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El excusado
por Ramiro Bejarano Guzmán
Saturday, Feb. 24, 2007 at 6:25 AM
notasdebuhardilla@hotmail.com
El presidente uribe se sale de casillas si alguien se atreve a llamarlo paramilitar, término que considera ofensivo inclusive para su gobierno. Le asiste razón, pero ahora va a tener que serenarse, porque si su ex director del DAS por tres años, no pudo superar en la Fiscalía las sospechas de vínculos con paramilitares, el asunto ya no es un chisme.
El cargo gravísimo de que el ex zar de inteligencia permitió que en el DAS se infiltraran testaferros de Jorge 40 y Hernán Giraldo, al extremo de que el organismo al parecer elaboraba listas de sindicalistas que después ejecutaban los paramilitares, lo compromete a él y al Gobierno.
La cosa no puede solucionarse con anticipadas disculpas frágiles, por haber nombrado en un cargo tan sensible a una persona que puso en peligro las instituciones. Si el presidente Uribe cree que pidiendo excusas condicionadas por haber elegido mal a la persona que puso en el DAS, va a cerrar la página de la infiltración del paramilitarismo en su gobierno, está muy equivocado, porque su gran pecado no es solamente haber nombrado, sino haber permitido que en sus narices el director de tan poderosa oficina terminara asociado con tan pavorosos personajes. Si esa siniestra alianza se dio, ello sólo pudo obedecer a que el jefe del DAS, por lo menos, supuso que su patrón vería con buenos ojos la asociación.
La culpa, pues, no es sólo por haber escogido, sino también por no haber vigilado a su hombre de confianza. ¿No supo Uribe lo que estaba pasando en el DAS durante los tres primeros años de su mandato? ¿Por qué sería que en octubre de 2005, el Presidente amenazó cerrar el DAS? Raro que entonces no supiera nada. La iniciativa de dar representación a paracos en la inteligencia, ¿fue de su subalterno exclusivamente o hubo alguien en la Casa de Nariño que lo supo y no sólo no le importó sino que apoyó la brillante idea?
Los anteriores son sólo algunos interrogantes que el primer mandatario debe responder, en vez de salirnos con el cuento de que ha asumido responsabilidad política porque presentó unas excusas ni siquiera francas, sino condicionadas a que condenen al otrora “buen muchacho”, según su cariñosa expresión de hace apenas unos meses. De manera que vamos a tener que esperar tres años para oír sus excusas definitivas, como si lo acontecido hasta ahora no mereciera igualmente pedir perdón.
Uribe se habituó a la frágil memoria de sus compatriotas, pero esta vez no va a salir airoso, porque también nombró a Noguera en Milán como cónsul, no obstante que estaba advertido por una comisión ad hoc integrada por el Gobierno para recomendar soluciones a la crisis del DAS de finales de 2005 –de la que hice parte como miembro del Partido Liberal– que militaban serios indicios de que en esa hecatombe estaba severamente comprometido su protegido. Ello fue más un encubrimiento, que un acto humanitario.
De ser verdad que en el régimen de Uribe I cayeron acribillados sindicalistas en el Atlántico por cuenta del DAS y los jefes paracos que contribuyeron a elegir al actual jefe de Estado, los colombianos y la comunidad internacional nos sentimos ofendidos de que otra vez la respuesta haya consistido en unas babosas excusas. A propósito, ¿cuándo oiremos las disculpas por nombrar al Héroe de Invercolsa, Fernando Londoño, destituido e inhabilitado, no propiamente por competente ni transparente?
Esas babas de ahora no limpiarán nunca la sangre de los inocentes que para siempre mancharon las manos del mandatario, que nombró y además protegió durante tanto tiempo a quien habría propiciado crímenes de Estado.
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Adenda No 1.-. Salud Hernández, la dueña de la moral y prologuista del libro de Carlos Castaño, que siempre tiene dicterios para quienes laboramos en el gobierno de Samper, aunque en sus columnas jamás ha dicho una palabra sobre su asesoría al banquero estafador de España, Mario Conde, todavía preso, al que sirvió durante años, se cree intocable y desafía las órdenes de nuestros jueces. Aunque esa soberbia no debería extrañarnos, sí ofende que ni siquiera haya ofrecido una mínima explicación a sus lectores por haber sostenido la monstruosa mentira de que tenía pruebas de que el magistrado Jaime Araújo había recibido un cheque que jamás recibió.
Adenda No 2.- Un presidente que llama cómplices de las Farc a quienes desmienten sus falacias, no inspira respeto sino miedo.
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