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Loterías
por HERNANDO GARCÍA MEJÍA
Sunday, Apr. 01, 2007 at 10:26 PM
¡Colombia, país único!
EN este pintoresco país, otrora del Sagrado Corazón de Jesús y desde hace cuatro años largos del uribismo, suceden cosas tan extrañas como caprichosas y desconcertantes. Los pillos caen hacia arriba y los perdedores de elecciones, rechazados obviamente por los electores, resultan premiados con canonjías diplomáticas, irrespetando algunas veces a los países amigos a los cuales son destinados. Ejemplos: Chile y Suráfrica. En Chile se nombró a un sujeto que había sido acusado de matar a un alcalde y en Suráfrica a Moreno de Caro, incondicional presidencial y tristemente famoso por sus aparatosas salidas de tono que lindan con la payasada y el ridículo.
El tipo de Chile es ahora, según los medios, tardíamente buscado por la Justicia y el de Suráfrica insiste en llevarse, como sus asesores, entre otros, a la “joya” bullanguera, tomatrago y pistolera (por los tiros) del Tino desatinado que sabemos.
Uno se pregunta qué pensaría de eso el discretísimo y admirable Carlos Pérez Norzagaray, maestro de diplomáticos fallecido recientemente, y cómo se sentiría de mal en su fuero interno, que no externo, pues tenía la virtud y la continencia sapientísimas del silencio, al enterarse de esos nombramientos que no sólo irrespetan a los países amigos sino que nos avergüenzan a quienes todavía pensamos que la diplomacia es para lucirnos con nuestros mejores compatriotas y no para usarla como caneca de basura. Don Carlos, a quien honraron con su amistad personajes como Alberto Lleras Camargo, Felipe González, Fidel Castro, Omar Torrijos y su hijo Martín, actual presidente de Panamá (quien vino expresamente a condecorarlo por su importante gestión en la recuperación del Canal) fue de esas personas que uno hubiera querido conocer para conservar su recuerdo amigo y enaltecedor. ¿Qué pensaría también este ilustre personaje sobre la forma arbitraria e inamistosa como el Régimen actual impuso las fumigaciones en la frontera ecuatoriana, desoyendo todas las quejas y protestas de los afectados? Sin duda, también debió sentirse desconcertado con el nombramiento del remplazo de la Cancillera: otro Araújo.
Como el Régimen no razona sus nombramientos ni busca especialistas en cada materia sino amigos o simples golpes de opinión que puedan favorecerlo y mejorar su imagen a veces deplorable, no tuvo en cuenta algo elemental: que ese apellido no convenía en las actuales circunstancias y que la comunidad internacional, siempre crítica y avizora, podía pensar que se trataba de la misma familia involucrada en serios asuntos judiciales. O, si no eso, hacerse una pregunta lógica: ¿y es que en Colombia no hay sino Araújos?
Con todo respeto por el exsecuestrado, en buena hora fugado, no liberado de la guerrilla, y quien, por su natural inexperiencia en el oficio, ya metió la pata con su alusión a Chávez, hay que decir que se ganó una doble lotería: la de la fuga y la del nombramiento. Como también César Gaviria se sacó el gordo de la Presidencia en un entierro, cuando el heredero de Galán le dijo: “Tome usted las banderas de mi padre”.
¡Colombia, país único!
hergamex@une.net.co
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