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Paramilitares colombianos confiesan cómo descuartizaban vivas a sus Victimas
por Luz Maria Sierra
Tuesday, Apr. 24, 2007 at 1:09 PM
Bogotá, Colombia, 24 de abril de 2006.- EL TIEMPO se metió en las entrañas de esta búsqueda que empezó hace un año. Se han hallado 533 cuerpos, pero solo 13 han sido plenamente identificados por su ADN y 173 por prendas de vestir.
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Esta fotografía, tomada en una fosa de Facatativa (Cundinamarca), muestra el drama de entre 10.000 y 31.000 personas de las que se perdió el rastro. Credito: Fiscalía de Colombia
La Fiscalía ha recibido 3.710 denuncias de sitios en donde hallarlas; pero la mayoría no se ha podido explorar por falta de recursos.
Daban clases de descuartizar
Cuando en EL TIEMPO decidimos hacer un informe especial sobre el fenómeno de las fosas comunes comenzó a repetirse una escena en la sala de redacción: uno a uno, los reporteros que volvían de su labor, llegaban aterrados.
Pocos cubrimientos nos han sacudido de tal manera y pocos son tan difíciles de contar con palabras: por el tamaño del horror del método de muerte de los asesinos, por el dolor de las familias de las víctimas que no se aplaca y -tal vez lo más angustiante- por la sensación de que la magnitud de esta empresa desborda por el momento al país. ¿Se podrá desenterrar un porcentaje significativo de los muertos e identificarlos para aliviar a sus familiares? ¿Se logrará hacer como es debido el duelo para evitar abrir un tercer capítulo de violencia extrema en Colombia?
Los testimonios de paramilitares y los resultados de los equipos forenses permiten concluir que las Autodefensas Unidas de Colombia no solo diseñaron un método de descuartizar a seres humanos sino que llegaron al extremo de dictar cursos utilizando a personas vivas que eran llevadas hasta sus campos de entrenamiento.
Francisco Villalba, el paramilitar que dirigió en terreno la barbarie del Aro (Antioquia), en la que torturaron y masacraron a 15 personas durante 5 días, revela detalles de esos cursos hasta hoy desconocidos. "Eran personas de edad que llevaban en camiones, vivas, amarradas (...) Se repartían entre grupos de a cinco (...) las instrucciones eran quitarles el brazo, la cabeza... descuartizarlas vivas", dice su expediente.
El uso de la motosierra no se ha visto en los cadáveres hasta ahora desenterrados. "Entre otras, no era práctico porque la motosierra se enreda en la ropa y por eso prefieren el machete", explica un fiscal especializado en exhumaciones. El 70 por ciento de los que han desentarrado en la Costa están desmembrados con machete y la mayoría de los 106 cadáveres hallados en Putumayo -adonde Carlos Castaño exportó primero su maquinaria de muerte desde Urabá y Córdoba- recibieron un tiro en la cabeza y luego fueron partidos en cada articulación prominente.
¿Por qué descuartizar? Por un pragmatismo macabro: ante la necesidad de correr menos riesgos con jueces de aquí y del mundo por crímenes de lesa humanidad, los tenían que enterrar. Y para no tener que cavar fosas muy profundas -para ahorrar esfuerzo- lo mejor era partirlos en pedazos.
"A la medida del tronco (de la víctima) usted hace el hueco, aunque hondo. Y todas las piezas las mete. Entre cuatro o cinco mujeres hacen ese trabajo en unos diez minutos", cuenta uno que comandó grupos de 'paras' en los Llanos. No parece haber explicación antropológica de querer esconder al otro, es solo una solución práctica.
Salvatore Mancuso por ejemplo confesó que para evitar que hallaran el cuerpo del líder indígena Kimi Pernía, lo sacaron de la fosa y lo echaron al río Sinú. Y fuentes informadas cuentan que antes de comenzar la negociación, el mismo Mancuso, para esconder sus crímenes, mandó a levantar tierra de una finca en Ralito que su grupo había sembrado con cadáveres. Ahora, las Águilas Negras, herederas de los 'paras' los están desenterrando y lanzando a los ríos, dicen investigadores.
¿Y de la guerrilla? También se han encontrado fosas, sobre todo en Cundinamarca, pero el 98 por ciento de las denuncias de las que se ocupa hoy la Fiscalía son de 'paras'.
