¿Quién le teme al intercambio humanitario?
Es la forzosa pregunta que
debemos hacernos ante la evidente ausencia
de voluntad política del Gobierno Nacional,
para favorecer un acuerdo humanitario
que permita la libertad de las personas
retenidas por las FARC por razones
del conflicto y de los guerrilleros prisioneros
en las cárceles del régimen. Siempre
que se crean condiciones favorables
para la negociación, aparecen los obstáculos
desde el Gobierno Nacional cuando
no el saboteo directo y descarado.
La manifestación del cinco de julio,
convocada para rechazar la muer te de los
once diputados del Valle del Cauca y exigir
el intercambio humanitario, fue convertida
en un aquelarre guerrerista y bestial
por los uribistas. Yolanda Pulecio, la
mamá de Ingrid, fue agredida en la plaza
de Bolívar, como lo fueron también los
militantes del Polo Democrático Alternativo
y las ONG. Una demostración de
la intolerancia y del estilo nazi de las
huestes gubernamentales, entre reinsertados,
integrantes de las redes de informantes
y elementos de la Fuerza Pública
de civil. Un trío lumpen de la peor laya.
¡Y a eso lo llaman democracia!
Después, Uribe Vélez ha impedido
siquiera la recuperación de los cuerpos
de los once diputados del Valle del Cauca.
Vetó primer o a los “países amigos”
y ahora a los dos familiares de las víctimas,
con la pretensión que la labor la
cumpla la Organización de Estados
Americanos (OEA), más en concreto el
señor Caramaña, quien no fue capaz de
cumplir el pa pel de verif icador del proceso
con los paramilitares y en informe
tardío –aunque más vale tarde que n unca-
reconoce la e xistencia de “grupos
emergentes” de paramilitares, aunque
atenúa la gravedad con el argumento que
no tienen que ver con los de Ralito y
los presos de Itagüí. Según dicen son
una nueva generación de paramilitares,
salido quién sabe de dónde. Como si el
paramilitarismo se diera silvestre.
¿Por qué el Gobierno Nacional no
demuestra interés en traer los cuerpos de
los once diputados y de recoger la versión
de las FARC, para que sea tenida en
cuenta en la investigación de los hechos?
¿Qué quiere ocultar el Gobierno? ¿Qué
sabe el presidente Uribe Vélez que no
conocen los colombianos? Precisamente
cuando comienzan a aparecer las denuncias
de la actuación dudosa del grupo
“Los Magníficos” del Gaula de la
Policía, con asesoramiento extranjero y
de la presencia de tropas mercenarias en
el Valle del Cauca como lo reveló el senador
Ale x López, que ponen en el ojo
del huracán al Gobierno Nacional, porque
escogió el camino de los operativos
militares de escate y convocó a los cazarecompensas
del mundo, aparece el
saliente director del DAS, Andrés Peñate,
con toda candidez y con el coro de la
“gran prensa”, diciendo que la muerte de
los diputados se debió al “fuego amigo”
de dos frentes de las FARC. Algo está
tapando el Gobierno y seguramente es
otra olla podrida.