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MISIÓN IMPOSIBLE :
por HERNADO GARCIA MEJÍA
Sunday, Jul. 01, 2007 at 1:31 PM
hegamex@une.net.co
... LAVAR AL PRESIDENTE
La sinrazón del gobierno es tanta que todavía piensa que la calentura está en las sábanas, que hay que buscar el ahogado río arriba y que todas las críticas son mentiras e infamias de los periodistas y de la oposición. La palabra “Infamia”, a propósito, ha sido muy favorecida y repetida incluso por cierto ministro disléxico, incoherente y soñoliento. Las pruebas de dicha sinrazón, que linda ya casi con lo siquiátrico, se multiplican de continuo. Pero vamos a citar sólo una de las últimas, que constituye una verdadera perla.
En vista de que en Estados Unidos cada vez le comen menos cuento al reelegido, le merman y condicionan la ayuda (que no acaba ni con la guerrilla ni con la coca pero sí con el ecosistema nacional), ahora los cortesanos de Palacio han empezado a cuestionar el rol de Carolina Barco en la embajada de Washington. Que dizque no sirve. Que no se mueve. Que no pudo asegurarle una buena audiencia al vicepresidente Santos con motivo de su último viaje al Imperio y que éste tuvo que “desperdiciarse” hablando ante una vil gentuza de cuarta categoría. Si los “asesores” de Uribe fueran más inteligentes, menos genuflexos o más sinceros, deberían saber que la señora Barco, muy seria y discreta por cierto, no puede hacer milagros con un Presidente tan desprestigiado y que quiere, a toda costa, mostrar realidades que no existen, ocultar la impotencia de su gobierno y la corrupción creciente en que se debate el país. Buscar el éxito y la aceptación en tales condiciones es misión imposible.
La opinión pública, política y periodística americana está mucho mejor informada que la colombiana, en donde con muy pocas excepciones, entre ellas El Espectador, Semana y El Nuevo Siglo, los grandes medios se dedican, sobre todo, a cantar virtudes inexistentes, aciertos pírricos y conquistas virtuales. Y, claro, a preservar pauta y puestos de familiares o amigos.
Todas las cascadas de noticias desastrosas generadas en gran parte por las oscuras relaciones del Régimen, le dan la vuelta al mundo y contribuyen a empeorar la ya malísima imagen del país. ¿Qué otra reacción, distinta o favorable, podría generar el hecho vergonzoso de que Uribe aparezca en fotos con malas compañías, de que tenga como ministro de Hacienda a un beneficiado con votos igualmente espurios y como ministro de Defensa a alguien descubierto en conspiraciones y mentiras e intercediendo por mafiosos a medianoche? ¿Qué beneficios internos y externos podrían esperarse con los congresistas más fieles del Régimen enjuiciados o encarcelados por la Corte Suprema de Justicia?
Salta a la vista que la señora Barco no tiene la culpa de que su jefe no se deje ayudar y de que, fuera del país, con justa razón, no le crean. Así no sirve ningún lobby, ningún embajador, ni servirá tampoco ninguna otra “mujer maravilla”, amiga del gobierno. Con la globalización de las comunicaciones los tiempos han cambiado y ahora todo se sabe. Y se paga. ¡Lástima que Colombia deba pagar los platos rotos de su gobernante!
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