'A Bogotá le importa un carajo': especialista
El capítulo de desenterrar los desaparecidos juega un papel vital si se quiere un proceso que de verdad sane heridas en el país.
Y así lo reconoce Eduardo Pizarro, presidente de la Comisión Nacional de Reparación: "Ellos (los paramilitares) buscan borrar la memoria. (...) Hay que desenterrarlos (...porque) lo más importante para la víctima es recuperar el cuerpo de su hijo".
Uno de los grandes problemas es que este tema no parece tocar nervios críticos del país. "Cada vez como que no pasa nada. Seguimos encontrando fosas y al país como que no le duele", se queja otro de los fiscales encargado de desenterrar. Y María Victoria Uribe, antropóloga que le ha dado cátedra al país sobre la violencia de los años 50 anota: "A la sociedad bogotana le importa un carajo que descubran 15 cadáveres en Sucre".
En la antigua Yugoeslavia, por ejemplo, montaron un banco de ADN que les permitió identificar a 10.000 víctimas. En Colombia se están haciendo algunos esfuerzos (se aprobó un Plan de Búsqueda, a finales del 2006 se reforzó el equipo de Fiscalía: aumentó de 1 a 3 fiscales especializados y a 8 fiscales de apoyo), pero no se ha logrado completar el registro unificado de desaparecidos al que obliga la ley desde el 2000 y a los que exhuman les ha tocado hasta protegerse con la fosa como un trinchera por la presencia de grupos armados.
Pizarro asegura que el tema amerita un documento Conpes o estar en el Plan de Desarrollo. Pero por ahora, ni lo uno ni lo otro. Cada una de las historias de las víctimas es conmovedora. Un abogado que recorrió durante ocho meses el río Magdalena buscando los restos de su hermano o la mujer de Amalfi que perdió a sus cuatro hijos y ha hurgado hasta en camiones de cadáveres tratando de encontrarlos, son apenas unas de ellas.
Hallazgos a punta de recompensas y descuentos
¿Cuántas fosas se podrán encontrar? La ubicación de las fosas las dan informantes que quieren ganarse 500.000 pesos o paramilitares denuncian para lograr una rebaja de hasta un cuarto de su condena.
Los que quieren ganar dinero a costa de los muertos se convirtieron en un escollo, pues de oidas, daban datos que les hicieron perder mucho tiempo a las autoridades. Las que denuncian los 'paras' son más acertadas. De hecho se aumentó un 500 por ciento desde que empezó a aplicarse la Ley de Justicia y Paz. Sin embargo, ahora no tienen claro si serán tenidos en cuenta para los beneficios y por eso, mientras en el 2006 fueron 3.214 denuncias (9 por día) en lo corrido del 2007 el promedio ha bajado a 5 por día (496). Y las denuncias de las víctimas son cada vez más escasas por el miedo: "Algunas no quieren ir con nosotros -cuenta un investigador-, pero nos dejan un palito en la noche en el sitio para guiarnos".
¿Qué va a hacer el país? En este primer intento de la historia de Colombia por buscar la verdad de una época atroz no tendría ninguna justificación que el país urbano que vive en el siglo 21, no haga nada para evitar que el país rural siga siendo arrasado por la barbarie.
¿Busca la prenda de un ser querido?
La Fiscalía General comenzó a publicar en una página web, fotografías de las prendas que acompañaban a algunos de los restos óseos encontrados en fosas comunes. Este museo de la infamia lo encuentra en la dirección electrónica: http://www.fiscalia.gov.co/justiciapaz/index.htm
Se entrenaban para matar picando campesinos vivos
'Pruebas de coraje'. De esa manera llamaban los paramilitares a los entrenamientos que les impartían a sus reclutas para que aprendieran a descuartizar personas vivas.
Inicialmente, las autoridades desestimaron las versiones de campesinos que denunciaban esta práctica y le atribuían a estos 'cursos' la de-saparición de personas.
Pero cuando los propios combatientes empezaron a admitirlo en sus indagatorias ante la Fiscalía, el mito se convirtió en otro crudo crimen de lesa humanidad.
