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Abusando del miedo
por Ramiro Bejarano Guzmán
Saturday, Sep. 01, 2007 at 2:48 PM
notasdebuhardilla@hotmail.com
A juzgar por lo que oímos esta semana en el nuevo debate al Ministro de Defensa, por el inacabado episodio de las interceptaciones ilegales, la fuerza pública está haciendo lo que le venga en gana, inclusive violando la ley y poniendo en riesgo esta democracia, con la excusa de combatir la delincuencia.
En primer término, Juan Manuel Santos sigue creyendo en su perversa tesis de que una cosa es monitorear y otra interceptar, frente a la cual continúa guardando cómplice silencio el Defensor del Pueblo, Volmar Pérez, quien parece estar de vacaciones.
Con el cuento de que el espectro electromagnético es un bien público, el Ministro insiste en su teoría de que las autoridades pueden hacer barridos para oír sin orden judicial cuanta conversación privada les plazca, con tal de no divulgarla. Según Santos, en ese evento quien sea escuchado no está interceptado sino monitoreado. Si eso no es trampa, entonces ¿qué es?
De otro lado, las revelaciones del general (r) Chávez, el alto oficial de la Policía que fue dado de baja por las interceptaciones ilegales, dejaron claro que el Gobierno maneja la seguridad nacional del mismo modo que un capataz administra su finca.
Es insólito que ahora sepamos que al inicio de 2005 las Farc estuvieron a punto de volar la plaza de Santamaría, en plena temporada taurina, para atentar contra la vida del senador Germán Vargas Lleras, y que tan terrible suceso haya sido mantenido en absoluta reserva, inclusive de la propia víctima. Pero más sorprendente aún, que el contradictorio general Chávez a una pregunta de La W haya respondido que ese asunto fue judicializado y puestos prisioneros varios sospechosos, y sin embargo la Fiscalía lo haya desmentido. ¿Dónde quedaron los 400 kilos de dinamita, que supuestamente incautaron?
Más desconcertante todavía que el general Chávez le haya revelado al Congreso que las Farc estuvieron a punto de cometer otro magnicidio atroz, como el de Galán y el de Álvaro Gómez, pero que nada de eso haya sido reportado a la Fiscalía para que investigara y sancionara a los responsables. Chávez y el Ministro de Defensa de la época decidieron que tan importante noticia no debía trascender, todo en honor de la seguridad colectiva que ellos administran como un bien propio.
Para acabar de rematar, el ministro Santos decidió hacer buen uso político y mediático de las amenazas que tanto él como Fernando Londoño Hoyos estarían recibiendo de las Farc. El “Héroe de Invercolsa” se vino con una lacrimosa columna en la que a manera de testamento se despidió de todos y dispuso de sus futuras cenizas, pero se le olvidó restituir las acciones de Invercolsa. Como lo sentenció un juicioso colega, la elevación de Londoño a la calidad de héroe y mártir nacional, es otro de los crímenes con que nos castigan las Farc.
El ministro Santos con su irritante risita burlona y la complicidad de uno que otro comunicador gobiernista que al interrogarlo le celebran el “apunte”, ridiculiza sus citaciones al Parlamento, con el frágil argumento de que lleva 40 horas “explicando” lo que sucedió con las interceptaciones ilegales. Hasta que el país no sepa la verdad de lo que pasó, que vengan más debates.
Pero no hay duda, mientras el Gobierno sea capaz de sostener el clima de pánico que generan los supuestos atentados o magnicidios de los que sólo tienen conocimiento en la fuerza pública, también lo será de cobrar jugosos dividendos contra la cuenta de ingenuidad de los colombianos.
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Adenda.- El Valle del Cauca está acosado por la violencia y la inseguridad. Entre Palmira y Tuluá las gentes ya no pueden moverse libremente. Qué dirán ahora esos lambones empresarios vallunos que invierten cuantiosas sumas en ridículos avisos de prensa para apoyar y exonerar al presidente que dejó el departamento expuesto a muertes, secuestros, asaltos, robos, etc.
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