NOVELAS EJEMPLARES
por óscar collazos
Saturday, Sep. 01, 2007 at 11:35 AM
Si tuviera el talento literario de Graham Greene y la "información confidencial" que él obtendría de "gargantas profundas" de las agencias de inteligencia del Imperio; si tuviera esa clase de talento y mucha suspicacia política, escribiría la novela que los colombianos están esperando desde el día en que se supo que a la campaña de un presidente de esta república tropical habían llegado miles de millones de pesos procedentes del narcotráfico.
Como toda novela, esta será la exposición puntual de verdades celosamente guardadas por los protagonistas.
Si tuviera el talento literario de Graham Greene y la "información confidencial" que él obtendría de "gargantas profundas" de las agencias de inteligencia del Imperio; si tuviera esa clase de talento y mucha suspicacia política, escribiría la novela que los colombianos están esperando desde el día en que se supo que a la campaña de un presidente de esta república tropical habían llegado miles de millones de pesos procedentes del narcotráfico.
La novela que no puedo escribir no trataría sobre ese sombrío episodio, transcurrido entre 1994 y 1998. Volvería a aquella época solo para recrear actos de corrupción que unieron en eficiente concubinato a políticos y organizaciones criminales. Transcurriría en campos y ciudades de una república ecuatorial rodeada por selvas, altiplanos y mares, y su Presidente sería un personaje carismático, que poco a poco consigue blindar su reputación, algo que sus antiguos amigos de partido no pueden conseguir.
La novela pondría al descubierto los hilos que maneja una innombrable potencia mundial para mantener al pobrecito Presidente de este país imaginario comiendo con mansedumbre en una mano poderosa, aceptando cuanto se le diga y ordene. ¿Por qué tal estado de postración? Porque en las "agencias" secretas de esta potencia imperial se sabe de todo lo que el personaje y sus amigos ocultan. De allí surgen las tensiones de la narración, pues basta que una de las partes rompa el pacto de lealtades para que sobrevenga la catástrofe.
A esta intriga se le añadirían las tensiones entre el personaje central y los personajes secundarios, poderosos del dinero sucio y de la guerra. Algunos entre ellos tienen cuentas pendientes con el Imperio, que ciñe su mano de hierro alrededor del cuello del Presidente. Aquí el suspenso será mayor: tendrá que satisfacer peticiones imprevistas de sus aliados externos, sintiéndose al mismo tiempo acosado por quienes fueran sus amigos de causa política. Digamos que, a medida que le aprietan el cuello, nuestro personaje central revela el tamaño de su astucia, pues se sostiene exitosamente en su palacio.
La mano de hierro seguirá rodeando el cuello del personaje central. Esta imagen dará sentido a una historia política que, pese a su tremenda vulgaridad, tiene reminiscencias shakesperianas.
Describiría un nuevo tejido de intrigas en instancias palaciegas, con protagonistas dispuestos a jugar con las cartas que les permitan negociar la impunidad. ¡Todo parece ya escrito!
La mano del Imperio apretará sin estrangular cuando los peones del pobre Presidente acorralado intenten favorecer a criminales que el Imperio quisiera tener en sus prisiones. Apretará "de a poquito", pues al Imperio le importan menos los criminales que sus aliados incondicionales en un hemisferio donde está perdiendo aliados.
¿Hasta dónde aprieta la mano poderosa, hasta dónde aguanta la víctima? A medida que el lector conozca la información que sale de "gargantas profundas", antes amigas del Presidente, la novela revelará las condiciones que pone el fuerte para que no se conozca el tejido de complicidades que une al protagonista de la novela con los criminales que le ayudaron a realizar sus ambiciones políticas.
No pasará nada al final. Como toda novela, esta será -sirviéndose de las "mentiras" de la ficción- la exposición puntual de verdades celosamente guardadas por los protagonistas. Pasado cierto tiempo, la realidad escribirá el epílogo de nuestra novela: la Justicia volverá a ser un instrumento para eludir la culpa.