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Uribe Vélez, chafarote gesticulante
por Tulio Benjumea
Sunday, Oct. 22, 2006 at 12:57 PM
cquijanot@aol.com
El artículo examina la actuación de Uribe Vélez con relación al carro-bomba de esta semana y pone en duda la "verdad oficial" al respecto
Uribe Vélez, chafarote gesticulante Por: Tulio Benjumea 22 de octubre de 2006
El viernes 20 de octubre a las ocho de la mañana, el Presidente Álvaro Uribe Vélez anunció que se reanudaba la guerra de exterminio contra las Farc. Estaba cianótico de la ira; tenía el semblante transfigurado, casi echando espumarajos de rabia por la boca. El lenguaje duro e insultante de esta memorable mañana, da indicios de que la pasión que predomina en el corazón del presidente es la de un odio vesánico reavivado esta vez por la explosión de un carro-bomba, en predios de la Universidad Militar en Bogotá y cuya autoría se ha atribuído, no sin sospechosa prontitud a los bandidos de las FARC.
Mala cosa dejarse llavar por las pasiones. Y aún peor para un presidente. Porque en la violenta agitación de la ira suele esfumarse la inteligencia.
Si el presidente --y con él quienes lo eligieron-- quieren aniquilar a las FARC, bién harían en apelar a la serena reflexión. A la inteligencia. No perder los estribos, sobre todo ante un enemigo frío,calculador y astuto, que ha resistido exitosamente 42 años seguidos, pese a todos los planes que hasta hoy han sido para aniquilarlos, desde los bombardeos de la mítica Maquetalia hasta el Plan Patriota de magros resultados.
En consecuencia, la desafortunada actitud del presidente desencadenará un grotesco accionismo en todas las esferas de poder del estado, cuyo afán de presentar “positivos” se traducirá en innumerables muertes de ciudadanos de a pié tomados como guerrilleros. Como ha sucedido en tantas y tantas ocasiones. Un incontenible río de sangre. Además ha impartido la orden de liberar a sangre y fuego a los secuestrados en manos de esta guerrila. Con esta actitud resentida y guerrerista del presidente, tanto los secuestrados como sus familiares temerán obviamente por sus vidas. Porque el rescate a sangre y fuego es, por donde se le mire, un craso error militar de trogloditismo imperdonable.
En fín. Por otro lado, parece que el señor Uribe y sus asesores no se percatan de que a esta vez el guerrerismo efervescente y espumoso, eficáz hace 4 años, hoy solo despierta fundadas suspicacias. Ni la comunidad internacional ni la opinión pública colombiana parecen dispuestas a aceptar, así, sin más, la verdades oficiales. El crédito de este gobierno se ha ido dilapidando sin remedio en los últimos meses (Guaitarilla, Jamundí, supuestos “falsos positivos”, escándalos y mentiras de toda laya, cortinas de humo para tapar horrores... y un larguísimo et cetera)
Él y sus asesores tampoco han empezado a darse cuenta de que la llamada “Seguridad democrática” empieza a tener una connotación fatídica en la percepción de los colombianos. Así que peores tiempos nos esperan con el señor Uribe Vélez, quien ha olvidado que para el ejercicio soberano y eficáz del poder , lo menos que se necesita es convertise en chafarote gesticulante o en energúmeno. Medrados estamos queridos compatriotas.
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