Que decepción que el año 2006, haya empezado y terminado sin que la zoociedad estadounidense hubiera hecho algo para impedir que el diablo siga haciendo daño a la humanidad. ¿Cuantos muertos necesitaran para que de una vez pero todas le ponga un ¡basta ya! Al despótico y nefasto Gorge W. Bush? ¿Cuándo empezaran a entender que de no cambiar el rumbo político, económico y social que se pretende desde el Pentágono imponer a sangre y fuego a los países pobres y pequeños, terminara por colapsar al planeta?
No solo se dio el lujo de seguir ametrallando, bombardeando, secuestrando, torturando y asesinado a diestra y siniestra a todo el que se oponga a sus designios, que hasta se arrogo el derecho de asesinar de la manera más espeluznante al presidente de un país que nada malo le ha hecho a los Estados Unidos. No era al inmoral, corrupto y degenerado presidente de los EE.UU. sino al pueblo iraquí, al que le correspondía enjuiciar a Sadan Hussein.
Lo más indignante es la doble moral con que el imperio pretende imponer la “justicia infinita”, que no es otra cosa que la famosa ley del garrote (bloqueo económico, político, social e informativo, entre otras...) a todos los pueblos que no adopten las recetas del diablo en sus países, para que el gran Satán pueda mantener su hegemonía mundial. Lo nefasto de esta política, es que en todos los países donde logrado Satanás imponer sus recetas, hay un dictadorzuelo bananero igual o peor que Sadan Hussein a su servicio ( y sino me creen, pregúntenselo a los colombianos.).
Pero como las esperanzas son lo ultimo que se pierde, aun confió en la sabiduría del pueblo estadounidense que más temprano que tarde, entenderá que el socialismo del siglo XXI es la única vía que conduce a los pueblos del mundo a la salvación de la humanidad.
Por tal razón, espero que algún día el diablo y sus lacayos pague por todas sus fechorías, en el patíbulo.