|
Nada después de un año
por Voz
Wednesday, Aug. 01, 2007 at 4:33 PM
vozcaloz@unete.com
El siete de agosto próximo se
cumple el primer año de Uribe II,
como fue bautizada la segunda
administración del presidente Álvaro
Uribe Vélez, después de la primera
reelección, porque ya los uribistas,
en el colmo del descaro, comienzan a
hablar de la segunda reelección y del tercer
Gobir no. Aunque está por verse,
porque doce meses después del segundo
período presidencial, el Gobierno no
tiene nada que mostrar en cuanto a resultados
concretos y compromisos cumplidos
se refiere.
Hace un año se vendió la idea que el
segundo Gobierno de Uribe Vélez estaría
dedicado a lo social y el resultado,
pese a la coyuntura económica favorable
y a la manipulación de la estadística
del Dane, es negativo, pues los índices
del desempleo no ceden, la pobreza está
aumentando y la crisis de la salud y la
educación está en su peor momento.
Está claro que la economía en expansión
y crecimiento, así sea un ciclo transitorio,
con la que hacen alarde los voceros
gubernamentales, sólo beneficia
a las transnacionales, al gran capital y a
sectores intermedios que cabalgan sobre
la globalización neoliberal.
Pero lo más sintomático de este período
es la profundización de la crisis
política, que aún no toca fondo, de la
narcoparapolítica que tiene en prisión a
trece congresistas uribistas y uno liberal
y encartados a casi una docena más,
todos de los distintos partidos y movimientos
oficialistas, carcomidos por la
corrupción y sus vínculos con las mafias
del narcotráfico y el paramilitarismo.
Esta situación al parecer no tiene bien
al presidente Uribe Vélez, quien hace
gala, en particular en los últimos meses,
de su agresividad e intolerancia. Hechos
como el encarcelamiento de sus amigotes,
tipo Jorge No guera, e x director del
DAS y uno de sus más cercanos colaboradores,
el fracaso del Plan Patr iota y de
los operativos contrainsurgentes y los
obstáculos par a la firma del TLC en los
Estados Unidos, lo tienen fuera de casillas.
Se acabó la luna de miel con los
gringos. Los demócratas se cansaron de
un “tipo tan extr año”, como lo calificó
un congresista en Washington, mientras
en Europa crece el descontento en los
gobiernos de la Unión por la corrupción,
la violación de los derechos humanos y
la agresividad del mandatario con la oposición,
las organizaciones sindicales,
sociales y no gubernamentales. Todo
hasta el punto que en algunos círculos
cercanos a la Casa Blanca, que consideran
a Colombia como su principal aliado
en América del Sur, comienzan a hablar
de una “salida institucional” por el
fracaso y el desgaste de Uribe.
Pero el Presidente, engreído y autosuficiente
como es, no se siente derrotado
y, por el contrario, casa peleas con
todo el mundo. El Gobierno Nacional
actúa con particular desprecio por la democracia
y el pluralismo. Tres hechos
recientes escandalizan hasta el más duro
de los espartanos.
El primero, los insultos proferidos
contra la Corte Suprema de Justicia –Sala
Penal- a raíz de su decisión de no concederle
a los paramilitares el delito político
de sedición. Como si fuera algo
propio –y seguro lo es- Uribe y sus
principales voceros arremetieron
contra los magistrados, acusándolos
de estar haciendo fallos ideológicos
para proteger a la guerrilla.
El segundo, en el colmo del
descaro, el Ministro del Interior,
personaje gris del Partido Conservador
y uno de los representantes
de la edad de piedra en Colombia,
le dice a los magistrados de la
Corte que están atrasados y que
deben actualizarse en materia jurídica.
El tercero, la fábula del ya casi
ex director del DAS, Andrés Peñate,
que para tapar el interés del
Gobierno de ocultar la verdad de
los hechos en que murieron los once
diputados del Valle del Cauca, de
un momento a otro aparece ante las
cámaras y los periodistas para decir
que todo se debió al “fuego
amigo” entre dos frentes de las
FARC. A lo mejor, Peñate está delirando
debido al hambre que padece,
porque los doce millones de
pesos de salario mensual no le alcanzan
para subsistir.
Son tres anécdotas pero del más
crudo “realismo mágico” que sirven
de radiografía del talante uribista.
Doce meses en que ni fu ni
fa, suficientes para entender que
Uribe Vélez está perdiendo la gobernabilidad
y que la única salida
de esta crisis es democrática y popular,
sin Uribe y sin los uribistas.
www.geocities.com/vozxcol/voz.pdf
|