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El inamovible
por Amadeo González Triviño
Monday, Sep. 03, 2007 at 8:20 AM
amadegon06@yahoo.com
Inamovible es el término con el cual, el ubérrimo se aferra al poder y por consiguiente renuncia al acuerdo humanitario y se pliega a presentar una imagen de democracia de papel, sustentado en el principio de que cualquier actitud de diálogo o de complacencia para la liberación de los secuestrados, redundará sin lugar a dudas, en la pérdida de credibilidad de su política burguesa de seguridad democrática y por consiguiente pondrá en tela de juicio, su tercer periodo presidencial. Inamovible es la suerte de los secuestrados. Su retorno no será posible, ni ahora ni nunca, mientras el señor Uribe Vélez, siga ejerciendo un populismo decadente, por cuanto, olvida los conceptos humanistas y del derecho de gentes, que se requiere para sobreponernos en estos momentos de conflicto y de guerra interna, en los cuales se debate la República de Colombia y por tanto, no existirá poder humano, ni sobrehumano, que haga variar la vara mágica con la cual, su sonrisa de paisa que se las gana todas, siga flameando prepotentemente desde la Casa de Nariño. Y la visita de Chavez, no es más que un distractor para hacer aparecer a Uribe Vélez, a nivel regional, como el salvador de la economía andina y por consiguiente, como el principal aliado de los gringos en el manejo de las relaciones económicas con la bolivariana república de Venezuela, que en un gesto de su Presidente, olvida los conflictos internos que se debaten en esa nación, y se presta al juego de la sinrazón, para proponerse como mediador, de algo inamovible como la paz de Colombia. No soy un pesimista inamovible, sino que por lo contrario, me duele saber que un emperador de la talla del ubérrimo, haya determinado marginar de los beneficios de un Estado Social de Derecho, la suerte de unos pocos políticos secuestrados al igual que de unos soldados y policías de la patria, para que sean condenados a la muerte en vida, por la negligencia, por la arrogancia y sobre todo, por la ambición de poder, de quien, un día pregonó su lema de corazón grande y generoso y que para beneficio personal modificó la Constitución Política de Colombia, y por lo tanto, se quedó como el inamovible del poder político, en medio de una parapolítica que se disfraza en las próximas elecciones, con toda suerte de chamanerías y brujerías propias para distraer la atención de los ingenuos electores colombianos. En tanto, a la Corte Constitucional, llega su comodín, con el fin de seguir ejerciendo no solo el poder ejecutivo, sino el judicial, en forma armónica y coherente con su propósito de perpetuarse en el poder, como solo lo saben hacer las tiranías, y los colombianos, indiferentes, se dejan canjear por míseros auxilios a la tercera edad, a las familias en acción, a los millones de desplazados y sobre todo, a la ilusión de las elecciones que se avecinan, a la cual, siempre convocaremos al voto en blanco, por cuanto, no podemos conciliar que un país que se desangra y que vive la violencia y la guerra declarada de sus hijos por el poder, pueda presentar una imagen de democracia que no existe y los delincuentes de cuello blanco, persistan dirigiendo la integración de movimientos políticos decadentes y obsoletos, como los grupos tradicionales en Colombia. Hoy, cuando el inamovible ha puesto en la boca de todos los colombianos, su intolerancia y su respeto a su propio ego, es cuando tenemos que rechazar, la pantomima que se ha suscitado en torno al acuerdo humanitario y consideramos que solo en Colombia, entre nosotros mismos los colombianos, tenemos que definir la suerte de nuestra nación y que si bien es cierto, pueden presentarse voces de respaldo a las iniciativas de socialización de nuestros problemas, no lo es menos, que por soberanía y respeto con nuestra tradición republicana, somos nosotros mismos los artífices de nuestro destino.
Paradigma
por jorge alvarez
Monday, Sep. 03, 2007 at 5:58 PM
jorgearmandoalvarez@hotmail.com
Las nuevas generaciones, no debemos soportar la idea inamovible de que la paz y la igualdad es el producto intelectual de quienes creen ser inamovibles de su estatus quo, privilegiado económicamente por cierto, y por el contrario empezar nuestra lucha en el recorrido del camino que llegue a la idea general de paz, caminando de la mano con la honestidad, la sensatez y el respeto por el otro, aprendiendo de las pantomimas de los actuales dirigentes políticos que son inamovibles en su interés particular, único motor de sus razones.
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