El Polo Democrático Alternativo se afirmó como una fuerza política, duplicó en todo el país su presencia en las corporaciones y derrotó la guerra sucia.
La actividad política, en el mejor sentido, se centra en la búsqueda de una sociedad más justa, pero en Colombia ese propósito está perdido.
En este debate el PDA apunta a recobrar el objetivo de la política real, nada fácil en una sociedad muy penetrada por las ansias del enriquecimiento rápido. Delito y política en Colombia ya son sinónimos.
Una nueva propuesta política para la salida del conflicto colombiano debe contener mucho de justicia social sincera y el PDA se esfuerza en eso, como queda ya para la historia la administración del alcalde Luis Eduardo Garzón en Bogotá.
Las bases populares amplias que llevan a Samuel Moreno a la Alcaldía de Bogotá, esperan que su actuación reafirme el sentido de lo social. Samuel va a ser observado con lupa por amigos y opositores.
En la batalla mediática que se ordenó contra el PDA la victoria fue posible por el principio de unidad que prevalece en sus filas.
La pobreza, la exclusión y el abandono social son fáciles de explicar en barrios, pueblos y veredas porque resultan de la entrega del país a la voracidad del gran capital financiero, que hizo desaparecer empresas nacionales transformadoras de materias primas y prestadoras de servicios, endosadas a clubes multinacionales para quienes los pobres no cuentan.
En el PDA hay una tarea común: es una coalición de fuerzas que tienen el objetivo de derrotar un plan dictatorial siniestro de los altos círculos del poder en Colombia, para hundir al país en más hambre y más pobreza, aunque para llevarlo a cabo tengan que hacer de la Constitución Política un fleco.
El campo colombiano está empobrecido hasta niveles de tragedia humanitaria, las organizaciones agrarias desaparecieron por el exterminio de sus dirigentes y los campesinos que sobreviven son un retrato del abandono, de la falta de un Estado que más bien está buscando la manera de entregar lo que resta de seguridad alimentaria a la trampa del TLC.
Contra todo esto, el PDA desarrolla una agenda política coherente y seria que empieza a dar sus frutos.
A pesar de la inferioridad de condiciones, de la amenaza paramilitar y de la vulgar ofensiva desorientadora de los grandes medios de comunicación al servicio de los monopolios, el PDA avanza con sus objetivos claros de defensa de los Derechos laborales y de la seguridad social que le han representado el rápido reconocimiento nacional e internacional.
La Dirección Departamental del PDA integrada en Bolívar por David Múnera, Yezmin Marún y Alberto Gómez, declaró que los resultados electorales son favorables, teniendo en cuenta los impresionantes caudales de dinero y de la compra de votos de los candidatos del sistema. "El PDA seguirá participando en Bolívar con el programa que nos permite decir que somos una alternativa de poder".
Las provocaciones contra el PDA van a continuar en muchas formas, pero en la misma proporción en que se descompone el Estado oligárquico en medio de sus propios excrementos, se fortalecerán los principios de la unidad popular.
La derrota del enemigo de clase es día a día. El chantaje oficial fracasará.