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Un Premio Nobel a la dignidad de la poesía: Festival Internacional de Poesía de Medellín
por Marcelo Francos
Wednesday, Nov. 22, 2006 at 10:54 AM
Fernando Rendón, director de la Revista Prometeo y del Festival de Poesía Medellín está en Suecia, recibiendo el Premio Nobel Alternativo
La poesía es la más alta extensión del ser humano a través de la historia. Ninguna edad del hombre ha sido posible sin este destello, y ni siquiera durante los tenebrosos años de la guerra los pueblos dejan de cantar sus triunfos y derrotas, su alegría y su explosión planetaria en torno al hallazgo de la luz, en oposición a la oscuridad donde la muerte marca el rumbo de la desigualdad entre los hombres y los dioses. Una vez entronizados los segundos en su reino de éter, los hombres acuden al fulgor de la palabra como símbolo de supervivencia. Así, Homero no es sólo el puente entre dos tiempos de la antigüedad clásica sino —y en mayor grado— la certificación de un presente humano sobre aquel pasado al arbitrio de supuestos poderes sobrenaturales. Tan pronto los dioses perdieron toda razón en un medio determinado por la división social del trabajo, los hombres incorporaron el mito a un proceso pleno de significado en un nuevo intento de ordenamiento en el sincretismo de las culturas.
Testimonio vigoroso Testimonio vigoroso de la especie en ese largo recorrido entre civilización y barbarie, entre capitalismo y socialismo, la poesía desciende de los pedestales de la burguesía para convertirse en lucha intensa del espíritu por la conquista de un futuro ávido de felicidad colectiva. En este sentido, la concesión del Premio Nobel Alternativo por la Paz a la Corporación de Arte y Poesía Prometeo, organizadora del Festival Internacional de Poesía de Medellín, es un hecho que bien merece celebrarse como reconocimiento de la Academia a una entidad cultural de carácter democrático en Colombia.
Los contrastes de Medellín
Años atrás, convertida la ciudad en escenario del narcotráfico y la guerra sucia, mientras la represión cegaba las voces disidentes de la Unión Patriótica y de otros sectores políticos, los poetas Fernando Rendón, Ángela García y Gabriel Jaime Franco emprendieron la cruzada que llegaría a ser el único referente mundial de resistencia contra la barbarie en el ámbito nacional. Esto ocurría en un medio dominado por el bipartidismo y la corrupción, demasiado hostil a una izquierda que apenas si disponía de espacio para enterrar a las víctimas, en tanto los ideólogos de la aldea global proclamaban cínicamente la muerte del marxismo y el fin de la historia.
Con esa suerte de tesón organizativo y poder visionario que lo caracteriza, Fernando Rendón insistió junto a sus compañeros en un empeño sin precedentes inmediatos en la historia de nuestro país. La poesía, hasta entonces encerrada en las academias, en los salones de la élite intelectual o en la iniciativa de grupos y grupúsculos autocomplacientes, ingresó con voz propia a las sedes sindicales, se tomó las calles y los parques hasta descubrir un nuevo rostro para una ciudad que poco a poco empezó a ser consciente del enorme vacío dejado por una oficialidad sin escrúpulos, entregada a una falsa idea de competitividad o al espejismo del puntaje escolar.
“¿Por qué crees que los jóvenes asisten en masa a las lecturas del festival?”, me preguntó una vez el poeta Gabriel Jaime Franco. Y la respuesta no podía ser más contundente: “Porque la escuela colombiana es incapaz de formar a los jóvenes en la experiencia poética”. La resistencia de algunos tercos opositores del festival puede tener origen en las diferencias ideológicas, lo cual tendría sentido si encontraran el discurso apropiado para restar validez a un proyecto que ya es patrimonio indiscutible.
Lo cierto es que, para recibir este Premio Nobel Alternativo, los méritos del equipo que edita la revista Prometeo y convoca cada año a la celebración del festival son más que suficientes. La ciudad de Medellín le debe a este esfuerzo colectivo el haber encontrado en la poesía la expresión más definida contra la muerte. Y eso, desde luego, justifica todos los aplausos del mundo.
www.geocities.com/vozxcol/voz.pdf
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