Francisco Enrique Villalba Hernández (alias 'Cristian Barreto'), uno de los autores de la masacre de El Aro, en Ituango, Antioquia, recibió este tipo de entrenamiento en el mismo lugar en el que le enseñaron a manejar armas y a fabricar bombas caseras.
Hoy, preso en la cárcel La Picota, de Bogotá, Villalba ha descrito detalladamente, durante largas indagatorias, cómo aplicó esta instrucción.
"A mediados de 1994 me mandaron a un curso en la finca La 35, en El Tomate, Antioquia, donde quedaba el campo de entrenamiento", dice en su relato a la Fiscalía. Allí, su jornada empezaba a las 5 de la mañana y las instrucciones las recibía directamente de altos mandos, como 'Doble cero' (Carlos García, asesinado por 'paras' del Cacique Nutibara).
Villalba asegura que para el aprendizaje de descuartizamiento usaban campesinos que reunían durante las tomas de pueblos vecinos. "Eran personas de edad que las llevaban en camiones, vivas, amarradas", describe.
Las víctimas llegaban a la finca en camiones carpados. Las bajaban del vehículo con las manos amarradas y las llevaban a un cuarto. Allí permanecían encerradas varios días, a la espera de que empezara el entrenamiento.
Luego venía "la instrucción de coraje": repartían a la gente en cuatro o cinco grupos "y ahí la descuartizaban", dice Villalba en la indagatoria. "El instructor le decía a uno: 'Usted se para acá y fulano allá y le da seguridad al que está descuartizando'. Siempre que se toma un pueblo y se va a descuartizar a alguien, hay que brindarles seguridad a los que están haciendo ese trabajo".
De los cuartos donde estaban encerrados, las mujeres y los hombres eran sacados en ropa interior. Aún con las manos atadas, los llevaban al sitio donde el instructor esperaba para iniciar las primeras recomendaciones:
"Las instrucciones eran quitarles el brazo, la cabeza, descuartizarlos vivos. Ellos salían llorando y le pedían a uno que no le fuera a hacer nada, que tenían familia".
Villalba describe el proceso: "A las personas se les abría desde el pecho hasta la barriga para sacar lo que es tripa, el despojo. Se les quitaban piernas, brazos y cabeza.Se hacía con machete o con cuchillo. El resto, el despojo, con la mano. Nosotros, que estábamos en instrucción, sacábamos los intestinos".
El entrenamiento lo exigían, según él, para "probar el coraje y aprender cómo desaparecer a la persona".
Durante el mes y medio que Francisco Villalba dice que permaneció en el curso, vio tres veces las instrucciones de descuartizamiento.
"Ellos escogían a los alumnos para que participaran. Una vez, uno de los alumnos se negó. Se paró 'Doble cero' y le dijo: 'Venga, que yo sí soy capaz'. Luego lo mandó descuartizar a él. A mí me hicieron quitarle el brazo a una muchacha. Ya le habían quitado la cabeza y una pierna. Ella pedía que no lo hicieran, que tenía dos hijos".
Los cuerpos eran llevados a fosas ahí mismo, en La 35, donde calculan que enterraron a más de 400 personas.
"Eran personas de edad que llevaban en camiones, amarradas. La instrucción era quitarles brazos, cabeza, descuartizarlos vivos". Francisco Villalba, paramilitar.
¿Fosas en lagunas y pozos de Babilla?
A finales de año pasado, un informante contactó a un grupo de investigadores para narrarle cómo antes de que se aprobara la Ley de Justicia y Paz varios jefes 'paras' de Córdoba y Sucre empezaron a hacer, en algunas de sus fincas, lagunas artificiales para la cría de peces. Según el informante, gente de la zona le advirtió a los ingenieros que las construían, que estaba contribuyendo al ocultamiento de fosas. "Solo son indicios -dice un investigador-. Pero tendremos que secar un par de ellas para ver qué encontramos". Y añade que eso también explicaría por qué en fincas como El Palmar -campo de exterminio 'para' en Sucre- había caimanes y babillas. Al respecto, Iván Cepeda, investigador de violaciones a derechos humanos, asegura en uno de sus escritos que testigos le han manifestado que varios cadáveres fueron devorados por caimanes. La misma versión circula en Monpox con relación a una finca de 'Chepe Barrera'.
