Ibagué, la capital musical de Colombia, será la sede del XIX congreso de la Confederación de Pensionados de Colombia, CPC, durante los días 13 al 16 de marzo próximo.
Más de 300 delegados oficiales y otros tantos fraternales, en representación de los pensionados agrupados en asociaciones y federaciones regionales, participarán.
La contundencia de los golpes recibidos por los jubilados, el ser la Confederación la máxima organizadora del gremio, su carácter nacional y la madurez adquirida por sus dirigentes, hacen prever que en el evento se analizarán las contrarreformas que han convertido a la Seguridad Social en negocios como: el saqueo de los dineros de la salud pública en detrimento de la población y en beneficio de bandas narco-paramilitares, el desmonte de la red pública hospitalaria, las últimas leyes como la de transferencias a los territorios que recorta los recursos destinados a la educación y la salud, o la Ley 1122 de este año que modificando la Ley 100 de Seguridad Social y perfeccionando su privatización y entrega a los pulpos del ramo, excluye a los usuarios, trabajadores y pensionados, de todas las decisiones; concentrando en el Gobierno facultades para dirigir el sistema a su antojo, en beneficio propio y de sus socios.
A esta ley sólo le faltó institucionalizar el mecanismo para que la gente se queje ante el “mono de la pila” como forma de participación ciudadana, ya que para la dirección creó la Comisión Reguladora CRES, nombrada por el Gobierno; y la vigilancia y el control por la superintendencia de salud, también nombrada por el Gobierno, el viejo truco de colocar al gato a cuidar el queso.
Otro tanto ha ocurrido con las pensiones; reforma tras reforma para que nadie pueda llegar a ella, y a quienes ya la tienen, impuestos, eliminación de una mesada, revisión para disminuirla o quitarla etcétera.
El congreso deberá discutir acerca de cómo lograr vincular otros pensionados, la forma de crear más asociaciones; de la unidad con el movimiento sindical y el conjunto de la sociedad damnificada por Uribe; actualizar sus estatutos; democratizarse; y renovar su dirección con compañeros comprometidos con el gremio y sin raíces con la política tradicional corrupta y oligárquica hoy matriculada en el uribismo.