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Muerte de un periodista independiente
por Enrique Santos Molano
Friday, Nov. 10, 2006 at 3:03 PM
Will era experto en cubrir misiones periodísticas de alto riesgo. Recibió palo de la policía en Nueva York como en Río de Janeiro, y amenazas de muerte que nunca lo intimidaron
Que estemos felicísimos por la derrota que el pueblo de los Estados Unidos le propinó al Partido Republicano y por el posible renacimiento de la democracia, a punto de perecer en las manos del señor Bush hijo, no debe hacernos olvidar que el muro de la infamia en la frontera con México sigue siendo un proyecto en marcha, y que en el interior de México, en Oaxaca, hay un conflicto en el cual los sectores democráticos están llevando la peor parte.
Víctima de ese conflicto, una de las víctimas, fue el periodista estadounidense Bradley Roland Will, que, al servicio de la independiente Indymedia, cubría la pugna desatada en Oaxaca entre el gobernador de ese Estado, Ulises Ruiz, y los miles de maestros y de ciudadanos que hace más de cinco meses piden la renuncia del despótico y corrupto jefe del gobierno estatal, apoyado a machamartillo por el presidente Fox.
Bradley Will había cubierto in situ el conflicto entre el pueblo de Oaxaca y su Gobernador desde comienzos de octubre. Sus informes ayudaron en gran parte a que se difundiera la verdad acerca de lo que estaba ocurriendo en Oaxaca, de la profunda corruptela que reina en la administración de ese Estado, uno de los más pobres de México, y de la justicia que asiste a la causa encabezada por los maestros y reprimida de manera sangrienta por los sicarios al servicio del gobernador Ulises Ruiz.
Según relata el diario mexicano La Jornada, llegó a Oaxaca enfermo. Desoyó las advertencias de un amigo para que se abstuviese de efectuar ese viaje y a su llegada lo recibieron amistosos consejos. Si estimaba en algo su vida, le convenía no contar la verdad, ni filmarla.
Will conocía los riesgos de su oficio. El 27 de octubre pasado, en la colonia de Calicanto, con la cámara al hombro, grabó el ataque de los pistoleros del gobernador Ruiz contra las barricadas que los huelguistas levantaron en esa colonia. "Un regidor -dice la nota de La Jornada-, el jefe de seguridad de la alcaldía y dos policías disparaban a los opositores al gobernador del estado. También lo hicieron contra Brad, que documentó la agresión, siempre detrás de un grupo de jóvenes. No se expuso, pero los pistoleros lo tenían en la mira. Cayó abatido a balazos".
Brad Will filmó su propia ejecución, un video de diez segundos, en el que se aprecia con claridad cómo las balas que lo asesinaron no eran balas perdidas, sino que tenían al periodista como blanco. Por algo le previnieron que no se metiera a mostrar verdades. No hay nada más peligroso para la salud que aquellas verdades que incomodan a los poderosos o a los fuertes. Bradley Will dio su vida por la verdad. Hace treinta años, otro periodista independiente filmó también su propio asesinato, en las calles de Santiago, a manos de uno de los esbirros de Pinochet.
Decir la verdad, aunque cueste la vida, hace parte del apostolado del periodismo, y los periodistas independientes lo asumen como apóstoles que cumplen, sin medir riesgos, la tarea de contar historias reales. "Tal vez -expresa una nota de Indymedia¿ la muerte de Brad hubiera sido prevista si las corporaciones mediáticas mexicanas, internacionales y estadounidenses hubiesen contado la historia real del pueblo de Oaxaca. Entonces, aquellos de nosotros que vivimos confortablemente no estaríamos oyendo hablar de esta huelga de cinco meses, o sobre esa lucha de 500 años".
Bradley Roland Will tenía 36 años.
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