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¿Dónde anda la tan nombrada reparación?
por Daniel Maestre Villazon
Tuesday, Jul. 31, 2007 at 9:12 PM
morumdua@gmail.com
Del 26 al 28 de julio, se realizo en Bopgota un encuentro de
organizaciones victimizadas donde se dieron cita más de 2.200 personas,
representando alrededor de 300 organizaciones que de una u otra forma
an sufrido la violencia política que afecta el país. La ausencia de
las autoridades de control como la Procuraduría y la Fiscalia dejaron
en cada uno de los asistentes un sabor amargo que nos hace
preguntarnos cual es el real compromiso de estas instituciones con
respecto a las victimas de el conflicto armado colombiano.
En el desarrollo del encuentro recordaba una conversación que tuve con
algunos abuelos indígenas sobre el tema de la tan llamada y renombrada
Reparación Integral y de los cuestionamientos que me dejaron y los
cuales comparto.
"decía mi abuelito que el único problema que tenia la justicia
colombiana era que a los ricos,
le aplicaban generosamente el codigo civil y a los pobres, les
aplicaban rigurosamente el codigo penal"
¿QUE PASO CON LA REPARACIÓN?
Hace varios días estuve conversando con algunos ancianos indígenas
que estuvieron de visita en la sabana de Bogotá, me llamo la atención
el hecho que me dijeran que se encontraban por esta zona haciendo una
ceremonias de armonización y de reparación, porque según ellos varios
militares se habian metido sin su permiso a varios sitios sagrados en
su tierra de origen y habian profanado esos lugares a parte que los
paramilitares habian cometido varios asesinatos de su gente hace algún
tiempo. Eso me llevo a comentarles algunas cosas que converse con
alguien de la Comisión Nacional de Reparación y de Reconciliación
sobre la reparación en comunidades indígenas. Les hable sobre lo que
estas personas me habián comentado y de lo que yo se de esta
institución, como trabaja, que metodos tienen, quienes la conforman y
asi a donde apuntan. luego les pregunte que seria para ellos la
reparación a la cual el estado y los paramilitares estarian obligados
hacer con nuestros pueblos después de haber asesinado a muchos
indígenas y profanado nuestros sitios sagrados.
Cuando, que terminé de decirles lo que este señor me había comentado,
uno de los abuelos allí presentes, sacó de su mochila un tarro con
manbe, lo destapó, extrajo la cuchara, lo levantó en señal de
reverencia a la Madre y a los espíritus protectores de ese lugar, y
sumergiendo la cuchara en el polvo del manbe, tomó una cucharada y se
la puso debajo de la lengua; luego extrajo su tarro de ambil, y con la
ayuda del palito que se utiliza para sacar la miel, lo sumergió en la
miel de tabaco, lo sacudió un poco, y cuando estuvo lo suficientemente
untado, se lo llevó a los labios, con gran habilidad lo mezcló dentro
de la boca con el polvo del mambe, entrelazó los dedos de las manos,
cerró los ojos… y por un largo rato estuvo con la cabeza inclinada.
Mientras tanto yo atizaba el fogón y una y otra vez el chuscuno del
poporo acariciaba el cuello del poporo, una y otra vez subía el
chocuno hasta mi boca y lo bajaba humedecido con saliva y volvía
nuevamente a frotarlo en el cuello del poporo, mientras mis manos los
hacían girar, siempre hacia la derecha, llamando consejos positivos.
No sé cuánto tiempo pasé esperando conocer lo que pasaba por la mente
y el corazón del abuelito, porque varias veces saque ayo de mi mochila
y me lo llevaba a la boca después de haber tirado el que en ella tenia
en la tinaja donde se recoge el ayo mascado. Cuando por fin alzó la
cabeza, yo acababa de atizar el fogón y me dirigía a sentarme en el
banco, esperó a que yo me sentara, y me dijo: "esa cosa de la
reparación, es como querer ponerle las plumas a una gallina, después
de haberla desplumado en un cerro donde sopla bastante viento. Eso
tendría dos problemas: El primer problema sería – continuó -
encontrar todas las plumas, y el segundo… – se quedo en silencio por
un rato – encontrar la manera de pegárselas, y eso está como difícil…
pegarle otra vez las plumas a la gallina. Eso es lo que pienso de la
reparación." concluyo. Luego de este comentario
volvió a tomar otra vez manbe y se sumergió en sus reflexiones
mientras me dejaba a mí encargado de seguir atizando el fogón, de
impedir que se apagara el fuego…
Este comentario me hizo repensar este proceso de justicia y paz que
el gobierno nacional nos quiere meter por los ojos y que vende a nivel
nacional e internacional como un proceso exitoso, un proceso en el
cual según ellos los paramilitares se han desmovilizado y nos dicen
que estamos en un proceso de transición. Un proceso de transición de
guerra a la paz y a las víctimas del paramilitarismo le dicen que les
van a hacer una reparación integral discurso que a la hora de
confrontarlo con la realidad me deja ciertos interrogantes: ¿Cómo el
gobierno colombiano habla de desmovilización, si, en 30 departamentos
de los 34 donde hacían presencia los paramilitares este fenómeno de
violencia aún persiste y el gobierno nos quiere hacer creer que son
grupos que se están rearmando cuando en realidad nunca se
desmovilizaron?¿como hablar de un desmonte efectivo del
paramilitarismo, si, los máximos cabellecillas siguen teniendo
intactas sus fortunas. fortunas obtenidas con sangre de las personas
asesinadas y de las mas de 6 millones de hectáreas de tierra
expropiadas violentamente; hoy en poder de testaferros de los
paramilitares? Sumado a esto, en una entrevista del MOVICE con el
fiscal general de la nación, este fue claro en decir que por parte de
la fiscalía no hay ninguna intención de perseguir a los testaferros de
los paramilitares; ya que según el y en sus propias palabras: "hacer
esto podría poner de mal humor a los jefes paramilitares ya que sus
testaferros, entre ellos sus familiares, pagarían mas cárcel que ellos
mismos paramilitares y esto podría entorpecer el proceso de paz".
