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“Bien-estar” y crecimiento económico
por Nelson Fajardo
Thursday, Mar. 01, 2007 at 3:22 PM
El Centro de Investigaciones para el Desarrollo –CID- de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, con el apoyo de la Contraloría General de la República, acaba de producir un documento supremamente importante sobre la economía colombiana. Con el título “Bien-estar y macroeconomía 2002-2006: el crecimiento inequitativo no es sostenible”, el documento es un producto de un equipo de investigadores que sostiene, a partir de un serio estudio estadístico y de análisis, que la economía del país no está tan bien como lo pretende demostrar la propaganda oficial del gobierno de Uribe Vélez.
Este documento, compuesto por tres partes, hace una caracterización del crecimiento económico para deducir que es insuficiente, concentrado e insostenible.
Con respecto a la insuficiencia, parte de comparar el crecimiento colombiano con el de América Latina y afirmar que el ritmo colombiano es moderado debido al ciclo ascendente que se está presentando y que favorece por igual a todas las economías de la región. La moderación de dicho crecimiento tiene sus raíces en el hecho que el país se benefició con el alza de los precios del petróleo, el café y el ferroníquel; pero el Gobierno abrió el grifo y exprimió buena parte de las reservas. Con esos recursos inyectados a la economía, la demanda se expandió, el Banco de la República sostuvo una política expansiva y el Gobierno recaudó tantos impuestos que no necesito presentar otra reforma tributaria de corto plazo; en este aspecto, se trata de unos recursos en poder de un Estado, que los maneja con criterios monetaristas, sin que se irriguen sobre el conjunto de la estructura económica para fortalecer la producción doméstica y con ella la oferta interna de bienes y servicios. Es una situación en la que predomina la oferta cara, los bajos ingresos para el consumo directo de la mayoría de la población y una precaria rentabilidad agro exportadora; componentes que van de la mano con una elevada especulación financiera, que concentra el crédito.
En cuanto al crecimiento concentrado, sugiere el documento, que la iniquidad nacional está lejos de resolverse y la pobreza no se reducirá sustancialmente mientras el crecimiento económico no esté acompañado de medidas efectivas de redistribución del ingreso. Al respecto, los cálculos de la Misión de Pobreza revelan que, en el mejor de los casos, el nivel de pobreza del 2005 (49.2%), es comparable con el que se obtuvo en 1995 (49.5%), cuando el país creció al 5.2%.
Esto significa que se pueden tener crecimientos relativamente favorables, pero ello no conduce, necesariamente, a la reducción de uno de los problemas más graves de estas economías, la pobreza; pues los niveles de su reducción son supremamente precarios.
A los cálculos de la Misión de Pobreza, se adhiere la elevada concentración de la propiedad sobre la tierra rural, 2.428 propietarios públicos y privados poseen 44 millones de hectáreas, la mayor parte de ellas dedicadas a una ineficiente y extensiva actividad ganadera que poco aporta a la riqueza nacional; esta concentración va unida a la concentración de la tierra urbanizable en las ciudades, donde 36.019 propietarios poseen en promedio 5 hectáreas, mientras el país tiene un déficit de 2.5 millones de viviendas y los programas VIS apenas llegan a las 37.000 unidades por año, el crédito hipotecario se redujo y los subsidios más importantes van a los estratos más altos. Esta concentración, en términos de la cuestión de la propiedad sobre la tierra, encuentra su complemento en la concentración accionaria y no fomenta la democracia económica, allí el 0.2% de los accionistas tienen el 80% del capital bursátil.
Bajo estas dos circunstancias, crecimiento insuficiente y crecimiento concentrado, se deriva su carácter insostenible. Dicho carácter se basa en la evidencia de que varias de las condiciones que se dieron para el crecimiento difícilmente se reproducen, las reservas petroleras se están agotando, la estructura industrial no se completó y con la apertura económica nos desindustrializamos en los sectores de mayor desarrollo y dinámica del mercado mundial. Con el TLC es necesario establecer programas de contingencia para un millón de hectáreas, la cuarta parte de la superficie utilizada en la agricultura. Con la inminente devaluación e incremento de las tasas de interés, la deuda pública volverá a niveles insostenibles.
Esta investigación está señalando a gritos, la inminente necesidad de cambiar el modelo económico neoliberal, por otro que fortalezca la soberanía nacional, defienda y potencie la economía interna, redistribuya realmente la riqueza, controle los desmanes del sector financiero y democratice el crédito, y nos relacione con otras economías en condiciones más favorables para el progreso de la Nación y el conjunto de sus ciudadanos.
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