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"Mancuso señala a los generales Rito Alejo del Río y y Martín Orlando Carreño
por Luis Jaime Acosta
Tuesday, May. 15, 2007 at 3:28 PM
MEDELLIN, Colombia (Reuters) - El más influyente ex líder paramilitar de Colombia confesó el martes que fue entrenado por el ejército para combatir a la guerrilla y reveló los nombres de dos generales retirados y un congresista que apoyaron esos escuadrones de ultraderecha, dijeron fuentes judiciales.
Es la primera vez que un antiguo comandante paramilitar entrega a la justicia las identidades de militares y políticos con vínculos con esos grupos, acusados de masacrar a miles de civiles y de cometer las peores violaciones a los derechos humanos en medio del conflicto interno.
La delación se produjo en momentos en que Colombia es sacudida por una crisis por los nexos de congresistas, políticos y militares con esos grupos armados, en medio de la que 13 legisladores aliados del presidente Alvaro Uribe han sido encarcelados.
Salvatore Mancuso, ex comandante militar de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), aseguró ante un fiscal como parte de su confesión para acceder a beneficios judiciales, que inicialmente el paramilitarismo fue una política de Estado para combatir y contener la expansión de la guerrilla izquierdista.
El ex líder de los grupos de ultraderecha, quien llegó a un despacho judicial fuertemente custodiado por policías armados con fusiles, en un vehículo blindado y bajo gritos de "asesino, asesinó," aseguró que tuvo nexos directos con las brigadas 11 y 17 del ejército que operan en el norte del país.
De acuerdo con fuentes judiciales y testigos que asistieron a la audiencia, a la que no se permitió el acceso de periodistas, Mancuso afirmó que después de recibir entrenamiento del ejército patrulló con militares en zonas controladas por la guerrilla y que ayudó a planear y a ejecutar operaciones.
"Yo soy prueba fehaciente del paramilitarismo de Estado. Yo fui paramilitar entrenado por ellos," dijo Mancuso en la audiencia ante el fiscal, según funcionarios judiciales y víctimas de esos escuadrones.
El ex comandante paramilitar, quien se apoyó en un computador portátil para rendir su testimonio, dijo que los manuales de ejército de Colombia permitían que los civiles apoyaran la lucha contra la guerrilla desde la década de 1960 y hasta comienzos de la de 1990.
"El paramilitarismo no es una responsabilidad personal, es una política de Estado y está en los manuales," aseguró.
MILITARES RETIRADOS
Bajo la gravedad de juramento y en una versión que deberá ser constatada por la Fiscalía General, Mancuso aseguró que los generales retirados Rito Alejo del Río y Martín Orlando Carreño, apoyaron el accionar de los escuadrones.
Del Río fue comandante de la brigada 17 con sede en la región del Urabá, la principal zona productora de banano de Colombia y desde donde los paramilitares desalojaron a la guerrilla en medio de una sangrienta campaña de crímenes selectivos y masacres que cobraron miles de víctimas.
El oficial fue retirado del servicio activo en el año 2000 en medio de acusaciones de nexos con los escuadrones de ultraderecha y meses después Uribe, antes de ser elegido presidente, asistió a un "acto de desagravio" con el que industriales y políticos le agradecieron su compromiso en la lucha contra la guerrilla.
Mancuso aseguró que concurrió, junto con los desaparecidos jefes paramilitares Carlos Castaño y alias "Doble Cero" a dos encuentros secretos con del Río, quien llegó en helicópteros privados para entregarles coordenadas de territorios sin presencia del ejército para que ellos los ocuparan.
Carreño, quien dirigió las brigada 17 y 11, fue posteriormente comandante del ejército durante el primer período de Gobierno de Uribe y Mancuso aseguró que patrulló con tropas al mando de ese oficial.
También se refirió al senador Miguel de la Espriella, uno de los 13 legisladores capturados por supuestos nexos con los paramilitares, como "uno de los nuestros," de acuerdo con las fuentes judiciales y los testigos.
El jefe paramilitar prometió revelar los nombres de empresarios, industriales y otras personas que apoyaron a esos grupos y aseguró que dejó de reunirse con los militares en 1997 cuando la justicia ordenó su captura, por temor a ser traicionado y arrestado.
"El paramilitarismo es orquestado por los gremios económicos e impulsado por los militares," dijo Mancuso al admitir que esos escuadrones sustituyeron al Estado y a las autoridades en extensas regiones, donde se convirtieron en el poder político, militar y social.
Los paramilitares y el Gobierno iniciaron en el 2003 una negociación de paz que permitió que más de 31.000 combatientes depusieran las armas, mientras que los antiguos comandantes permanecen encarcelados y deberán confesar sus delitos para recibir una sentencia de máximo ocho años de prisión.
© Reuters 2007
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Dumer Chito |
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