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Nota de aporrea
por Aporrea Venezuela
Tuesday, Apr. 24, 2007 at 1:11 PM
Los culpables no son solo los paramilitares, sino la oligarquía colombiana, la clase política y el ejército que crearon, protegieron y alimentaron a estos monstruos con el propósito de derrotar a la insurgencia armada. Hoy , después de décadas de silencio, empieza a aflorar la verdad. Luto y solidaridad con el hermano pueblo de Gaitán.
www.aporrea.org
CARCEL DE MAXIMA SEGURIDAD
por JORGE LOPERA
Friday, Feb. 15, 2008 at 4:24 PM
sentirdepatria@hotmail.com 0952817313 CALLE25 N 23 45
Sincelejo, Febrero 14 de 2008
Doctor ALVARO URIBE VELEZ Presidente REPUBLICA DE COLOMBIA
Respetado Presidente:
El hallazgo de armas y millones de pesos encontrados esta semana en la cárcel de máxima seguridad en la Ciudad de Itagüí, ratifican lo que le manifesté a principios de la semana; los paramilitares en Colombia no están desmovilizados, y menos aun son unos angelitos como su gobierno los ha querido hacer ver en el contexto nacional e internacional
Estos personajes son simplemente unos demonios que se han amparado en la Ley de Justicia y Paz para encontrar beneficios jurídicos, vale la pena señor presidente revisar los alcances de esa ley, cuántos de ellos han mentido en sus declaraciones judiciales, no se supone que quien mintiera seria excluido inmediatamente de los beneficios de esta ley.
Vivimos en Colombia doctor Uribe, vivimos en el país de las maravillas, el país de lo insólito, cómo entran granadas, pistolas y millones de pesos a una cárcel de máxima seguridad, no era usted quien hace unos meses estaba en los medios de comunicación criticando al ex presidente Gaviria por lo sucedido con Pablo Escobar en su cárcel la Catedral, no están haciendo los desmovilizados jefes del paramilitarismo lo mismo, o usted y su gobierno creen que con esas armas ellos iban solo a jugar a los vaqueros allá en los patios de la cárcel, no seria que pensaban ajusticiar a alguien que pueda declarar en contra de ellos, y que piensa su gobierno que comprarían estos villanos con once millones de pesos en la cárcel, no estará pensando señor Presidente que iban a comprar cigarrillitos o chupetas, la realidad puede ser que necesitaban dinero para tratar de comprar guardias, fiscales o jueces o para pagar sus pequeños ejércitos de sicarios que se están matando en las calles de las ciudades, cuantos desmovilizados han muerto en las calles doctor Uribe, no será que sus muertes están siendo ordenadas desde la cárcel de máxima seguridad de Itagüí para impedir que con sus declaraciones hundan a los jefes del paramilitarismo y de la para política.
Quítese la venda de los ojos señor Presidente, ya vimos que su corazón grande era solo un instrumento publicitario de campaña, pero su mano dura doctor Uribe, tiene que trascender más allá de las emisoras con sus discursos para irrespetar a sus contradictores ideológicos.
Explíquele al país como es que en esa cárcel de máxima seguridad de Itagüí entran armas y millones de pesos en efectivo, será que hay algún pasadizo secreto, o será que hay altos funcionarios del Inpec implicados en esto, o será que a los desmovilizados cuando salen para sus indagatorias los dejan ir al banco a retirar unos pesitos y por ahí a las ollas de las ciudades a comprar una pistolita y una granadita.
Cuál es la seguridad de la cárcel de máxima seguridad doctor Uribe, cuando vemos en las cárceles corrientes del país la forma en cómo el Inpec registra, e incluso ultraja a las mujeres cuando asisten a las visitas de sus seres recluidos.
Que rueden doctor Uribe las cabezas de los implicados en estos actos de repudiable corrupción, pero muéstrele al mundo entero la realidad; los paramilitares están tratando de hacer con usted lo mismo que las Farc pretendieron hacer con el Presidente Pastrana, con la diferencia que el doctor Pastrana le dio vuelta a sus intenciones y los castigo incluyéndolos en la lista de terroristas del mundo, en cambio al terminar su mandato doctor Uribe, los más sanguinarios delincuentes de la historia colombiana estarán libres, disfrutando de los millones de pesos que hoy tienen en manos de testaferros y el país le deberá eso doctor Uribe a su Ley de Justicia y Paz, qué más bien debería llamarse Ley de impunidad y de Vergüenza nacional e internacional.
