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La conspiración contra el Seguro Social
por LUÍS ALBERTO MENDOZA PERIÑÁN
Thursday, Jan. 25, 2007 at 1:47 AM
Lualmen45@hotmail.com
El seguro social fue creado por la Ley 90 de 1946, que estableció que la financiación de esta entidad quedaba a cargo de la Nación, empleadores y trabajadores. La Nación no aportó un peso para sostener el Seguro Social y quedó a cargo de los empleadores y trabajadores. Por 47 años funcionó y fue ejemplo de un buen servicio en salud y pensiones.
La tragedia del Seguro comienza y termina cuando el presidente Álvaro Uribe, senador en 1993, fue ponente de la ley 100. Se impuso a través de esta norma entregarle la salud, pensiones y riesgos profesionales al capital privado y convertir estos derechos fundamentales en negocios. Con esta ley arrancó el víacrucis que terminó con la liquidación del Seguro Social.
Contra la Empresa Promotora de Salud (EPS) del Seguro Social se urdió toda la triquiñuela de la maquinaria oficial para derrumbarla. Aún se recuerda la sanción de la Superintendencia de Salud por casi dos años, al prohibirle admitir nuevos afiliados, con el único fin de que los trabajadores se desafiliaran del Seguro, ante semejante campaña de desprestigio y de que los nuevos trabajadores obligatoriamente se afiliaran a las EPS privadas.
Además, el Gobierno le impuso la atención a los pacientes de alto costo (sida, cáncer, insuficiencia renal, etc.) desde 1993 y exoneró a las privadas de esta prestación en detrimento financiero de la entidad. En el 2003 se produjo la escisión al quitarle las Instituciones Prestadores de Salud (IPS), como las clínicas y los centros de atención y crear a través de todo el país siete Empresas Sociales del Estado (ESE), que hoy están en proceso de liquidación, como la José Prudencio Padilla en la Costa Caribe y para finalizar todo este proceso uribista, esta semana la Supersalud le suprimió la licencia a la EPS y ahora el Gobierno anuncia su liquidación en seis meses y la creación de una nueva empresa.
Durante los 60 años de vida del Seguro Social, los gobiernos de turno siempre la manejaron como su caja menor. Todavía se recuerdan los cientos de miles de millones de pesos que perdió el ISS en Granahorrar y aparte de esto la convirtieron en foco de clientelismo y de corrupción de los congresistas para sus campañas electorales, en donde lo que menos importaba era la salud de los colombianos.
Si hay que hacer un juicio en la historia del Seguro Social, el primero y gran culpable de sus grandes males es el presidente Álvaro Uribe Vélez. Si algo ha fracasado es el modelo de salud del uribismo con la Ley 100 de 1993, porque este derecho se ha deteriorado, es de mala calidad, miles de compatriotas han muerto en las puertas de los hospitales y ha costado el cierre de cientos de hospitales públicos. Pero obviamente, así como la muerte del Seguro Social crea angustia y dolor a los tres millones de afiliados de la EPS y al millón cuatrocientos mil afiliados a la ARP, hay otros que están muertos de alegría y de gozo, como son las EPS y ARP privadas, que ven cómo se convierten en monopolios y únicos dueños de la salud y de los riesgos profesionales en Colombia.
En conclusión, estamos ante “la crónica de una muerte anunciada”, que contó desde el principio con el respaldo abierto del Estado para liquidar al Seguro Social y eso es lo que se ha cumplido. Lo demás es hipocresía barata, como las declaraciones del Ministro de Protección Social y su Presidente. Triunfaron la conspiración uribista y el capital privado sobre el Seguro Social.
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