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VOTOS CON SANGRE Y PLOMO OBLIGAN A REPETIR ELECCIONES DE CONGRESO Y PRESIDENCIAL
por Piedad Córdoba
Saturday, Feb. 24, 2007 at 4:30 AM
18 de febrero de 2007
La detención de 6 congresistas vinculados con el proyecto político y económico de los paramilitares es un pequeño hecho dentro de todo un proceso de denuncia que iniciamos mucho antes del 2002,
y que compromete elementos más profundos de una sociedad que se hunde entre la ausencia de referentes éticos y vacías solicitudes de una élite cómplice que repite a gritos las falsas frases de cajón en defensa de una institucionalidad tomada por la mafia.
Huracanes y tornados llegaron de todos los sectores de la sociedad cuando dije el 10 de noviembre del 2006 que un alto porcentaje del Congreso estaba comprometido con el paramilitarismo mediante un fuerte apoyo electoral, por lo tanto, debía reformarse a fondo el sistema y convocar a nuevas elecciones para dejar de falsear la voluntad popular. En dicha ocasión hasta recibí una carta firmada por todos los congresistas del Partido Conservador exigiendo rectificación, sin embargo mantuve y mantengo mi posición, en especial porque día a día se viene acrecentando el temor que invade a muchos de nosotros al no saber quién se sienta en la curul de al lado.
Este momento coyuntural debe servir para promover reformas transformadoras que fortalezcan el Estado. Es urgente una reforma profunda al sistema electoral del país, que sigue demostrando su flaqueza y debilidad a la hora de hacer valer la voluntad real de las y los ciudadanos.
Por otro lado, se debe convocar, en un plazo máximo de 6 meses, a nuevas elecciones presidenciales y parlamentarias, el país no puede creer que la detención de unos cuantos congresistas elimina el problema, por el contrario, genera reacomodamientos y cambios en los mandos, pero nunca el fin del fenómeno.
El actual congreso es ilegítimo, el actual Presidente es ilegítimo, se eligieron con los mismos votos, y el país no puede ser complaciente con unas elecciones que se ganaron sobre la base de masacres, desapariciones, torturas, secuestros, desplazamientos, asesinatos selectivos y graves violaciones a los derechos humanos.
Votos manchados de sangre hacen las leyes de este país, indultan, legalizan y legitiman el proyecto económico y político que representan los paramilitares. Quienes sospechosamente han pasado de 9000 miembros a cuadruplicar esa cifra en los últimos 4 años del gobierno Uribe.
La sociedad debe repolitizarse y no simplemente medir las opiniones públicas a través de encuestas, que lo único que hacen es servir de herramienta para endiosar a dirigentes de pacotilla, aquí se debe volver a los verdaderos debates políticos, a las discusiones sobre lo ideológico, las discusiones sobre lo fundamental, que dichas encuestas sirvan para puntualizar los grandes problemas de la gente, de la sociedad, de las instituciones y generar soluciones, no simplemente medir lo bien que en los medios de comunicación se han posicionado ciertos personajes.
Ante la gravedad de los hechos, es importante la discusión sobre un acto legislativo que limite la participación de quienes han sido condenados por conformación o participación con grupos armados ilegales, al quitarle las curules a los partidos, la devolución de los recursos por reposición y la imposibilidad de volver a presentar candidatos en tal circunscripción en la elección inmediatamente siguiente. Sin embargo, el tema debe ser aun más severo, decretando muerte política al condenado e impidiendo que sus familiares se vuelvan a lanzar para la curul que se perdió, si así no fuera, correremos el riesgo de repetir lo que sucedió en el proceso 8.000, donde luego de condenados los congresistas, sus esposas, hijos, hermanos, primos, terminaron heredando y ocupando los curules con los mismos votos mal habidos.
Otra de las grandes discusiones en las que se debe hacer un debate nacional es sobre la realidad de las instituciones democráticas en la actualidad. Es fastidiosa la forma como líderes de opinión, políticos, académicos y especialmente una élite cómplice con toda la hecatombe, movilizan al país con vacías frases de cajón tales como, “hay que rodear a las instituciones“, “cómo es posible que vayamos a permitir que se vengan las instituciones al suelo” , “toquemos todo menos a las instituciones” , “la crisis es de los políticos no de las instituciones, éstas son sagradas” . Repito, frases vacías, frases que ocultan una responsabilidad que conocen y quieren ocultar. Sí hay una grave crisis institucional, algunos siendo testigos mudos, otros auspiciadores y otros amigos en la causa, para que la mafia se tomara por completo el Estado.
La defensa de estas marchitas y corruptas instituciones no puede ser la excusa para no hacer reformas de fondo, para no generar transformaciones revolucionarias al interior de la sociedad, que le devuelvan a la gente la confianza en quienes los representan, que retornen el mandato democrático al pueblo y se lo quite a las armas y el dinero, que regrese la esperanza a un país que inviable a corto plazo, cada día se autosecuestra en una guerra sin fin.
Al igual que a aquellos que ocultan la crisis por complicidad hay que decirle a los Industriales, los empresarios y los grandes comerciantes, que no deben seguir aconsejando a los medios la no publicación de la realidad de un país que se viene a pique, por el simple interés particular de mantener un buen ambiente de inversión. Decisiones como estas son las que han dejado crecer monstruos en el pasado. Es preferible profundizar una crisis que conduzca a la justicia y a la verdad, que permitir a plazos la destrucción del país.
Estas alianzas con el diablo han permitido que Gobernadores, alcaldes, congresistas y hasta presidentes facinerosos lleguen al poder, mientras que la gente honesta, la gente de bien, aquellos que siempre se han mantenido rectos, se ahogan en medio de las balas, la sangre e inundaciones de billetes. Impidiendo los verdaderos cambios que necesita la sociedad.
El país debe entrar en una discusión profunda de sus referentes ético, en una discusión profunda del manejo de la información, de una doble moral que permite a un ministro hurtar miles de millones en acciones que pertenecían a los trabajadores, pero no permite que una congresista, lo señale como un guaquero por la constante búsqueda de recursos de la nación para robarlos, una doble moral que permite a una Ministra de Relaciones Exteriores mantenerse en su cargo mientras que fuertes y contundentes pruebas señalan que su familia logró un gran poder político a partir de crímenes y secuestros en alianza con los paramilitares, una doble moral que prefiere la filosofía del “deje así”, a una de limpieza en la actividad pública.
El periodo legislativo que comienza le plantea grandes retos al Congreso para sacar adelante verdaderas reformas que corrijan el rumbo de todo un Estado en crisis, sin embargo, se corre el peligro de continuar legislando con miembros activos del proyecto político y económico paramilitar en lo que cada día parece más un ralito de mármol. Es por esto que ante un peligro tan palpable reitero la propuesta de convocar a nuevas elecciones en un plazo de 6 meses, reformar profundamente el sistema electoral y generar garantías reales ante la infiltración mafiosa.
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