indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, (Santa Marta, Colombia: Diciembre de 2004).
[4] Gobernación del Magdalena, Ministerio del Interior y Justicia, PNUD, Resguardo Arhuaco, Los derechos humanos y los derechos fundamentales de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, (Santa Marta, Colombia: Marzo del 2006).
[5] Ibid. p. 8.
[6] Organizacion Wiwa Yugumaiun Bunkuanarua Tayrona – Resguardo Kogui-Malayo-Arhuaco, MSD/USAID, MEMORIA DEL CONFLICTO ARMADO DEL PUEBLO WIWA “PRIMER ACERCAMIENTO” DESDE 2001 A ENERO DEL 2006, (Valledupar, Colombia: Febrero de 2006)
[7] Organizacion Wiwa Yugumaiun Bunkuanarua Tayrona – Resguardo Kogui-Malayo-Arhuaco, MSD/USAID, MEMORIA DEL CONFLICTO ARMADO DEL PUEBLO WIWA “PRIMER ACERCAMIENTO” DESDE 2001 A ENERO DEL 2006, (Valledupar, Colombia: Febrero de 2006)
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