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AUCtioquia hoy en día
por Jambi
Tuesday, Apr. 17, 2007 at 2:22 PM
Lo cierto es que después de la reclusión amañada de los capos del
narcoparamilitarismo, como era obvio de esperarse, en el departamento de
Antioquia ha habido un reciclaje de sus estructuras que al igual de lo
que fue el origen del paramilitarismo contemporáneo de las últimas tres
décadas, amenaza con proyectarse en todo el país.
En Antioquia desde 1995 a 2003, año en que comienza el engañoso proceso de paz del gobierno se habla de una macabra estadística de 3.540 desaparecidos y 130 fosas comunes a causa de la brutalidad del accionar narcoparamilitar.
El gobierno con su retahíla mentirosa, dirigida a través de los medios de comunicación a los ciudadanos desinformados, afirma con el mayor descaro que ha desmantelado al paramilitarismo. Acto seguido a través de su cantaleta trillada de lucha contra el terrorismo sentencia que por obra y gracia de sus palabras mágicas, el paramilitarismo que sigue incólume en todo el país y que no está en la negociación farsante, no es paramilitarismo sino delincuencia o bandas criminales emergentes a las que les caerá “todo el peso de la ley”. Excelente muestra de doble discurso mentiroso y descarado.
Lo cierto es que después de la reclusión amañada de los capos del narcoparamilitarismo, como era obvio de esperarse, en el departamento de Antioquia ha habido un reciclaje de sus estructuras que al igual de lo que fue el origen del paramilitarismo contemporáneo de las últimas tres décadas, amenaza con proyectarse en todo el país. Vale la pena registrar brevemente la situación del martirizado departamento de Antioquia hoy en día para denunciar el narcoparamilitarismo rampante que impera.
La situación de Medellín
En las comunas de Medellín ya no hay patrullajes con fusiles y brazaletes, pero la presión se siente y crecen las extorsiones. En asentamientos subnormales de Medellín, como Altos de la Torre, Pinar, Regalo de Dios o Nuevo Amanecer, se dice que siguen mandando los desmovilizados del Bloque Cacique Nutibara.
La comuna 13, después de la famosa operación Orión, cuyo nombre hace un homenaje al paramilitar que ayudó a la fuerza pública a diseñar y efectuar la mencionada operación (el ex policía conocido como Fabio Orión), y liderada por el genocida y promotor del paramilitarismo General Mario Montoya, hoy está bajo control de los paramilitares, quienes operan en asocio de las cooperativas de vigilancia privada que ellos también controlan
Voces anónimas de la comuna 13 y de la zona nororiental de Medellín manifiestan que, se está incrementando el número de asesinatos con arma blanca, arma contundente o asfixia, como una forma de encubrir los móviles políticos de algunos asesinatos. Es un control más sutil, pero en el fondo igual de terrorífico a épocas recientes; así, el modelo paramilitar está controlando el circuito económico de comunas y barrios.
En las comunas, los paramilitares inciden en la cotidianidad de las rutas del transporte público, controlan las apuestas y mantienen las oficinas de cobro, desde las sombras supervisan la economía derivada de actividades ilícitas como la distribución de droga, el comercio ilegal de gasolina, la prostitución y el tráfico de armas.
Así el gobierno trate de negarlo, hay un secreto a voces: Adolfo Paz (Don Berna) sigue mandando en el área metropolitana de Medellín y sus segundos al mando mantienen un tenebroso control. Heredero de las bandas de sicarios de los tiempos de Pablo Escobar Gaviria , jefe único del Bloque Cacique Nutibara que impuso su hegemonía a punta de terror en contubernio con la policía y los militares a lo largo y ancho del área metropolitana del Valle de Aburrá, gestor de las oficinas de cobro y otros métodos de violento control de la economía ilegal en los submundos urbanos, Don Berna mantiene intacto su poder mafioso.
Su mano negra se advierte hasta en el control de la usura que se promueve a través de los populares préstamos de dinero conocidos como “gota a gota”.
Otra situación preocupante que sucede con conocimiento público en la Medellín de Fajardo y Uribe es el accionar del “Movimiento Colombia Libre Opción Derecha”, que en las propias calles de Medellín ejerce su presión armada y sicológica.
A través de mensajes intimidatorios por correo electrónico o panfletos amenazantes, esta organización clandestina acosa por igual a defensores de derechos humanos, asociaciones sindicales o instancias de trabajo comunitario. Cuando Uribe y sus seguidores afirman que le devolvieron la paz a Medellín hay que saber que se refieren al control narcoparamilitar que actualmente sucede en las narices de todas las autoridades públicas y con beneplácito de amplios sectores de la capital antioqueña.
URABA
La estructura paramilitar en la región de Urabá está intacta. Se asegura que Vicente Castaño está de regreso y que segundos jefes del Bloque Bananero están rearmando los combos de sicarios.
Muchas autoridades de la zona lo saben, pero prefieren el silencio cómplice. Algunos empresarios privados lo toleran o cohonestan abiertamente, porque les ayuda a mantener condiciones salariales miserables, escudándose en el supuesto acoso de la guerrilla. Además hoy más que nunca el narcoparamilitarismo en Urabá es el amo y señor del negocio del narcotráfico. Lo anterior lo ratifican recientes informes de la Policía Antinarcóticos y la Policía Nacional que reconocen que el puerto de Turbo es hoy la zona del país de donde más está saliendo ilegalmente la cocaína.
La Gobernación de Antioquia posee reportes que dan cuenta de una reincidente presencia de hombres armados en el Golfo de Urabá, vinculados con el control de cargamentos de cocaína.
Sumado a lo anterior, por los corregimientos de Currulao, El Tres y Nueva Colonia, en Turbo, se ha visto a ex combatientes del Bloque Mineros o el Bloque Bananero, asegurando corredores geográficos, condicionando a punta de terror la vida de los lugareños. Actualmente una nueva banda narcoparamilitar llamada Renacer empieza a hacer de las suyas en Apartadó, Carepa o Chigorodó
En una vasta zona del norte y el nordeste del departamento, los cultivos de coca son controlados por el paramilitarismo. En los municipios de Anorí, Amalfi, Briceño, Yarumal, Remedios y Segovia especialmente, se vienen presentando asesinatos, atribuidos a desmovilizados del Bloque Central Bolívar.
Desde otros municipios de Antioquia como Zaragoza, El Bagre, Tarazá, Argelia, San Francisco, Nariño, Angelópolis, Titiribí o Dabeiba, semanalmente llegan reportes a la Defensoría del Pueblo donde se denuncian incursiones de paras. Igualmente en el Bajo Cauca el entorno de ilegalidad fomentado por el narcotráfico se mantiene.
Como es de conocimiento público, pero encubierto por la institucionalidad y los medios de comunicación gobiernistas, en Antioquia los mismos bloques narcoparamilitares que se desmovilizaron, operan de nuevo en territorios de su influencia con la complicidad de sectores empresariales y las FFAA.
El tema es de máxima gravedad, porque a ocho meses de las elecciones municipales y departamentales, en las mismas regiones antioqueñas donde mandaron a sus anchas el Bloque Central Bolívar, el Bloque Cacique Nutibara, el Bloque Héroes de Granada o el Bloque Mineros, hoy sus estructuras recicladas amenazan con repetir el control mafioso sobre el Estado.
Y el Gobierno tiene el descaro de repetir reiteradamente a través de su prensa que ha desmantelado al paramilitarismo y que hoy reina la paz en Antioquia y el resto del país.
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