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COLOMBIA BUSCA EN ECUADOR ACALLAR ESCÁNDALO DE LA PARAPOLÍTICA
por Alejandro Gómez
Saturday, Dec. 16, 2006 at 11:25 AM
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Con el viejo método de realzar el nacionalismo, el gobierno colombiano busca hoy en un nuevo roce con Ecuador la fórmula mágica que acalle el escándalo en que se haya sumido por los develados nexos entre políticos y paramilitares.
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COLOMBIA BUSCA EN ECUADOR ACALLAR ESCÁNDALO DE LA PARAPOLÍTICA
Alejandro Gómez bogotá, 16 diciembre (prensa latina) http://www.prensa-latina.cu/article.asp?id=%7be5697532-9ca5-44a1-a061-c06bd0a6e8e7%7d
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Bogotá, 16 dic (PL) Con el viejo método de realzar el nacionalismo, el gobierno colombiano busca hoy en un nuevo roce con Ecuador la fórmula mágica que acalle el escándalo en que se haya sumido por los develados nexos entre políticos y paramilitares.
Desde el martes, cuando el Ejecutivo anunció el reinicio de las aspersiones aéreas con glifosato en la franja de 10 kilómetros a partir del límite con Ecuador, con lo cual rompió un acuerdo de hace un año, se avizoraba el estallido de la crisis.
Como era lógico, el gobierno ecuatoriano respondió de manera enérgica, ya que tras varias negociaciones y muchos contactos lograron en diciembre de 2005 que el gobierno colombiano se abstuviera de fumigar en esa zona para eliminar los cultivos de coca.
Además de eliminar las aspersiones aéreas del herbicida al que los ecuatorianos culpan de varias enfermedades de la piel y los ojos, así como en los animales domésticos y los cultivos de autoconsumo-, Colombia se comprometió a erradicar las plantaciones de manera manual.
De acuerdo con el canciller ecuatoriano, Francisco Carrión, de forma sorpresiva y sin que concluyeran las investigaciones de expertos sobre los efectos de ese químico para la salud humana, el gobierno colombiano reanudó las fumigaciones.
Quito consideró casi como una agresión esa decisión de Bogotá, así como un gesto inamistoso con un país que ha acogido a más de 600 mil colombianos desplazados por la violencia.
El conflicto llegó al punto de que el gobierno ecuatoriano llamó a consultas a su embajador en Colombia, Alejandro Suárez, como muestra de molestia por la reanudación de los riegos aéreos del herbicida.
Además de llamar a Suárez, la nota de protesta del gobierno ecuatoriano solicita la suspensión inmediata de las fumigaciones en los 10 kilómetros de franja en la zona fronteriza.
Asimismo, el canciller de Ecuador pidió al secretario general de la OEA, José Miguel Insulsa, que este impasse binacional sea estudiado por el organismo regional, así como requirio a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos visitar la región.
En su nota, Ecuador le insiste a Colombia para que de manera conjunta se acuerde adelantar los cinco estudios científicos que ha recomendado Naciones Unidas para determinar si el glifosato causa daños al medio ambiente y a la salud humana.
De su lado, la cancillería colombiana emitió un comunicado en el cual expresa su interés en que el embajador Suárez pueda regresar a la mayor brevedad para ocuparse de las relaciones entre los dos países.
Sin embargo, reitera a Ecuador "la urgente necesidad de continuar cooperando en el desarrollo de las acciones pertinentes en la lucha contra el problema mundial de las drogas que financian el terrorismo en nuestro país".
Agrega que el gobierno colombiano cuenta con suficiente evidencia científica y técnica sobre los efectos inocuos del glifosato.
Sin embargo, analistas locales consultados por Prensa Latina coincidieron en señalar que el gobierno del presidente Alvaro Uribe recurrió al viejo truco de utilizar un conflicto con un vecino para desviar la atención nacional de los asuntos internos.
Recuerdan que desde hace dos semanas, el gobierno busca la fórmula mágica que tienda una cortina de humo al grave escándalo desatado en este país al conocerse, con nombres y apellidos, los vínculos entre políticos y paramilitares para controlar no sólo las regiones, sino el aparato estatal.
Además de calificar como muy peligroso el empleo de este método para distraer la atención nacional, los observadores locales estimaron que ello sólo podría agravar aún más la crisis que enfrenta el gobierno colombiano.
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PL-53
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