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El baile uribista
por Ramiro Bejarano Guzmán - EL ESPECTADOR
Saturday, Feb. 17, 2007 at 3:46 PM
A pesar de la sucia estrategia para sostener un espejo retrovisor que le permitiera ver a todos pero no a sí mismo, al Gobierno se le vino el mundo encima con la detención de otros seis congresistas de la coalición uribista.
Para empezar, hay que rectificar el tramposo argumento de José Obdulio, según el cual, estas decisiones son fruto de la seguridad democrática. Nada más cínico. No ha habido una sola prueba, ni una captura que la Corte haya realizado por cuenta de la política militarista, mucho menos por la Ley de Justicia y Paz. Por el contrario, si del Gobierno dependiera, no se habría iniciado siquiera una sola investigación contra sus socios. Si la Sala Penal de la Corte ya ha puesto tras las rejas a nueve importantes congresistas y a temblar del Presidente para abajo, ello obedece al tesón de sus magistrados, titulares y auxiliares, que con buen tino rastrearon las huellas de ese paramilitarismo que entra y sale de la Casa de Nariño.
El encarcelamiento de tanto aliado del Gobierno no puede resolverse con el pragmatismo de que las mayorías en el Congreso no sufrirán mengua alguna, porque en reemplazo de los prisioneros vendrán otros uribistas, que también estarán listos a apoyar la Seguridad Democrática y el Estado Comunitario.
Que un congresista caiga preso y su partido en vez de perder el escaño pueda simplemente sustituirlo, solamente confirma el deterioro del sistema político presidido por un presidente que, como Uribe, fue capaz de decir que mientras los parlamentarios no estén presos debían votar la agenda gobiernista. ¡Qué horror!
Mientras se decide si ese congresista va o no a ser condenado, la ley debería suspenderlo porque sustituirlo es alimentar el carrusel de la corruptela. Por cuenta de esos “vacíos” legales, hoy deambulan en el Congreso y hasta en sus mesas directivas, unos personajes de menor cuantía que se hicieron parlamentarios gracias al endoso de los votos de otros congresistas que terminaron presos por el 8.000, pero que siguen con un inmenso poder porque subsisten políticamente gracias a sus ahijados y al ostensible impulso presidencial.
Aunque el Gobierno se empeñe en sostener que la detención de tanto amigo no ha sido un golpe duro, política y moralmente, la verdad es bien diferente. Bastaría simplemente revisar las noticias internacionales, para darse cuenta de cómo nos están viendo afuera, después del terremoto judicial que sacudió las entrañas del Gobierno. En Palacio, además de El Colombiano, les convendría leer la prensa extranjera.
Si la Canciller andaba haciendo de tripas corazón, ahora tendrá que asumir las terribles consecuencias de la terquedad presidencial, de respaldarla para que continúe en el cargo. Entre otras cosas, a la Ministra, que debería mostrarse si no compungida al menos preocupada, no le lucieron las sonrisas ni su contoneada de cadera como si estuviera en un festival vallenato, de las que hizo gala al comunicar su altivo y retador anuncio de que se queda. Con las esposas en las manos de su hermano y ante la perspectiva de que su padre termine en las mismas, tendrá que renunciar, porque la tempestad ya no amainará.
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Adenda N° 1.- Legítimos los reparos de las Altas Cortes al editorial “El Acoso Judicial” con el que los medios protestaron por las tutelas. Es una lástima que tan histórico editorial no hubiese destinado una sola línea para reclamar responsabilidad y objetividad de los comunicadores, ni para criticar la soterrada censura que ejercen ciertos dueños de medios para proteger sus intereses comerciales o políticos. La prensa no es inmune a la justicia, nadie puede serlo en un Estado de Derecho. Los jueces también tienen responsabilidades que cumplir, así el destinatario de sus fallos sea el cuarto poder, sin que por ello merezcan el denigrante calificativo de “acosadores”. No está en duda la necesidad de una prensa libre e independiente, protegida por las leyes, lo cual es bien distinto de propiciar un “acoso periodístico” a salvo de los estrados judiciales.
Adenda N° 2.- Desastroso el nombramiento del político caldense Óscar Iván Zuluaga en el Ministerio de Hacienda.
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