Atentamente,
JORGE LOPERA Presidente MOVIMIENTO SENTIR DEPATRIA
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DELITOS DE LESA HUMANIDAA
por JORGE LOPERA
Friday, Feb. 15, 2008 at 4:27 PM
sentirdepatria@hotmail.com 0952817313 CALLE25 N 23 45
Sincelejo, febrero 11 de 2008
Doctor ALVARO URIBE VELEZ Presidente REPUBLICA DE COLOMBIA
Respetado Presidente:
Como colombiano en ejercicio que soy y como representante de un grupo de colombianos llamado MOVIMIENTO SENTIR DE PATRIA no puedo dejar de presentar mi pronunciamiento frente a las intenciones de su gobierno de juzgar como delincuentes políticos a los desmovilizados del paramilitarismo.
Doctor Uribe, lo desconozco, pareciera que usted en este caso no fuera de nuestra tierra antioqueña, recuerde que allá nos enseñaron a llamar blanco al blanco y negro al negro, recuerde que allá decimos : “al pan, pan y al vino, vino”, allá nos inventamos ese adagio popular que dice: “no confundamos una bola negra con una negra en bola”.
Que su gobierno, doctor Uribe no confunda a la opinión pública nacional e internacional, esos casi 20.000 desmovilizados del paramilitarismo no pueden ser juzgados como delincuentes políticos, ¡caramba!, es que el mayor error de las Constituciones del mundo y de los diferentes pronunciamientos Jurisprundeciales es haber dado cabida al termino de delito político, es que en la política no debe contemplarse siquiera el delito, es que la política es el arte de administrar los pueblos, es que la política doctor Uribe, es el arte de regir los destinos de una Nación, es que la política es sencilla y llanamente el arte de buscar soluciones a las necesidades colectivas de los pueblos.
Doctor Uribe, cada tuerca en su tornillo, cómo vamos a juzgar como delincuentes políticos a los mas grandes criminales de la historia colombiana, esos veinte mil desmovilizados doctor Uribe fueron en su momento los encargados de los más bestiales ataques a la población civil colombiana, esos personajes que su gobierno y sus asesores quieren hacer ver como angelitos son más demonios que el mismo diablo pues el diablo que nos enseñaron cuando niños solo usa como arma un trinche y su poder de persuasión pero estos 20.000 criminales que usted quiere encubrir como delincuentes políticos llegaron al campo colombiano armados de fusiles y apunte de machete, degollaron a cientos de colombianos, esos angelitos doctor Uribe descuartizaron vivos a cientos de colombianos a punta de motosierra, esos demonios angelicales le sacaron el corazón con la punta de un puñal a varios campesinos, ellos infiltraron cada estamento del Estado Colombiano, y ni hablar de los miles de desaparecidos que aun están esperando en los hogares colombianos y que esos delincuentes hace rato enterraron por todo el país en fosas comunes o los picaron con moto sierra y los echaron a los ríos.
Usted le ha vendido la idea al mundo de que esos bandidos están desmovilizados, quítese la venda de los ojos respetado Presidente, mire que solo cambiaron de nombre y la gran mayoría andan en pequeñas bandas de narcotráfico, en asociaciones de delincuencia común o en pequeños ejércitos al servicio del sicariato y del narcotráfico.
Doctor Uribe, no es delito de lesa humanidad el desplazamiento forzado, no es delito de lesa humanidad sacarle el corazón enclavado en un puñal a una persona viva, no es delito de lesa humanidad descuartizar vivos a cientos de colombianos, no es delito de lesa humanidad incendiar caseríos enteros con sus habitantes dentro, no es delito de lesa humanidad torturar personas.
Señor Presidente, si estos sanguinarios son juzgados como delincuentes políticos nos tocara pedirle a usted que de frente al país le explique a la comunidad nacional e internacional cuales son entonces los delitos de lesa humanidad.
Cordialmente,
JORGE LOPERA C.C 15327053 DE YARUMAL Presidente MOVIMIENTO SENTIR DE PATRIA
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