También, preocupa el hecho que en las audiencias públicas que se le
llevan a los paramilitares, el gobierno no garantiza seguridad para
las víctimas, las cuales se encuentran totalmente desprotegidas,
mientras que los paramilitares llegan a estas audiencias escoltados,
con chalecos antibalas y otros dispositivos de seguridad. Esta
desprotección de las víctimas se refleja en el hecho que son más de
cuatro las personas asesinadas por exigir su derecho a la verdad, a la
justicia, y la reparación y frente a este hecho el gobierno, la
fiscalía, la CNRR, solo salen a decir: no tenemos la capacidad de
garantizarle seguridad a tan gran numero de víctimas. Además de esto,
las declaraciones de los paramilitares solo son creíbles sino
involucran a personas del alto gobierno, ejemplo: las declaraciones
hechas por Mancuso, donde hablaba de la vinculación directa que tuvo
Juan Manuel Santos, ministro de defensa y Francisco Santos,
vicepresidente con estos grupos delincuenciales. Vinculación que de
inmediato fue desmentida por el presidente Álvaro Uribe Vélez.
Otra causa que afecta o cuestiona una posible reparación es la
constante negación por parte de los jefes paramilitares los hechos de
los cuales se les acusa y lo que hacen en cada audiencia es justificar
los crímenes cometidos contra los indígenas, es el caso de la
desaparición y asesinato de Kimy Pernía Domicó, donde Mancuso se
justifico de este crimen diciendo que Kimy era un colaborador de los
grupos guerrilleros y que por eso lo asesinaron y así muchos otros
paramilitares justifican esos asesinatos diciendo que los indígenas
hacían parte de estos grupos como lo afirmo Jorge 40 en su versión
libre. A esto se suma el hecho que el accionar de estos grupos se
desarrollo en territorios estratégicos donde habían intereses
económicos concretos, como es el caso de la región donde en este
momento se construye la represa del Ranchería, donde el accionar de
los grupos paramilitares a través de los asesinatos selectivos como
medio de intimidación hicieron desplazar a las poblaciones indígenas y
campesinas de estos lugares para permitir el ingreso de las empresas
constructoras y cuando los habitantes de esta región empezaron a
regresar a sus territorios se encontraron que ya se estaban realizando
las obras de construcción. Frente a esto los indígenas decimos que
hubo complicidad entre las fuerzas del estado, las empresas y los
paramilitares para limpiar estos territorios y así construir las obras
de infraestructuras a las cuales los indígenas se oponían; este hecho
es solo un ejemplo de lo que ocurre en todo los territorios indígenas.
Es por todo lo anterior que el abuelo se preguntaba: ¿Cómo ponerle
nuevamente las plumas a la gallina si los mismos que la desplumaron se
han encargado de destruirlas, desaparecerlas o dispersarlas más?
Entonces nosotros nos preguntamos ¿Cómo se repara lo que no se quiere
reparar por parte del estado? ¿Qué garantías tenemos los indígenas
para exigirle reparación a las
personas y empresas que se beneficiaron de los asesinatos de nuestros
lideres y el desplazamiento forzado de nuestras comunidades? ¿Quién
nos asegura que la reparación que hoy propone el estado nos asegura
nuestra pervivencia en nuestros territorios, cuando este mismo dicta
una serie de leyes y decretos que vulneran nuestra autonomía, como son
el estatuto de desarrollo rural, la ley de aguas, la ley de paramos,
la ley de paramos y nueva ley de transferencia? Esta actitud de doble
moral del Gobierno actual nos hace decir que no vemos políticas claras
frente a la Reparación integral a la que tenemos derechos los pueblos
indígenas y que la ley 975 es solamente una estrategia más que busca
legalizar las grandes fortunas de los paramilitares obtenidas a sangre
y fuego, como también busca legalizar y dejar sin castigo los
beneficios obtenidos por las empresas nacionales y extranjeras que
financiaron estos grupos ya que hasta la fecha no se ha abierto
ninguna investigación en contra de estas, por lo cual sospechamos que
su accionar y complicidad con el paramilitarismo va a quedar como
quedo la investigación contra la Chiquita Brans por introducir
ilegalmente al país 3 700 fusiles AK 47 y 5 millones de cartuchos en
2001 y que fueron a parar en manos del bloque paramilitar Hermes
Cardenas, denuncia que fue realizada en su momento y cuya
investigación terminó archivada en la Fiscalia General de la Nación.
Los indigenas seguimos esperando respuestas y seguimos exigiendo que
se nos diga la verdad de los hechos y los motivos por los cuales se
cometieron.
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