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Colombia : Uribe no tiene más pretextos.
por PARTIDO COMUNISTA DE LOS TRABAJADORES
Saturday, Oct. 14, 2006 at 2:43 PM
pct@pctargentina.org
Se impone el intercambio humanitario de prisioneros.
Con la declaración del comandante Raúl Reyes al periodista Lázaro Viveros de Colprensa y la carta abierta a las tres ramas del Poder Público del Secretariado de las FARC-EP, el presidente Álvaro Uribe Vélez, no tiene pretexto alguno para no decretar el despeje de la Fuerza Pública de los municipios de Pradera y Florida en el departamento de Valle del Cauca. Según Reyes, las FARC tienen la voluntad política de sentarse a la mesa de negociación con los voceros del Gobierno Nacional, tan pronto sea retirada la Fuerza Pública y estén dadas las condiciones de seguridad para sus tres voceros. La protección de los suyos, en todo caso, la asumirán las unidades de la guerrilla.
El presidente Uribe Vélez declaró la semana pasada su decisión de facilitar una zona de encuentro, la cual funcionaría mediante “condiciones convenidas”, para que la misma cumpla el fin de ser el escenario de la negociación del intercambio humanitario. En medio de discursos y declaraciones ambiguas de varios ministros y altos mandos militares, el presidente Uribe no logra unificar a los miembros del Gobierno en una sóla posición. Los unió para la guerra pero no logra hacerlo para el acuerdo humanitario y la paz.
El comunicado del lunes pasado es un paso atrás y vuelve a colocar el tema en un punto distante. Entre tanto, las FARC ratificaron su voluntad política, la cual ha quedado manifiesta en la carta abierta a los tres poderes del Estado.
El asunto es muy sencillo. El Gobierno Nacional decreta el despeje de la Fuerza Pública, se verifica con el acompañamiento internacional y de los facilitadores colombianos y se coloca la Mesa de Negociación para que los voceros gubernamentales y de la guerrilla empiecen los contactos. De entrada se pueden acordar las “condiciones convenidas”, que reglamenten la zona de despeje y dejen en claro cuáles son los compromisos de ambas partes. Después viene el plato fuerte de la negociación del intercambio humanitario o el canje de prisioneros como lo llaman las FARC.
Desde un comienzo lo hemos dicho una y mil veces. Es un problema de voluntad política de ambas partes. Y lo que hemos visto hasta ahora es la renuencia del presidente Uribe Vélez a facilitar las condiciones de seguridad para los voceros de la guerrilla y la ambigüedad del Gobierno, porque mientras unos dicen una cosa otros aseguran lo contrario. Y en ambos casos dicen ser los que interpretan al Presidente. Entre tanto, los militares aumentan el pie de fuerza en Pradera y Florida, a la vez que multiplican los operativos militares, para hacer más difícil el retiro de sus unidades cuando el presidente Uribe dé la orden, si al final es que la da.
La voluntad política gubernamental quedará demostrada sólo cuando esté decretado el retiro de la Fuerza Pública de Pradera y Florida y creadas las condiciones de seguridad para comenzar la negociación.
Nunca antes. Así lo dicen tirios y troyanos. Sobre el mandatario colombiano todavía pesa la espada de Damocles de la “seguridad democrática”, que, fracasada, continúa siendo la columna vertebral de su política, entendida como posibilidad de la victoria militar y pilar del régimen autoritario y excluyente.
Uribe Vélez considera que cualquier apertura al diálogo y a la negociación, aún para el intercambio humanitario, afecta a la “seguridad democrática”. Este es el principal obstáculo para las decisiones que el país reclama.
En estas condiciones, es pertinente la presión nacional e internacional por el intercambio humanitario.
No hay otra posibilidad que el despeje de Pradera y Florida, el Gobierno hasta el momento no ha ofrecido una alternativa mejor. Es la oportunidad de aplicar de manera concreta el derecho internacional humanitario en el fragor de la guerra, que también sólo tiene un camino para superarla: la vía política del diálogo y la negociación.
Editorial de Voz
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